• Caracas (Venezuela)

Siete Días

Al instante

El PSUV busca trascender el terreno electoral

Partido Socialista Unido de Venezuela / FRANCESCA COMMISSARI

Partido Socialista Unido de Venezuela / FRANCESCA COMMISSARI

La ausencia de Hugo Chávez ha obligado a una reestructuración del partido para llenar su vacío. La nueva organización, que busca pasar del personalismo al corporativismo, apenas comienza a implementarse y en algunos lugares encuentra obstáculos. Líderes de bases, inconformes con la Dirección Nacional, claman por cambios en el Congreso Socialista convocado para el próximo año 

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Cada jueves, el pasillo de los laboratorios de Química y Biología del liceo Antonio José de Sucre se llena con más de 70 catienses que llegan al lugar pasadas las 7:00 de la noche y se sientan en sillas plásticas frente a las puertas de los salones. El espacio deja entonces de lado su función educativa y se transforma en un recinto político para albergar la asamblea de la Unidad de Batalla Hugo Chávez de los Magallanes de Catia.

Todos los participantes son militantes del PSUV, aunque sólo unos pocos hacen gala de ello con camisas alusivas al partido o a Hugo Chávez. Algunos se presentan con carpetas y sobres en los que descansan proyectos para la comunidad o solicitudes de ayuda de todo tipo. Rigoberto Vargas y Carlos Castillo, coordinadores de la UBCH, las recogen para procesarlas. Luego de unos minutos, la asamblea comienza con el Himno Nacional.

El 5 de septiembre, Martha Márquez, Gilbert Barillas, Freddy Castro y Gabriel Posligua fueron cuatro de casi un centenar de militantes que acudieron a la cita. Unos llevaban proyectos de vivienda y vialidad, otros de ecología, turismo y seguridad. Algunos expresaban su conformidad con el apoyo recibido de la Alcaldía de Caracas, otros no ocultaban su decepción. Todos compartían la misma preocupación: la necesidad de que el PSUV trascienda su enfoque electoral y escuche a su militancia de base y le meta el ojo a los problemas de las comunidades.

Vargas y Castillo han intentado que su UBCH alcance ese objetivo. En sus inicios fueron una sala de batalla socialista, por lo que su enfoque no es solo electoral, como ocurre con gran parte de las 13.683 UBCH que existen en el país y que fueron creadas para movilizar votos para las elecciones de 2012 y 2013.

A pesar de que el fin del partido siempre ha sido convertirse en “vanguardia” de la revolución, sus propios dirigentes, entre ellos Nicolás Maduro, admiten que no han logrado superar la fase de maquinaria electoral. “El PSUV debe autoconstruirse como una poderosa fuerza que cree las condiciones de lo nuevo. El socialismo no caerá del cielo”, dijo el Presidente en junio. La situación ha obligado a que se entre en una “onda de revisión total y de trabajo de calle”, agrega Darío Vivas, secretario psuvista de Movilización y miembro de la Dirección Nacional.

Colette Carriles Sandner, psicólogo político y profesora de la Universidad Simón Bolívar, cree que tras la muerte de Chávez, el PSUV busca suplantar su imagen por la del partido debido a que “es un espacio que hay que cubrir y no tienen otra opción”.

El 6 de junio, Nicolás Maduro y Diosdado Cabello, primer vicepresidente del la tolda, se reunieron con los jefes de las UBCH en el Poliedro. El Presidente propuso una fórmula para enfrentar los problemas: fortalecer y reformar las UBCH y convertirlas en la bisagra para unir al partido, al ciudadano de a pie y al Gobierno. Para tal fin, sugirió una nueva estructura partidista que divide al país en 13 regiones con más de 40.000 militantes comprometidos. Así, el partido podría movilizar más de 500.000 seguidores haciendo unas pocas llamadas telefónicas, lo que serviría como “unidad de defensa para derrotar la desestabilización” y como grupo especializado para atender las necesidades de las comunidades.

Capriles Sandner considera que esta organización vertical y jerárquica se traduce en un proyecto de “estalinización”, bajo el cual el partido se convierte en un órgano paralelo al Estado y sin distinción con respecto a él, un modelo similar al de la Unión Soviética, China, Cuba y Vietnam. Los últimos tres países han sido visitados recientemente por funcionarios del partido para evaluar sus modelos. “La lógica de Chávez era que el poder no se compartía, ni siquiera con el partido. Lo que ocurre con los regímenes que pasan de ser personalistas a corporativistas, es que tienen que crear una nueva estructura”, explica.

