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Massiel, de denunciante a terrorista

Vanessa Camacaro, prima de Massiel, junto a Daviana hermana, Juana abuela y Santiago hijo, en su casa de la Cota 905 | ALEXANDRA BLANCO

Vanessa Camacaro, prima de Massiel, junto a Daviana hermana, Juana abuela y Santiago hijo, en su casa de la Cota 905 | ALEXANDRA BLANCO

El caso de Massiel Pacheco rompe con el esquema de detenciones que han venido ocurriendo desde el 12 de febrero. Es el único, del grupo de más de 2.000 expedientes conocidos por el Foro Penal, en el que un tribunal admite una precalificación de terrorismo. La joven vendedora de comida pasó de denunciar unos explosivos a ser acusada públicamente como desestabilizadora del gobierno

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Por la vereda viene bajando un Judas. En realidad lo trae cargado un hombre que está apurado y que lo deja recostado de una pared, a orilla de la calle.

El muñeco es monstruoso: tiene una máscara de esqueleto, ojos de zombie, peluca verde sucia y un cigarro clavado en la mitad de la lengua. El símbolo de la traición católica es testigo de los que andan por el barrio Villa Zoila de la Cota 905, en Caracas: mujeres llevando bolsas, muchachos flacos que ya usan bastón, motos que suben escaleras, hombres que esperan el autobús, niños que toman malta en botella. ³El otro día también bajaron ese muñeco y me asusté, pensé que era un muerto², dice Juana Herrera, abuela de Massiel Pacheco Miranda.

A Juana Herrera, de 62 años de edad, no solo le atemorizan los muñecos de tela. Ahora se asusta por casi todo. Se distrae, se pone la mano en la cara y llora en la mitad de una oración, pide permiso para sentarse porque hace días no se le quita el dolor de cabeza. En la casa del callejón Guaicaipuro, unas arepas están friéndose en un caldero. ³¡Ay, se quemaron!², dice la abuela cuando el olor de la comida irreparable interrumpe su distracción.

Desde el 1º de abril, día en el que la nieta fue detenida por la Guardia Nacional Bolivariana, Juana, Dreimy, Paola, Oriana, Daviana y Santiago viven en una casa en la que entró el miedo y ya no está Massiel, que fue imputada por la Fiscalía de terrorismo individual y ocultamiento de artefactos explosivos y se encuentra presa en el Instituto Nacional de Orientación Femenina. Por esos cargos podría pagar hasta 30 años de prisión, 9 más de los que ella tiene.

Apenas es martes de Semana Santa y ya el Judas ­que en su deformidad no encarna a ningún político venezolano­ está dando rédito. Lo pusieron en el medio de la calle para pedir el dinero de su quema, que debería ser hoy. La tradición más lucrativa de Semana Santa comenzó festiva, pero unos escalones más arriba el calvario es puertas adentro. El hogar de las Pacheco Miranda es una estructura estrictamente matriarcal compuesta por bisabuela, abuela, madre, hijas y nietas. El único varón que vive con ellas está aprendiendo a hablar: Santiago, el hijo de 1 año y 11 meses de Massiel, que es madre soltera. En esa casa cambió todo, de día y de noche. La rutina de trabajo, estudio, achaques de salud y lidia con la inseguridad y la escasez se transformó en el aturdimiento de enfrentarse con el poder del Estado ­fiscales, tribunales, jueces, militares, medios de comunicación oficiales, ministros­ y de pasar de recibir a los vecinos a recibir la visita de la Guardia Nacional Bolivariana para un allanamiento en el que ­según Dreimys Miranda, madre de la joven­ no encontraron nada. ³Yo estoy bloqueada², sentencia Herrera.

El caso de Massiel Pacheco Miranda es el único, durante estos dos meses de protestas, en el que el Ministerio Público hace una imputación por terrorismo individual y un tribunal admite esta precalificación, que podría mantenerse o cambiar por un delito menos gravoso; es el único en el que una persona que no estaba participando ni se encontraba cerca de las manifestaciones en contra del gobierno está recluida en un centro penitenciario. Así lo refiere Jeannette Prieto, abogada del Foro Penal que la asiste y que ha conocido los expedientes de más de 2.000 detenciones en todo el país. El caso de Massiel es único y su familia no sabe por qué les tocó a ellos.

