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Liberland, un país virtual que capta a los venezolanos

Liberland está a orillas del río Danubio, en la tensa frontera entre Croacia y Serbia | Foto Cortesía

Liberland está a orillas del río Danubio, en la tensa frontera entre Croacia y Serbia | Foto Cortesía

Hace un año, una franja de 7 kilómetros cuadrados entre Croacia y Serbia fue proclamada como país por el joven checo Vít Jedlincka. Aún no tiene reconocimiento, pero ya capta fondos a través de donaciones y venta de cerveza y participará en un mundial de fútbol de micronaciones. El presidente visitó Venezuela, donde ya hay oficina y más de 2.000 personas apuntadas para ser ciudadanos de la nación virtual

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Vít Jedlička encontró su país en Wikipedia. No es el lugar donde nació y que le dio identidad y su pasaporte, sino el sitio donde fundó la República Libre de Liberland, un microestado liberal desligado al sistema económico donde no habrá la obligación de pagar impuestos y que, de constituirse, sería la tercera nación más pequeña del mundo, luego del Vaticano y Mónaco. “Vive y deja vivir”, promete su lema.

Liberland está a orillas del río Danubio, en la tensa frontera entre Croacia y Serbia. En un territorio inhóspito de 7 kilómetros cuadrados de extensión, que ningún otro país reclama, Jedlička, junto con su novia y un amigo del colegio, clavaron una bandera con dos franjas amarillas y una negra el 13 de abril de 2015. La fecha patria de este país virtual se corresponde con el natalicio del presidente estadounidense Thomas Jefferson. No ha logrado instalarse, ni volver a cruzar el cerco que puso la policía croata, pero a la vuelta de un año, el joven político checo autoproclamado presidente ya nombró gabinete, cónsules, comenzó a captar inversiones y empezó una gira para buscar reconocimiento.

Caracas, que entre colas para comprar comida, peregrinaciones para buscar medicinas, inundaciones y racionamientos, se ha convertido en sede frecuente de ferias para emigrar y exposiciones para comprar propiedades fuera del país, recibió al presidente de Liberland en febrero. No se reunió con el gobierno venezolano, pero realizó por lo menos dos charlas en las universidades Metropolitana y Católica Andrés Bello para congregar a interesados en poblar un nuevo país cuya principal bandera es la libertad económica, y dejar atrás la cuna del socialismo del siglo XXI.

En el edificio Atlántida, en el municipio Chacao, Diana Topel, licenciada en Letras, junto con el empresario Irwing Ríos, establecieron la primera oficina de interés de Liberland en Venezuela, su consulado. Topel, de 32 años de edad, quien no ejerce su carrera y trabaja en una industria textil, fue designada delegada de Jedlicka en el país. Administra el grupo de Facebook Liberland Venezuela con más de 1.500 miembros y ha tenido que  adaptarse a su inesperado rol de embajadora. “Queremos más libertades económicas y personales. Mi interés en el proyecto es netamente ideológico. De 400.000 personas que han solicitado la ciudadanía, 40% son de medio oriente, de países que están en conflicto. La gente solicita por desesperación”.

Cada tres segundos el sitio web Liberland.org recibe una solicitud.  El proceso para obtener la ciudadanía de este país es sencillo. Pero no todos son elegibles. Se debe llenar un formulario y responder preguntas como: ¿En algún momento  fue condenado por  delito criminal? ¿Es miembro de un grupo extremista?  ¿Donará dinero al gobierno de Liberland para el establecimiento del país?

No hay entrevistas personales ni métodos para identificar si el solicitante miente. Las condiciones que se exigen son respetar los derechos humanos, la propiedad privada y no tener pasado criminal, nazi o comunista.  El principal problema de Liberland es que todavía no es un país, por ello  le dan prioridad a personas con vínculos diplomáticos. Más de 2.000 venezolanos están apuntados, 50% de ellos tiene 25 años o menos. 1.781 ya han sido catalogados como “elegibles”.

Terra nullius. Vít Jedlicka seguramente es el presidente más joven y accesible del mundo. El político checo, fundador del Partido Ciudadanos Libres, tiene 32 años de edad, es hijo único y se define como una persona fácil de llevar y amigable, pero que no le gusta seguir los caminos ordinarios. Responde con rapidez correos electrónicos, se graduó de publicista, ha trabajado en empresas de tecnología y como analista de mercados financieros. Es un millenial.

