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Henry Ramos Allup: “Si nos sentamos a dialogar, insistiremos en el revocatorio”

“Si el gobierno cree que nos vamos a sentar para conversar sin resultados no vamos a nada”, advirtió el presidente de la AN | Foto El Nacional

“Si el gobierno cree que nos vamos a sentar para conversar sin resultados no vamos a nada”, advirtió el presidente de la AN | Foto: Prensa AN / Gerardo Soteldo

El presidente de la Asamblea Nacional no se muestra especialmente entusiasta sobre la certeza de concretar un diálogo gobierno-oposición. Sin embargo, defiende la necesidad intentarlo tratar de resolver las cosas por la palabra: “Hay que hablar”, dice. Advierte que la agenda no solo es fundamental, sino que tiene que ser abierta a recibir todas las propuestas que lleve cada parte

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—¿Usted ve posible que el diálogo cristalice a pesar de que los altercados entre los poderes no solo no cesan, sino que se han agudizado?
—Si el diálogo sigue o no sigue no depende de mí, sino de la Mesa en su totalidad. Ahora, hemos instado varios mecanismos que no son excluyentes. Hay quienes piensan que si estamos con Almagro, no estamos con la comisión de mediación de Zapatero. Eso no es así. Es tan claro que no son contradictorios, que el reciente comunicado de la OEA celebra la participación de los tres ex presidentes.

—¿Pero le ve posibilidades reales de que un eventual diálogo dé frutos?
—No sé si frutos pero hay que intentar tratar de resolver las cosas por la palabra. Hay que hablar. No conozco de ningún conflicto que no se haya resuelto de esta manera.

—¿Si en la Asamblea Nacional, que es el espacio natural del debate, ha costado tanto llegar a acuerdos por consenso, cómo vender la idea de que es posible dialogar en otras instancias y encontrar puntos comunes?
—Porque la Asamblea no es un escenario de diálogo sino de debates, que son cosas distintas. A veces, el debate produce consensos pero las más de las veces produce disensos que se resuelven por mayoría. En un ámbito más restringido, sin el fragor de la discusión pública, con el tratamiento de cosas más prácticas, más allá del debate político, puedes lograr consensos o no. Nadie dice que la fórmula mágica es sentarse a dialogar, pero por lo menos, para no ponerse de acuerdo, hay que hacer el intento. Aún por encima de los ‘ultrosos’ que siempre hay. Por cierto, hay sectores como el de Cabello que no quieren diálogo. No sé qué es lo que quiere él para salvarse.

—¿La ausencia de Diosdado Cabello en las reuniones exploratorias le resta o le suma a la idea del diálogo?
—Nada. Yo le digo 4 cero: cero en la AN, cero en el gobierno, cero en el PSUV y cero en la FAN. Si el gobierno se dispone a ese diálogo no va a ser determinante la palabra de Diosdado.

—¿De los cuatro puntos planteados por la MUD y los tres propuestos por el presidente Maduro, cuál considera usted que debería ser el tema central de la agenda?
—No hay tema central. Si es que el diálogo se produce, el gobierno llevará sus propuestas y la oposición llevará los temas que le interesa que se discutan. Eso no quiere decir que haya acuerdo o que todo se resuelva pero cada cual expresará sus puntos de vista, que para eso es el diálogo.

—El diputado Héctor Rodríguez (PSUV) sostiene que el tema central debe ser la salida de la crisis económica.
—Si el gobierno pone ese punto, también se tratará, pero hasta ahora ellos no han querido tocar nada que signifique revisar o modificar lo que vienen haciendo en esa materia y que ha resultado catastrófico. Si ponen el tema pero siguen insistiendo en que es la guerra económica, que es el imperialismo, que es la Polar, habrá que pasar de largo porque ese no es el problema. El problema económico existe pero por otras razones que ellos no quieren admitir.

—¿Cuál sería un gesto de buena voluntad de parte del gobierno para mostrar que realmente está interesado en sentarse?
—No es que los gestos condicionen el diálogo. Porque si empezamos a poner condiciones nosotros o el gobierno, nunca habrá diálogo. Todas las propuestas son temas de agenda, no condiciones para dialogar. Sería excelente que el gobierno hiciera algún gesto, por ejemplo, ojalá liberara a todos los presos políticos de una vez. Si los libera antes del diálogo, quita un tema importante de la agenda.

—Algunos sectores de la oposición afirman que el objetivo del gobierno al mostrarse favorable al diálogo es ganar tiempo para no hacer el revocatorio este año ¿Cuál es el objetivo de la oposición al acudir a las conversaciones?
—El gobierno puede tener la intención que quiera. El revocatorio para nosotros no tiene discusión. Vamos a seguir impulsándolo para que se haga este año. Si nos sentamos a dialogar insistiremos en el revocatorio. Que el gobierno diga ‘te doy esto y desistes del revocatorio’, eso no está en la agenda.

—¿Cree que la visita de Rodríguez Zapatero a Leopoldo López fue positiva o negativa para el diálogo?
—Yo creo que las gestiones de Zapatero, de Leonel Fernández y de Martín Torrijos han sido positivas. Yo no sé por qué algunos sectores la toman contra personas que vienen a tratar de cumplir una labor que no es ocurrencia de ellos. No fue que Zapatero estaba en su casa allá en Madrid y se le ocurrió venirse a Venezuela. La presencia de Zapatero es una exigencia incluso del gobierno norteamericano. Insólito. Y que le pregunten al Vaticano y a Obama si aquí debe estar Zapatero o Leonel o Torrijos. No sé por qué tanta criticadera cuando ellos están aquí no porque los trajo el gobierno sino porque hay una exigencia de la comunidad internacional donde hay factores que nada tienen que ver con el gobierno.

—Diversos voceros del gobierno han señalado que el diálogo fue su iniciativa y que la oposición no se quiere sentar.
—El diálogo no es propuesta del gobierno. Antes de que el gobierno lo mencionara, lo ha venido señalando el Papa, el Vaticano cuya diplomacia tiene dos mil años, la Unión Europea, el Grupo de los 7, que algo debe representar, el gobierno de Estados Unidos expresamente y a través de emisarios, Unasur, la OEA, todo el mundo. Ni tampoco es iniciativa de la oposición. Ahora, con todos estos factores instando un diálogo tú no puedes decir ‘no hablo’. Pero si el gobierno cree que nos vamos a sentar para conversar sin resultados no vamos a nada.

—¿Es factible pensar en un gobierno de transición donde la MUD se incorpore de alguna forma al gobierno de Maduro?
—¡Eso no me ha pasado jamás por la cabeza! Una cosa es intercambiar opiniones o hacer propuestas, todas las cuales rebotarán porque contrarían el modelo que este gobierno sostiene dogmáticamente ¿pero cogobernar? ¡Por Dios! Sería como exigirle a Maduro que se vaya y que parte de su gabinete venga a formar parte del próximo gobierno de la oposición. Insólito.

—¿Cómo concibe usted un eventual gobierno de unidad nacional posterior a Maduro?
—Sería un gobierno que concentre a distintos factores y grupos de interés nacional. No me refiero a un gobierno de partidos políticos formando gabinete, sino que tiene que ser un gabinete donde estén sectores muy importantes para el desarrollo del país. Comprometer a todo el mundo en esta labor de reconstrucción que va a ser titánica. No significa que en ese gobierno de unidad nacional estén también los que se van. No. Ellos se van a la oposición, porque también es saludable que exista una oposición que haga su tarea. No creo en un próximo gobierno sin contrapeso; se desbocaría, se volvería hegemónico y eso es malo. Ya se ha demostrado en estos 17 años.