El liderazgo de Maduro no tiene punto de comparación con el de Chávez, apunta Rubén Mendoza, coordinador de un eje del PSUV en El Valle y cuyas UBCH intentan trascender lo electoral con proyectos de interés para las comunidades.

“Ya no se puede depender del imán de un hombre. El imán deben ser las ideas, conceptos y la forma de vida y sociedad que prometemos al pueblo. La gente escucha a Maduro, pero la intensidad con la que lo hace no es la misma. Por eso ahora es más necesaria la organización para movilizar a la militancia”, afirma Mendoza.

Tareas incumplidas

En la reunión del Poliedro, Maduro asignó tareas a la nueva estructura. Dos de ellas fueron establecer un censo de las bases y organizarse para las elecciones. Para ello, propuso visitas casa por casa en los meses de junio, julio y agosto. Dirigentes de El Valle, Catia (Caracas), San Juan de los Morros (Guárico) y Puerto Píritu (Anzoátegui) admiten que eso no se cumplió hasta finales de agosto. Incluso, la Directiva del partido nunca mandó unos afiches de Chávez y Bolívar que fueron prometidos para entregar como regalo. Maduro tuvo que reactivar la iniciativa el 24 de agosto cuando pidió a los candidatos a alcalde del Gran Polo Patriótico que se pusieran al frente de ella.

Nicmer Evans, politólogo y militante del PSUV, observa la situación con desconfianza y considera que poco servirá para cambiar lo que ha sido el partido hasta ahora. Advierte que la iniciativa es sólo una técnica de precampaña que se quedará en lo electoral.

“No estás visitando a una lista de militantes del partido. Se está yendo a los sectores en los que se diagnostica que hay mayor probabilidad de conseguir apoyo y se empiezan a tocar las puertas. Sólo le podrán sacar provecho los candidatos serios que tengan un equipo que sistematice las propuestas que reciban, y eso es difícil debido a lo abrupto de la última convocatoria, que busca tener un impacto comunicacional”, lamenta.

Dependiendo del lugar, las UBCH están mejor o peor preparadas para esta tarea. Mendoza asegura que en El Valle empezaron a adaptarse a la nueva estructura organizativa y están listos para hacer casas por casa paralelos a los del candidato para mejorar la efectividad.

La historia es diferente en el interior. Carlos Escalona, miembro de la UBCH Ezequiel Zamora, de Puerto Píritu, Anzoátegui, sostiene que la nueva organización es “muy enredada” y no ha sido bien explicada, por lo que no ha podido ser llevada a la práctica. Agrega que las unidades siguen teniendo una visión netamente electoral: “Buscamos a la gente, manejamos los números de votos, pero ha faltado enseñanza sobre cómo trascender lo electoral y que sea algo permanente”.

La falta de claridad en las líneas generales de la nueva estructura comienza en la Dirección Nacional. Pese a que Cabello anunció que se dividiría el país en 13 regiones, todavía no se ha dicho cuáles son específicamente. Hasta ahora, el partido se había fraccionado en 8 regiones y Darío Vivas asegura que no se ha creado ninguna nueva.

Además, se suman otros problemas como el que se registra en San Juan de los Morros. Aunque la nueva organización se comenzó a implementar, el obstáculo es la ausencia de las autoridades. “La gobernación está con la puerta cerrada. Después del gobierno de calle, tiene que haber alguien que se quede para responder a las necesidades de la colectividad”, critica Francisco Uribe, miembro de la UBCH República de Brasil, de la capital guariqueña.

Evans alerta que hay un porcentaje de UBCH que son “fantasmas”, sea porque sus miembros existen pero no son convocados por lo coordinadores o porque los jefes crearon listas falsas con personas que no son de la zona para inscribir su unidad. Considera que los datos de las bases del partido necesitan “una decantación”. Incluso pone en duda que el partido cuente realmente con casi 8 millones de militantes. A su juicio, esto se evidencia por los resultados electorales: El 7 de octubre de 2012 fue la mejor votación del PSUV y obtuvo 6,3 millones.

Vivas desmiente esta versión y afirma que la militancia se mantiene superior a los 7 millones, aunque admite que hay cosas por corregir: “En los casa por casa se busca de todo. Haces una revisión y oyes los planteamientos de los militantes descontentos. Si tienen lógica, se debe rectificar. Si no está funcionando bien una UBCH, hay que corregirla. El casa por casa sirve para conocer realidad, actuar sobre ella, mejorarla y ponerla al servicio de la revolución”.