Jedlicka vive con su novia Jana Markoviceva, que está embarazada, en un apartamento en Praga. A modo de chiste, pero con razones obvias, la primera dama asegura que no desea tener a su hijo en Liberland. Lo que sí esperan es que su matrimonio sea el primero que se registre en la tierra que tomaron hace un año. Como un rebelde, al encontrarse con la dificultad de implementar sus ideales en República Checa, decidió inventarse Liberland para lograrlo. Dice que más que un país se trata de un concepto. “No vamos a regular el número de ciudadanos. Pienso que naturalmente serán alrededor de 50.000. Hemos recibido 25 propuestas arquitectónicas para Liberland y ya se eligió una en nuestro primer aniversario. Solo queremos personas que nos ayuden a construirla”, responde por correo.

Dos años antes de fundar Libertland el checo estuvo buscando su terra nullius, o tierra de nadie, un concepto que en los tiempos de la colonia movió la conquista de territorios. Ubicó un área cerca de Egipto, pero se le adelantó el estadounidense Jeremiah Heaton que fundó en ese lugar el reino de Sudán del Norte para convertir a su hija en princesa. Después logró poner su bandera sobre este terreno que resultó de la disolución de un conflicto y el nacimiento de Serbia, pero que este país ni su vecino Croacia quieren.

La semana pasada, para celebrar el aniversario de la proclamación de Liberland, se realizó una conferencia en el Hotel Lug de Croacia, a pocos kilómetros del territorio de Liberland. Sin embargo, Croacia, que lo ha arrestado varias veces, le negó la entrada a Jedlicka, así que tuvo que dar su discurso vía Skype, siguiendo su legado virtual.

“Liberland es una ocurrencia virtual, por muy interesante que suene. Y para ellos no tenemos ningún comentario oficial”, declaró el gobierno de Croacia. Serbia calificó el acto de frívolo y se ahorró más comentarios.

Jedlicka no habla mucho de Venezuela. Estaba interesado en conocer Margarita, pero en su fugaz gira no lo logró. El país estaba incluido en su itinerario por la actitud del gobierno a dar reconocimiento a pequeñas naciones, aunque el checo no gestionó reuniones con las autoridades. Por ejemplo, Venezuela, Rusia, Nicaragua y Nauru, son los únicos países que reconocen Abkhazia, una república independiente que se separó de Georgia. Allí se realizará en mayo el mundial de la Confederación de Asociaciones Independientes de Fútbol, en el que Liberland competirá con otras micronaciones.


Minarquistas. Carlos Escalona, estudiante de Derecho de la Ucab y miembro de Estudiantes por la Libertad, se apuntó para pedir la ciudadanía en Liberland. Se define liberal y cree en el proyecto aunque reconoce que todavía falta garantizar su viabilidad. Alberto Rada, estudiante de la Universidad Central de Venezuela y miembro de Cedice Joven lo ve como una oportunidad para crecer. “Yo creo que construir un país con principios de anarcocapitalismo es un ejemplo para el mundo”, comenta Jonathan Rodríguez, diseñador gráfico del estado Aragua que elaboró los afiches de los eventos que se realizaron en Caracas.

Liberland planea ser un Estado minarquista, es decir, tendrá un gobierno pequeño cuya interferencia en los derechos individuales de sus ciudadanos estará restringida y sus funciones estarán dirigidas a la legislación, justicia y seguridad. Jedlicka afirma que el gobierno de Liberland estará conformado por 10 o 20 miembros.

La idea fundamental que se plantean es trabajar en todos los ámbitos con inversionistas que garanticen calidad de vida. No existirán instituciones públicas como hospitales para atender personas con bajos recursos. Para Jedlicka este es un sistema que no toda sociedad podría implementar y por eso asegura que son tan exigentes al seleccionar a sus futuros ciudadanos.

En un folleto de 31 páginas de tamaño bolsillo, que han repartido por el mundo, se presentan las características económicas y políticas de Liberland, la biografía de sus seis miembros del gobierno, una entrevista del presidente, los beneficios que Liberland les ofrece a Croacia y Serbia, mapas, la localización de 26 oficinas representativas, desplegadas en países como Pakistan, Qatar, Finlandia, Ecuador, Brasil, Argentina y Venezuela.

El abogado Luis Ramírez, de 48 años de edad, hace las veces de cónsul de Liberland en Táchira. “No es tanto el interés de ser ciudadano de un país como Liberland, sino de que un país como Liberland se constituya. La idea sería poder vivir allá, pero lo pienso un poco por mi edad”.

A los representantes no les pagan por el trabajo que hacen. Acumulan merits, la criptodivisa que se estableció como moneda oficial de Liberland. Sus características son parecidas a las de Bitcoin, la red de pago digital que opera sin bancos. Sin embargo, Liberland acepta donaciones en dólares o euros. Para recolectar dinero, el 7 de marzo se lanzó Liberland.trade donde se pueden comprar barriles y botellas de cerveza, cuyos ingresos estarían destinados a construir un país sin ciudadanos al que su presidente no puede ingresar.