En varios allanamientos desde el 12 de febrero las autoridades dicen haber incautado armas de fabricación casera y municiones. Algunos de los acusados por estos hechos permanecen privados de libertad a la espera del juicio. A ninguno se le ha acusado de terrorista ­los delitos atribuidos han sido tráfico de armas, instigación para delinquir, asociación para delinquir y obstrucción de la vía pública, entre otros­. ³El caso de Massiel rompe con el esquema de las detenciones sistemáticas que hemos venido viendo durante estos meses, es un caso atípico. No cumple con el perfil de estudiantes ni de políticos. Es el primero que llevamos en el que imputan delitos tan graves como terrorismo individual y ocultamiento de explosivos. El primero establece penas de entre 25 y 30 años y el segundo de entre 20 y 25. Tampoco Massiel cumple con el perfil del terrorista que, de alguna forma, suele tener una estructura de financiamiento. Ella ni siquiera tiene cuenta bancaria, ni pasaporte², dice Prieto.

Los niples. El martes 1º de abril de 2014 la atención de la opinión pública venezolana estaba concentrada en otra mujer: la diputada María Corina Machado y su regreso a la Asamblea Nacional después de participar en la Organización de Estados Americanos. Machado quería llegar a la sesión parlamentaria y convocó una concentración en Chacaíto que la acompañara hasta el centro de la ciudad después de que el Tribunal Supremo de Justicia decidiera separarla del cargo. Mientras Machado intentaba ir a su trabajo, ya Massiel Pacheco había llegado al de ella en el Parque del Este. Desde ese día ninguna de las dos ­por circunstancias distintas­ ha regresado a sus labores.

Pacheco vendía empanadas, arepas y almuerzos en un kiosco en la avenida Francisco de Miranda, frente a la puerta del parque. El negocio es de su mamá, que lo atendía desde hace más de una década y Massiel la relevó hace cuatro años. Al lado funciona uno de perros calientes que también es de las Pacheco y está alquilado. Ahora, colgada del toldo donde funcionaba el de Massiel ­que la GNB se llevó como evidencia­ está una pancarta que pide su libertad. Además de ese afiche hay dos más que los compañeros vendedores han puesto para apoyarla. Sin temor hablan del caso para defender a la muchacha que conocen desde los 6 años de edad, cuando vendía chupetas de Mickey Mouse a la vez que acompañaba a su mamá.

El relato de los testigos es el mismo que ya ha dado la familia y que ha ratificado su abogado: la vendedora llegó al trabajo cerca de las 8:00 am y cuando quitó la lona halló debajo del carro ­que permanecía a la intemperie durante las noches­ tres presuntos niples envueltos en papel periódico. Sin saber de qué se trataba se los mostró a sus compañeros, que le recomendaron entregarlos a las autoridades. De acuerdo con información de los testigos, la joven llamó por teléfono a un guardia del pueblo destacado en el parque y asiduo comensal de esos puestos de comida, pero él se encontraba de comisión en Bello Monte, cerca de la concentración de la diputada Machado. La primera de dos llamadas al militar se hizo desde el celular de Arquímedes Liendo, que tiene un puesto de alquiler de teléfonos y venta de cigarros al lado de la puerta del Metro y es el coordinador de la asociación de vendedores informales del ala norte del parque. Rato después, en vista de que el militar no regresaba, Pacheco entregó el material a los milicianos que cuidaban la puerta para que atendieran su denuncia.

