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Pensar a largo plazo

Especialistas recomiendan hacer una revisión de la división político-territorial de la ciudad, modernizar el modelo de gestión y descentralizar para abrir más espacios a los ciudadanos

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La ciudad impone retos. En opinión del arquitecto Leopoldo Provenzali, primer secretario de Planificación Urbana que tuvo la Alcaldía del Distrito Metropolitano de Caracas, es necesario aprovechar la coyuntura económica actual para elaborar un proyecto de ciudad de largo aliento. “Estamos en un país con menos recursos, por tanto el esquema autoritario en el que la gente no se siente representada y en el que los gobernantes no hacen lo que los ciudadanos demandan tiene que llegar a su fin. Es necesario dar cabida a una amplia participación ciudadana”.

El arquitecto señala que para que pueda haber gobernabilidad hay que revisar la división político-territorial del área metropolitana, lo que pasa por repensar a Libertador que, a su juicio, debería ser más de un municipio para que haya equidad en los ámbitos municipales. Señala que esta división debe ser más justa, garantizar que cada autoridad cumpla con sus competencias y que haya servicios eficientes a los que tengan acceso todos los ciudadanos por igual.

“Al garantizar servicios igualitarios y equitativos haces que la ciudad sea democrática y justa. Para eso hay que descentralizar las redes de aguas blancas, negras, el acueducto metropolitano, las telecomunicaciones, la red eléctrica y de transporte masivo. No pueden seguir estando bajo la autoridad del gobierno central. Lo que sea a escala metropolitana debe manejarse así, con una autoridad regional”.

Provenzali resume en tres las decisiones que hay que tomar para mejorar la gobernabilidad: modernizar el modelo de gestión de ciudad, descentralizar y abrir espacios para la participación ciudadana. “Para que haya gobernabilidad debe haber una adecuada concurrencia de competencias y donde cada quien cumpla con su responsabilidad. Por ahora el Distrito Metropolitano es una entelequia. No existe”, afirma.

El abogado Armando Rodríguez añade que la figura del municipio debe fortalecerse. “En la etapa que estamos viviendo ha habido un tratamiento injusto al municipio, pero ciertamente no todos los alcaldes han sacado provecho a las potencialidades de su autonomía”.

En opinión de Rodríguez los mandatarios locales han alimentado la cultura centrista al hacerse dependientes del situado y de mecanismos como el Consejo Federal de Gobierno. “Es factible lograr asociaciones favorables y productivas con el sector privado o la inversión inmobiliaria. Las ciudades las hacen los particulares, hay muchas opciones de gestión y de gerencia modernas”.

Provenzali también resalta la necesidad de mirar a Caracas a escala regional, pues su área de influencia pasa por Guarenas-Guatire, Valles del Tuy, Altos Mirandinos y el Litoral: “No hay una planificación ni gestión de ciudad. La ciudad sigue creciendo desordenadamente, lo que causa caos urbano y deterioro ambiental; es necesario un proyecto a largo plazo que entusiasme e incluya a todos los ciudadanos, sobre todo a quienes viven en los barrios, que más padecen la ausencia de servicios”.

El investigador Carlos Mascareño añade que la gobernabilidad está soportada por democracias estables, donde hay Estado de Derecho, y economías abiertas, enfocadas en la innovación y la atracción de  inversión. Caracas ostenta dos títulos que evidencian que va en contravía: es la segunda ciudad más violenta del mundo, según el monitoreo que hace Consejo Ciudadano de Seguridad Pública y Justicia Penal de México, y está en el último lugar en el ranking de las 50 mejores ciudades de América Latina para hacer negocios.

Urbes como Bogotá pasaron por períodos de ingobernabilidad, pero ahora son modelos de desarrollo. “Bogotá es una ciudad distinta a la de hace 25 años. Era difícil, tenía los servicios colapsados. Ahora no es el centro de virtudes del planeta, pero todo el mundo habla de ella. Es más segura, más moderna y atrae inversiones. Muchas empresas que estaban en Caracas, se instalaron allá. Ellos hicieron una Constituyente en 1991, descentralizaron el poder y crearon una alcaldía mayor con poder. Y ese pacto por la ciudad hoy se mantiene”, dice Mascareño.