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Luis Chataing: “El discurso oficial se convirtió en un chicle que no sabe a nada”

El locutor y comediante, Luis Chataing | Jorge Santos Jr.

El locutor y comediante, Luis Chataing | Jorge Santos Jr.

El locutor y comediante aseguró que ha sentido miedo de verse impedido de hacer lo que más ama: radio y TV, comunicar

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—¿En qué anda?

—A caballo, no necesitan repuestos, son fáciles de estacionar, y a las mujeres les encanta dar un paseo en ellos. En paralelo, preparo un proyecto digital que espero estrenar a finales de julio.

—¿Redujo su “oda” a la revolución?

—Jamás, sigo fiel a los principios de la revolución: trabajar, comer, estudiar, sanar, cada día menos. En la Venezuela de Nicolás humillar a un líder opositor da más prestigio, enchufa a más puertas que cinco años de preparación universitaria.

—¿La “oda” de la MUD?

—Esa se la tienen montada en VTV, “el canal de algunos venezolanos”; nadie los “ode” más que ellos. Creo que en los últimos seis meses han sido más los aciertos que los errores de la MUD.

—¿La parte cómica del proceso?

—Las caras de malo de Diosdado, los chinazos de Nicolás, el desamor de los Castro ante el romance con Obama, el agotamiento de un discurso que creían eterno y se convirtió en un chicle que no sabe a nada.

—¿Compiten ciertos políticos con los humoristas?

—No, algunos políticos se hacen parte en escenas de comedia pero no lo hacen a propósito, eso no les hace comediantes, les degrada como profesionales. En su eterna estupidez han provocado que los humoristas nos veamos en la necesidad de hablar en serio, y eso sí ha sido premeditado.

—¿Son políticos los humoristas?

—Hay un solo paso, en Guatemala se vio el caso; el humorista que toma como fuente de trabajo el acontecer político tiene una sensibilidad social que podría abrirle las puertas en esa dirección, necesario entonces es tomarlo en serio, lo de la política.

—¿El presidente más cómico?

—El que encuentra el momento para serlo, no el que se las da de cómico burlándose del pueblo. Nicolás no da risa, da vergüenza; el mundo no lo ve con gracia, nos observa compasivamente.

—¿El cómico que debería ser presidente?

—El que esté dispuesto a asumir el reto seriamente, aprovechando el nexo con la gente para escucharla y procurar su bien.

—¿Se imagina usted como presidente?

—Seguro. Si la gente viera en mí una opción para salir de este fango, no lo pensaría dos veces; no creo en individualidades.

—¿Una nostalgia mediática?

—Programas de opinión, extraño BitácoraSonoclipsAló. Ciudadano, a Napoleón Bravo; extraño la televisión que sorprende, que hace soñar, la televisión que se atreve.

—¿Extraña Televen?

—Tengo muy buenos amigos en ese canal, extraño la época en que Televen era una alternativa frente a la programación de Venevisión y RCTV, en aquellos años nació Ni tan tarde.

—¿El humorismo en comunismo?

—Si la pregunta supone un “humor comunista”, no lo veo; el autoritarismo lo controla todo, no es permisivo a la risa, a la crítica. El humorismo en tiempos de comunismo es para los valientes, los que sienten un compromiso superior con la democracia, con las libertades, es un humorismo inteligente, denuncia y no se deja atrapar.

—¿La institución jocosa?

—El Ministerio para la Felicidad, o algo muy parecido a eso; nadie sabe para qué sirve, nadie sabe cómo funciona, cuáles son sus logros, cuál su presupuesto, ni qué tan felices son sus directores y trabajadores.

—¿Con qué asemeja el matrimonio?

Con un Tamagochi, tienes que quererlo, alimentarlo, atenderlo. Se parece mucho a un Tres Leches: si lo descuidas, se echa a perder.

—¿Una adicción?

—La Nutella y los tostones, son mis fieles compañeros durante el proceso creativo, mientras escribo, mientras pienso qué escribir, y cuando pago las consecuencias de lo que escribí.

—¿Una contradicción?

—Esta cosa que algún temerario llamó “revolución”, nos venden la salvación de la raza humana desde su afán por dividir y arrasar a los venezolanos.

—¿Lógico?

—A pesar del empeño de lo ilógico, el humor nace del insólito choque de ambas cosas, el humor alza vuelo cuando lo inesperado irrumpe en lo cotidiano.

—¿Tecnológico?

—Absolutamente, las herramientas tecnológicas y las redes sociales han empedrado a los seres humanos más allá del deseo de los dictadores.

—¿Ha llorado por la situación?

—Por Venezuela, el agotamiento toca la ventana a todos; como comunicador voy recogiendo las historias de compatriotas que dentro y fuera de nuestras fronteras la pasan tremendamente mal.

—¿Y detrás de las cámaras?

—En la gira de despedida de ChataingTV recorrimos ocho ciudades del país, el afecto de la gente fue tremendo.

—¿Ha sentido miedo?