Molestias con la Dirección

La situación de la UBCH Antonio José de Sucre es paradójica. Pese a ser una de las que mejor encarna el nuevo proyecto de partido, los coordinadores están molestos con la dirección nacional. Explican que casi no reciben ayuda del PSUV y que deben recurrir a instituciones del Estado para obtener recursos que permitan atender los problemas.

La gota que derramó el vaso fue la escogencia por consenso de los candidatos para las elecciones del 8 de diciembre. La mayoría de los coordinadores de la unidad apoya como candidato a alcalde a Avelio Arrieta, quien se enfrenta a Jorge Rodríguez. Incluso, este dirigente fue a hablarles a los presentes durante la asamblea del 5 de septiembre.

Castillo, uno de los coordinadores de la UBCH, aclara que no han renunciado a la tolda y que la separación es temporal. Agrega que se tomó la decisión debido “a las imposiciones” que hacen algunos dirigentes nacionales del partido que “se comportan como unos mandamás”.

“Irónicamente, en un partido antioligarca existe una oligarquía, que es ese sector enquistado que no ve posibilidad de generación de relevo y no cree en el relevo. Es un sector, no es toda la dirigencia ni todo el partido, pero tiene poder”, alerta Evans.

La consecuencia son decisiones como la de haber eliminado las primarias y otras medidas que bloquean la democracia participativa. “Hay miembros de la dirección que no creen en el Estado comunal y eso frena la suma de los militantes del partido hacia la construcción de ese espacio”, asegura el politólogo.

Vivas rechaza esta apreciación. “Los miembros de la directiva están en la palestra, cualquiera puede ver su actuación y comportamiento personal”, argumenta.

Dentro de la militancia se duda si los problemas internos deben ser discutidos ahora o se deben postergar para después de las elecciones del 8 de diciembre debido a la importancia política de los comicios.

La directiva anunció que el cumpleaños número 60 de Chávez, el 28 de julio de 2014, será conmemorado convocando al Congreso Socialista de la organización tras un retraso de más de un año. Este es “el máximo órgano de dirección y sus decisiones son de obligatorio cumplimiento para todas y todos los militantes”, señala el artículo 28 de los estatutos.

A juicio de Mendoza y Castillo, en el Congreso hay que elegir una nueva Dirección Nacional, pues la actual llegará a 2014 con su periodo de tres años vencido, y se tienen que evaluar los métodos para tomar decisiones. “Se está usando demasiado la cooptación y el consenso y se está dejando de lado la democracia participativa y protagónica”, señala Castillo.

Vivas considera que el encuentro será bueno para abrir un “debate fraterno” entre revolucionarios y determinar la nueva orientación del partido. Hace una salvedad: “El congreso no es para sacar a nadie”.

En el encuentro también debería ser elegido un nuevo presidente del partido, pues el cargo quedó vacante tras la partida de Chávez. Una posibilidad es que el mandatario fallecido sea nombrado presidente eterno. Vivas no lo descarta pero pide tiempo antes de abrir ese debate, aunque remarca la importancia del personaje: “Todo lo que nos dejó lo tenemos presente y siempre estará en el primer lugar en cada una de nuestras reflexiones y nuestras actuaciones”.

Sea cual sea la decisión, Evans recomienda que el partido acepte la urgencia de renovarse ante el vacío que dejó Chávez: “Aceptar que no está no es olvidarlo, es sistematizar su pensamiento y construir elementos de conciencia política que superen la ideología. Si no se logra esto, el PSUV va a terminar fraccionándose en diversas tendencias producto de intereses más económicos que políticos”. 


Entre el reformismo y la revolución 

“¡Quienes crean que soy reformista, se equivocan!”, sentenció Nicolás Maduro el 8 de agosto ante un Teatro Teresa Carreño lleno de activistas chavistas. “¡Estoy aquí para cumplir con la revolución socialista de Bolívar y de Chávez!”, agregó sin explicar por qué soltaba esas frases durante un evento del Sistema Nacional de Misiones.

La declaración cobra sentido al escuchar a dirigentes de base del PSUV que admiten que, a lo interno del partido, hay un debate entre dos sectores: uno reformista y otro revolucionario.

“Hay varios niveles de conflicto. En lo ideológico, hay un debate entre los que piensan que con pañitos calientes sobre el sistema, el Gobierno y el Estado se puede llegar a una revolución, y los que consideran que debe acelerarse el proceso revolucionario con transformaciones más profundas”, diserta Nicmer Evans, politólogo y militante de la tolda.