³Le recomendé a Massiel que no tocara eso, que eran unos niples, y que llamara a la guardia y los entregara. Me respondió que no tenía saldo y le dije que llamara de mi teléfono², recuerda Liendo. ³Ella le llevó el bolso a uno de los milicianos, un sargento primero, y él le dijo que podía ir presa por tener eso², añade. Liendo asegura que los milicianos tomaron el bolso, manipularon los niples y se tomaron fotos. ³No pensábamos que esto iba a agarrar esta dimensión, porque si hubiera sido así le habría tomado fotos a los milicianos jugando con los niples. No llamaron a las autoridades para que acordonaran el lugar ni los resguardaron. Lamentablemente ellos son tropa y tienen superiores. También tienen miedo², expresa Liendo, que ya fue interrogado por un fiscal que ­cuenta­ no estaba al tanto de que los milicianos habían tocado los explosivos. Carlos Rodríguez, un perrocalentero, también vio el momento en que Pacheco se acercó a los milicianos. ³Ellos lo tomaron como una burla, para tomarse fotos. Así no es como tenían que hacer. Se los quitaban de las manos para hacerse las fotos².

Después de tomarse las selfies, le devolvieron a Pacheco el bolso donde había resguardado los explosivos por recomendación del guardia del pueblo al que llamó por teléfono para denunciar el hallazgo. Ella, a la vista de los demás vendedores, intentó entregarlo a las autoridades. El temor de que explotara por el calor de los puestos de comida los tenía a todos nerviosos.

Dejarlos en cualquier lugar no era una opción: podían estallar en ese sitio lleno de gente. Sin lograr entregarlos, los dejó cerca de donde estaba.

A las 2:00 pm llegó una comisión de la GNB y, después de un forcejeo, se llevaron a Pacheco. De acuerdo con los testigos, en la misma moto iban la detenida y el bolso amarillo. ³Si los niples son de alta peligrosidad, ¿cómo los van a trasladar en una moto?², se pregunta Liendo que, junto con otros dos vendedores, fue citado a declarar mañana.
De acuerdo con los testigos, los dos milicianos relacionados con el caso no llamaron en ningún momento a un especialista en demolición y desactivación de bombas ni resguardaron la evidencia. Ninguno de los dos ha regresado a cuidar la puerta del parque.

Terrorista. Una nota de prensa publicada el 2 de abril en el sitio web del Ministerio de Relaciones Interiores, Justicia y Paz reseña las declaraciones del jefe del Comando Nacional de la Guardia del Pueblo G/B Sergio Rivero Marcano, quien señaló que la ³denuncia oportuna de un transeúnte que observó un comportamiento sospechoso permitió a los uniformados detectar que Massiel Nathaly Pacheco Miranda tenía en su poder los artefactos explosivos². De acuerdo con el general, el hallazgo podría formar parte de una campaña terrorista del ³golpe suave² contra el gobierno de Nicolás Maduro. ³No se dejen manipular ni sobornar por las hordas fascistas², pidió ese día a la juventud.El 30 de abril de 2012 fue aprobada por la Asamblea Nacional la Ley Orgánica Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento del Terrorismo.

Antes de esta norma no existía tipificación para el delito de terrorista.

³La ley se empezó a aplicar, aunque no la calificación de terrorismo, en contra de manifestantes en Barquisimeto durante las protestas de abril de 2013, después de las elecciones presidenciales. Después en Provea atendimos el caso de dos adolescentes que hackearon la página web de un ministerio y también se les aplicó esta ley, lo que es bastante grave porque es una etapa superior de criminalización de las protestas que va a seguir creciendo. En estos casos todos quedaron bajo régimen de presentación², señala Marino Alvarado, directivo de la ONG Provea.

El artículo 4 de la ley especifica qué es un acto terrorista: ³Es aquel acto intencionado que, por su naturaleza o su contexto, pueda perjudicar gravemente a un país o a una organización internacional tipificado como delito según el ordenamiento jurídico venezolano, cometido con el fin de intimidar gravemente a una población; obligar indebidamente a los gobiernos o a una organización internacional a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo; o desestabilizar gravemente o destruir las estructuras políticas fundamentales, constitucionales, económicas o sociales de un país o de una organización internacional².