—Sí, de verme impedido de hacer lo que más amo: radio y TV, comunicar.

—¿Perdió el miedo el venezolano?

—Estamos en eso, a paso acelerado, lo perdemos o se nos va el país en la duda; el que vio a nuestros abuelos trabajar duro, el que le pertenece a nuestros hijos y nietos.

—¿Y el humor?

—Es una válvula de escape necesaria, en su justa medida, para que no se nos recaliente la cabeza, para entretenernos, para hacernos pensar.

—¿Risa mata chequera?

No siempre, lo más recomendable es reunir un poco de ambas.

—¿La cómica más seria?

—Iris Varela; pretende ser seria, pero la Iris interna la sabotea.

—¿Animaría las sesiones de la AN?

—Le pondría un dispositivo que pegue corriente desde el asiento a una nalga del diputado que sabotee las discusiones y convierta el Parlamento en un gallinero.

—¿Un diputado showman?

—Pedro Carreño: le gusta el suspenso, el drama, se vale de la ceja alzada para sumarse un aire a Raúl Amundaray.

—Entre el pan y el circo...

—El pan no se consigue, circo hay en todas partes.

—¿Quién es el dueño del circo, quiénes los payasos?

—Los dueños del circo somos los venezolanos, los payasos el grupete que aparenta gobernarnos.

—¿Se autocensura?

—Me las ingenio para decir lo que creo que debe ser dicho.

—¿Le arrancaría una sonrisa a la revolución?

—Ya lo hicimos el 6 de diciembre; esa medianoche le arrancamos la sonrisa desde los votos.

—¿Un aporte jocoso a la conciliación?

—Todos podemos estar de acuerdo en que cuando Nicolás amenazó con ponerse becerro fue un chinazo para la historia.

—¿Entre las colas del tránsito automotor y del automercado?

—Prefiero las del tráfico, esas las conocíamos de antes; las colas para comprar lo poco que hay en los supermercados son una tragedia reciente.

—¿Haría un talkshow en una cola?

—No, probablemente haría un show, sin el “talk”.

—¿Procede humor en estos tiempos de cólera?

Requiere un esfuerzo muy grande porque los obstáculos rayan en la tragedia; pero uno es consciente del bienestar que supone una sonrisa, y eso paga el trabajo.

—¿Imagina un paro humorístico?

—Tendría consecuencias superiores a uno petrolero, resultaría en quién sabe qué cosa que todos lamentaríamos.

—¿Ha vuelto a recibir solidaridad oficialista?

—Constantemente, todos estamos agotados del temita de la guerra económica, de las conspiraciones para el magnicidio, los golpes de Estado, las expropiaciones, las culpas de todos menos del gobierno.

—¿Es otra “oda” que, tras 17 años de “revolución”, la culpa siga siendo de “la cuarta”?

—Es una excusa de tontos para tantos que quieran escucharla.

—¿Y que la oposición no esté gobernando?

Es un argumento para darle una oportunidad e impulsar el cambio.

—¿Responde a los tweets no tan solidarios?

—Uno que otro pasan a mi galería en Instagram para que los visitantes vean a qué clase de batalla de las ideas se refieren algunos simpatizantes oficialistas.

—¿Montaría un canal de TV?

—No creo, montaría una pataleta para que otros monten muchos; mientras más canales, mejor.

—¿Conflictivo?

—Exigente, conflictivo para quiénes se conforman con poco.

—¿Por qué lo botaban de los colegios?

Me expulsaron de uno solo, por travesuras menores, no hay resentimiento.

—¿Y de los canales?

—Nunca me han botado de un canal o una emisora de radio; yo me he ido, o no hemos renovado contrato. De Televen salimos, la primera vez, por motivos misteriosos, la segunda vez fue por presiones del gobierno.

—¿Lo ha vuelto a mandar a trabajar un presidente obrero?

—Si te refieres a Maduro, no tengo claro qué entiende él por trabajo. Nicolás mintió públicamente sobre mi salida de Televen, eso me hace dudar sobre cuántas veces ha mentido en otras ocasiones

—¿Se transforma el humor en Venezuela?

—Se adapta, como en todas partes del mundo, se viste con el coraje de la noticia del día.

—¿Entre las cadenas de Chávez y las de Maduro?

—Son las mismas, las que amarran las libertades de los venezolanos.

—¿Sigue siendo Maduro “su muy apreciado presidente”?

—Maduro es mi muy lamentable ex presidente.

—¿Su próxima dificultad?

—Seguir presente a la distancia.

—¿Un título para la película de su vida?

—“Chataing, el locutor de las dificultades”.

—¿Quién ríe de último ríe mejor?

— De último ríe quién pasó más trabajo para comprender el chiste.

—¿Reirá de último la oposición o el gobierno?

—De último reirá quién supo ponerse del lado de la gente, quién entendió que nada es para siempre y el mundo gira.

—¿Qué pasaría en Venezuela si las cadenas se convirtiesen en el único programa de animación?

—Acudiríamos con más frecuencia a los teatros.