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Miami, sin consulado y con gestores

Miami, sin consulado y con gestores | Foto: Archivo

Miami, sin consulado y con gestores | Foto: Archivo

Desde 2012 la ciudad con más venezolanos fuera del territorio nacional no cuenta con consulado. Los ciudadanos deben viajar 12 horas hasta Nueva Orleans para hacer sus trámites

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Miami, la ciudad con más venezolanos fuera del territorio nacional, no tiene consulado desde 2012 por una decisión del presidente Hugo Chávez. Para realizar trámites deben trasladarse a la oficina más cercana en Nueva Orleans, un trayecto de aproximadamente doce horas y media en carro.

En febrero la Organización de Venezolanos en el Mundo, Venmundo, inició una petición en el portal web change.org para recoger firmas y solicitar la reapertura de la oficina, que atiende a por lo menos 100.000 de los 240.000 venezolanos que residen en Estados Unidos, según datos del censo de ese país. Hasta los momentos han firmado más de 6.700 personas. Las limitaciones para tramitar documentos no solo complican la renovación de los pasaportes de los niños cuando no tienen cédula: “Tampoco se puede solicitar la fe de vida, no se pueden presentar registros de recién nacidos, actas de matrimonio, permisos para exportar a Venezuela, ejercer el derecho al voto, enviar remesas familiares, tramitar mudanzas u otorgar poderes. Se nos han vulnerado todos nuestros derechos. El consulado  está en la obligación de prestarle servicio a uno porque ellos no pueden ser agentes políticos”, declara Yolanda Medina, coordinadora de Venmundo en Miami y antigua periodista de Venezolana de Televisión, quien no recibe su pensión desde hace 8 meses.

“A mi juicio es un entorpecimiento voluntario para que el proceso sea complejo. Cuando el consulado funcionaba, el servicio no era óptimo, pero tampoco era malo, cumplía su objetivo y siempre estaba lleno”, señala Fernando Núñez, comunicador social venezolano residenciado en Miami.

Las trabas –como también ocurre en Venezuela– propician prácticas ilegales fuera del territorio nacional, entre ellas la figura de los gestores, señala Núñez: “Ahora hay gestores que pueden hacer ciertos procedimientos, pero son sumamente costosos. Conozco personas que lo han hecho. Se le dan los datos y recaudos a un contacto y él hace el trabajo. Renovar un pasaporte puede costar 400 dólares”. Y el servicio no se ofrece solo en Miami. En la página web del Consulado de Venezuela en Panamá un aviso advierte sobre la ilegalidad de la gestoría del cupo para tramitar el pasaporte.

 

Ni divisas ni voto. Además de los trámites, el torniquete del control cambiario, cada vez más apretado, también afecta a los venezolanos que están en el exterior a la espera de remesas estudiantiles y para jubilados. Esta semana estudiantes venezolanos en el exterior protestaron contra los retrasos en la asignación de dólares para el pago de matrículas y manutención.

Carlos Moreno, coordinador de la Organización Estudiantes Venezolanos en el Mundo, asegura que la situación de los jóvenes es delicada. De los 25.000 estudiantes que ha contabilizado la organización, calcula que más de 80% tiene problemas para acceder a divisas. Algunos, afirma, han tenido que irse a refugios para no quedar en situación de indigencia. Además de protestar, enviaron una carta al Alto Comisionado de las Naciones Unidas en la que exponen sus penurias por la falta de la moneda extranjera y proponen un plan temporal de ayuda a las naciones en las que están residenciados.

La Memoria y Cuenta del Ministerio de Economía y Finanzas de 2015 refleja la reducción sostenida de las asignaciones de divisas a estudiantes. El año pasado se aprobaron 103,26 millones de dólares, 71% menos que en 2014.

Este año, cuando podrían realizarse comicios, reaviva otra reiterada denuncia de las organizaciones políticas y de connacionales en el exterior: la necesidad de abrir el registro electoral para inscribir a los que se han ido.

Elizabeth Pérez vive en New Jersey desde 2001, tiene la nacionalidad estadounidense y nunca ha podido votar, porque perdió la cédula y no la puede tramitar allá. “Me quedo siempre con ganas de ir a votar, tengo años intentándolo porque no quiero perder los vínculos con el país”. Sus hijos nacieron en Estados Unidos y cuando intentó sacarles el pasaporte venezolano al que tienen derecho, también se tropezó con la traba de la cédula. “Todos los consulados, hasta los de países más pobres que el nuestro, sacan la cédula y todos los documentos que necesitan sus ciudadanos. Pero los nuestros son un reflejo del país ahora, nunca atienden el teléfono, cierran antes de la hora, es deprimente”. Pérez vive de dar clases de zumba y cuenta que durante un tiempo usaba un espacio en una iglesia en la zona donde vive para darlas, en el que los fines de semana se instalaban consulados móviles de países como Guatemala, El Salvador, Ecuador para ofrecer servicios a esos inmigrantes.

El mes pasado Manuel Avendaño, coordinador del Movimiento Internacional de Voluntad Popular, solicitó ante el Consejo Nacional Electoral la reapertura del RE en el exterior para que se inscriban los nuevos electores o para que cambien de centro de votación de acuerdo con el lugar en el que residen actualmente. De cada diez venezolanos en el exterior solo uno está inscrito para votar y los consulados mantienen cerrado este proceso aunque es permanente. El voto en el exterior es mayoritariamente opositor. En las presidenciales de 2013, Henrique Capriles ganó con 93% de los votos.