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Ideología separa a jóvenes pese a compartir metas similares

El ministro para la Educación, Héctor Rodríguez | AVN

El ministro para la Educación, Héctor Rodríguez | AVN

Dirigentes juveniles del chavismo y la oposición tienen opiniones divergentes sobre asuntos como la ley del primer empleo y la efectividad de los programas sociales

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"Los jóvenes quieren formarse, quieren ser productivos y quieren ayudar a superar el rentismo que aqueja a Venezuela. También quieren espacios de recreación y de cultura y posibilidades de adquirir un carro o una casa"."Nosotros defendemos dos banderas principales para el desarrollo de los jóvenes: que haya una misión vivienda específica para la juventud, la cual entregue casas con consciencia estadística y a través de créditos; y que se termine de aprobar la ley del primer empleo". La primera frase es de Heryck Rangel, miembro del equipo nacional de la Juventud del PSUV (JPSUV); la segunda es de Diego Scharifker, concejal de Chacao y uno de los dirigentes más jóvenes de Un Nuevo Tiempo (UNT). Aunque tienen ideologías partidistas claramente contrarias, expresan ideas similares sobre los anhelos de la juventud venezolana.

Rangel revela que él y sus compañeros de partido están desarrollando reuniones con las bases para que en el Congreso del PSUV, que se realizará en julio, puedan firmarse dos compromisos, uno de cara a 2030 y otro para el 2050. El objetivo final de esos documentos es ideológico: "Es la hoja de ruta de lo que debe hacer nuestra generación para profundizar y hacer irreversible la revolución bolivariana. A partir de ahí, definiremos cuáles proyectos se deben hacer", informa el dirigente.

La argumentación para explicar la necesidad de ese compromiso ideológico se presenta como algo de vida o muerte. "La revolución es la única garantía de que se puedan ampliar los derechos sociales, políticos y productivos. No hay un proyecto alternativo. Lo demás no funciona. Ni en Lara ni en Miranda hay otra propuesta", advierte Rangel. Scharifker piensa diferente. Explica que debe desarrollarse un sistema democrático que funcione como herramienta para que todas las corrientes de pensamiento puedan converger. "Defendemos la posibilidad de que el venezolano defina su proceso político cada cierto tiempo a través de elecciones", afirma.

Medidas a tomar. El dirigente de UNT lamenta que el sector juvenil es el más afectado por la situación socioeconómica del país, lo que, a su juicio, complica la posibilidad de que se pueda aprovechar totalmente las oportunidades que plantea el bono demográfico que se inició hace cinco años, se calcula que durará 35 más y es un período irrepetible en la historia de los países en el que se deberían hacer ambiciosos planes de desarrollo.

El concejal de UNT comparte la idea de Primero Justicia de aprobar una ley del primer empleo. Advierte que es la única forma de facilitar el acceso de los jóvenes al mercado laboral para acabar con un ciclo vicioso que no permite conseguir trabajo por falta de experiencia y no deja obtener experiencia por falta de trabajo. "Se debe imponer una cuota de personas jóvenes sin experiencia que tiene que tener toda empresa o ente público. El sector privado también puede ser estimulado a través de incentivos fiscales por número de jóvenes empleados. Además, hay que establecer una remuneración obligatoria para las pasantías de al menos 50% del salario mínimo", explica Scharifker.

La JPSUV tiene discrepancias con las banderas opositoras. Sobre el trabajo, consideran que la ley del primer empleo "pervertiría" el mercado laboral y se traduciría en "mano de obra barata" para las empresas. "No puede ser que contraten jóvenes para explotarlos y pagarles unas migajas y que, además, se agarren de eso para incumplir responsabilidades fiscales", argumenta. Sobre el acceso a una vivienda digna, asegura que muchos de los beneficiados por Misión Vivienda son jóvenes. Desde 2011, este programa ha culminado 565.958 casas, aunque las cifras oficiales no especifican cuántas de ellas fueron dadas a ese sector poblacional.