Un dirigente de base, que prefirió declarar en condición de anonimato, lo resume de otra forma: “Existe un grupo que quiere mantener eternamente la construcción del socialismo porque eso les permite acumular poder y disfrutar de sus mieles. Así pueden decir que son chavistas mientras disfrutan de placeres”.

Pese a que Darío Vivas, miembro de la Dirección Nacional, afirma que hay un compromiso férreo dentro de la organización porque todos acatan el llamado de “unidad, lucha, batalla y victoria” hecho por Chávez, admite que pudiera ser que alguna gente tenga una posición. “Eso no quiere decir que no debatamos o discutamos. Cada quien tiene puntos de vista, pero una vez tomada una decisión es colectiva y es la que se aplica. Todos estamos claros en que con unidad es que se puede hacer la revolución”, asegura.

Más allá del debate central sobre la orientación del partido, líderes de base también advierten sobre distintas corrientes dentro de los cuadros más reconocidos de la organización. Las más importantes son la de Nicolás Maduro y la de Diosdado Cabello.

Uno de los militantes señala que el problema actual es que muchos dirigentes terminan colocándose bajo el paraguas de una figura y actúan por intereses políticos y económicos. “Eso desdibuja la discusión inicial sobre transformación o reforma y termina siendo un ejercicio de cuánto le tributo a tal o cual tendencia”, lamenta.

Aparte de Maduro y Cabello, fuentes indican que otros dirigentes con cierta autonomía son Elías Jaua, quien de la mano de William Lara formó un grupo mientras estaba al frente del ministerio de Agricultura y Tierra; Francisco Ameliach, cobró independencia tras la muerte de Chávez; y Rafael Ramírez, que, como cabeza de Pdvsa, maneja los recursos provenientes del ingreso petrolero. También existe una línea militar constituida por varios de los gobernadores salidos de las líneas castrenses, como Francisco Arias Cárdenas, de Zulia; Jorge Luis García Carneiro, de Vargas; Ramón Carrizález, de Apure; y Carlos Mata Figueroa, de Nueva Esparta. 

La corriente de Jaua se ha plegado a la de Maduro, que también cuenta con el apoyo de Jorge Rodríguez y Jorge Arreaza y ha logrado aglutinar la mayor cantidad de poder. Desde que llegó a la Presidencia, ha tratado de restar fuerza al poder económico de Diosdado Cabello. Pese a eso, el primer vicrepresidente del partido sigue manteniendo influencia en las estructuras regionales.


Partido con un ideal y un enemigo 

El Libro Rojo del PSUV, texto que contiene los estatutos y principales lineamientos del partido, tiene 138 páginas. En ellas, 2 son las palabras que más se repiten: socialismo y capitalismo. La primera, que aparece en 68 ocasiones, explica el ideal que promueve la organización, mientras que la segunda, que se repite 36 veces, representa al enemigo.

La organización expone que la única forma de revertir el capitalismo, sistema que, según ellos, ha puesto en riesgo la propia existencia del mundo tal como lo conocemos, es “dar poder al pueblo” para así construir el socialismo bolivariano.

Detalla que este último “no es copia ni calco” de los modelos vistos hasta ahora, sino una “creación histórica” basada en el socialismo científico de Karl Marx que busca un “análisis crítico de la sociedad” y establecer una “guía de acción”.

El partido exige a su militancia cumplir con ciertos deberes como por ejemplo cotizar para financiarlo, bajo principios de “equidad y proporcionalidad”. Pide también seguir los lineamientos e instrucciones emanadas de las distintas direcciones y ejercer funciones permanentes de trabajo voluntario. 

No todos los inscritos en la organización cumplen con estos requisitos, como quedó demostrado cuando se anunció a principios de año que en las primarias sólo podrían votar los militantes verdaderamente comprometidos, de los que nunca llegó a darse un número exacto.

Debate en Aporrea

Uno de los foros de política que tiene el sitio web aporrea.org es sobre el PSUV. Los títulos de tres de las últimas siete entradas, escritas entre el 25 de agosto y el 11 de septiembre, dan cuenta del debate que existe entre la militancia: “!!Bases robadas!! La cooptación nos hizo quedar como pendejos”, “¿Qué se puede hacer con el PSUV?” y “No le vayan a echar la culpa al pueblo si este 8D perdemos”. Algunos de los usuarios se muestran muy duros con la directiva y el futuro de la tolda, mientras que otros defienden algunas de sus decisiones pero aceptan la necesidad de una reestructuración. En Aporrea también reproducen los programas de radio y televisión de Nicmer Evans y Heiber Barreto, que fueron sacados de medios públicos y privados.