La misma ley tipifica qué es un terrorista individual: ³Persona natural que sin pertenecer a una organización o grupo terrorista, diseñe, prepare, organice, financie y ejecute uno o varios actos terroristas². De acuerdo con el señalamiento de la Fiscalía, Pacheco y los tres niples que ella misma entregó a las autoridades estarían en capacidad de demoler la estabilidad del país.

³Cualquiera haya sido la circunstancia, incluso bajo el supuesto de que ella efectivamente fuera la dueña de esos niples, aplicarle la ley antiterrorismo es completamente exagerado porque el espíritu de la ley es castigar cuando hay una intención de causar terror en la población. Incluso cuando los hubiera usado, nunca el hecho encajaría dentro del concepto de terrorismo como está definido en la ley², asegura Alvarado.

"¿Quién sabe?". En el vecindario conocen a Massiel y su caso, pero pocos quieren hablar. ³Estoy apurada², ³Conozco a su familia y lo que le pasó, pero no a ella², ³Sé que es trabajadora, pero más nada², se excusan. Otros, como los consejos comunales que la han apoyado, dan su nombre y la defienden: ³Ella es nacida y crecida aquí. Todos la conocemos, pero la gente se pone apática, le da miedo por la situación², dice el carpintero Avilio Marcano. Unos metros más allá un mototaxista que no quiere revelar su nombre y se autocalifica como chavista alberga algunas dudas. ³Sí, ella es de aquí y la conocemos, pero ¿quién sabe? Hay que investigar², pide.

La familia de la vendedora, que votó por Hugo Chávez y también por Nicolás Maduro, la retrata. ³Massiel trabajaba a diario de 8 de la mañana a 8 de la noche. Llegaba cansada, se bañaba y me dejaba el dinero para comprar la comida y las cosas del niño², dice la abuela. ³Ni chance de ir al cine tenía. Para poder estar con ella teníamos que ir al parque², asegura su prima Vanessa Camacaro.

En su casa solo pueden esperar, por ahora, el resultado de las apelaciones introducidas por la defensa de nulidad de todas las actuaciones procesales y de privativa preventiva de libertad. El viernes 11 de abril Pacheco fue trasladada al INOF y su caso quedó a la orden del juez Carlos Navarro, del tribunal segundo con competencia en terrorismo. Ese fin de semana la fueron a visitar algunos familiares. ³Para como ella es, risa y risa, la encontré deprimida², dice Camacaro. A Santiago no le permiten la entrada, a pesar de que ella aún lo amamanta. ³Yo estoy durmiendo con él desde que Massiel no está. Se despierta de madrugada buscando el pecho para comer y cuando ve que soy yo se pone bravo. Se ha vuelto agresivo desde que no está la mamá², dice Herrera. Santiago, sin saberlo, también tendrá que esperar.

³No pensábamos que esto iba a agarrar esta dimensión, porque si hubiera sido así le habría tomado fotos a los milicianos jugando con los niples. No llamaron a las autoridades para que acordonaran el lugar ni los resguardaron²
 
Arquímedes Liendo
Coordinador de la asociación de vendedores del parque y dueño de un puesto de alquiler de teléfonos

"El caso de Massiel rompe con el esquema de las detenciones sistemáticas que hemos venido viendo durante estos meses, es un caso atípico. Tampoco Massiel cumple con el perfil del terrorista, que suele tener una estructura de financiamiento. Ella ni siquiera tiene cuenta bancaria, ni pasaporte²
 
Jeannette Prieto
Abogada defensora


Artículo 4
Acto terrorista: es aquel acto intencionado que, por su naturaleza o su contexto, pueda perjudicar gravemente a un país o a una organización internacional tipificado como delito según el ordenamiento jurídico venezolano, cometido con el fin de intimidar gravemente a una población; obligar indebidamente a los gobiernos o a una organización internacional a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo; o desestabilizar gravemente o destruir las estructuras políticas fundamentales, constitucionales, económicas o sociales de un país o de una organización internacional.

Ley Orgánica Contra la Delincuencia Organizada y Financiamiento del Terrorismo (2012)