En la Memoria y Cuenta del año 2013, el ministerio de la Juventud informó haber tomado medidas para el desarrollo de los jóvenes y el máximo aprovechamiento del bono demográfico. Aparte de ratificar políticas vigentes desde los gobiernos anteriores a Hugo Chávez, como educación y salud gratuita, anuncian la organización de más de mil eventos culturales, deportivos y de entretenimiento para fortalecer la formación.

Destaca también la implementación de la Tarjeta Somos, una iniciativa hecha con el ministerio de Finanzas y el Banco de Venezuela para entregar tarjetas de débito y crédito a la juventud con el fin de que empiecen a crear referencias comerciales y bancarias. El año pasado se registraron 1,5 millones de solicitudes para este programa, que tuvo una inversión promocional de 3 millones de bolívares.

Scharifker, sin embargo, denuncia que en algunos de estos programas hay exclusión por ideología. "En Cumaná, un dirigente juvenil de UNT fue a pedir su tarjeta y le negaron la solicitud cuando lo reconocieron. Sigue habiendo sesgo político ahora de acceder a los beneficios".

Encuentro. Ambos sectores reconocen que sus diferencias ideológicas no los han dejado acercarse y aseguran estar abiertos a cambiar eso. Sin embargo, ponen condiciones. "Hay que dejar los tabúes. A nadie se le cae el brazo por darle la mano a un opositor. Pero es importante que se respete la Constitución para que se dialogue", indica Rangel. Scharifker agrega detalles sobre cómo debe ser ese diálogo. "El PSUV no reconoce que la oposición representa a una parte importante del país. Una cosa es sentarse a debatir y otra tomar decisiones. Al llegar a ese momento, deciden sin tomar en cuenta a otras corrientes. Eso debe cambiar".

Nuevas generaciones pueden definir elecciones

La cantidad de votantes que en las elecciones del 7 de octubre de 2012 sufragaron por primera vez en unas presidenciales fue casi dos veces mayor a la diferencia que le sacó Hugo Chávez a Henrique Capriles. Esas 3,12 millones de personas representan 13,9 veces la distancia con la que Nicolás Maduro venció el 14 de abril. Casi 90% de esos nuevos electores eran jóvenes, lo cual permite hacer una rápida conclusión: ese sector tiene la capacidad de definir un proceso electoral hacia un lado o hacia el otro.

La situación no es nueva. Entre las presidenciales del 2000 y las del 2006, 4,06 millones de personas se sumaron al Registro Electoral. Esto representó un incremento de 34,6% en el padrón de votantes, porcentaje mayor al 19,7% de aumento que hubo entre 2006 y 2012.

Los bloques políticos se han dado cuenta de esta realidad. "Claro que enfocamos nuestras campañas en los jóvenes. La mayoría del país es joven y las campañas se dirigen a la mayoría", admite Heryck Rangel, que dirige el comité de Política Electoral de la JPSUV.

No es de extrañar entonces que en menos de 3 meses el presidente Nicolás Maduro se haya reunido en dos ocasiones con la Organización Bolivariana Estudiantil, grupo integrado por alumnos de educación media y bachillerato, y otra vez con los llamados universitarios bolivarianos. El Primer Mandatario se intenta mantener cerca de este importante segmento poblacional en época de crisis económica y social. Sin embargo, algunos piensan que esto no es suficiente. "Estamos teniendo problemas atrayendo a los jóvenes porque son los más perjudicados por los problemas que hay. Nos han pedido adelantar campañas especiales para revertir eso", confiesa un dirigente del Polo Patriótico que declaró en condición de anonimato.

Rangel, sin embargo, desestima esa apreciación. "La mayor fuerza de la revolución está en la juventud, que es la más consecuente, leal e irreductible", afirma el dirigente, quien estima que más de 2 millones de los militantes del PSUV tienen menos de 30 años.

En la Encuesta Nacional de Juventud 2013 hecha por la UCAB, 32% de los encuestados dijo tener cercanía a la tendencia oficialista, mientras que 26% se declaró cercano a la oposición y 25% independiente. Los jóvenes de estratos más bajos mostraron mayor inclinación hacia el chavismo y hacia la idea de que el Estado sea el actor principal en la economía.