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Héctor Rodríguez: “El tema central del diálogo debe ser cómo salimos de la emergencia económica”

“La oposición venezolana es altamente fascista y no es democrática”, sostiene Héctor Rodríguez | Foto El Nacional

“La oposición venezolana es altamente fascista y no es democrática”, sostiene Héctor Rodríguez | Foto El Nacional

El diputado y jefe de la bancada del PSUV asegura que harán todo lo posible para que el referéndum revocatorio no ocurra. Dice que la oposición quiere aprovecharse de la crisis para tomar el poder y descarta la idea de un gobierno de unidad nacional por considerarlo innecesario

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—Los CLAP han levantado tanta polémica, ¿el gobierno lo ve como solución para el tema de la crisis económica?
—Venezuela es altamente dependiente de la renta petrolera y pasó de 3.500 de millones de dólares al mes a 100 millones, lo que reduce la capacidad importadora. Sobre esa situación hay toda una economía informal con varias aristas: bachaqueros, contrabando. Ante eso, en situación de emergencia, se busca construir sistema de distribución con el poder popular para lograr repartir de manera más equitativa si tienes menos productos para garantizar que lleguen a la totalidad. Es una respuesta a la emergencia económica, pero no es estructural. La respuesta estructural pasa por dos vías: 1) defensa de los recursos petroleros y el precio del petróleo, que viene a la baja por una decisión geopolítica de Estados Unidos, y 2) levantar una economía diversificada y productiva. En esa dirección hemos avanzado.

—¿No estaría el gobierno más preparado ante la crisis si no se hubiese reducido la capacidad productiva con distintas medidas del chavismo?
—Es un poco panfletario decir que atacamos la economía productiva. Hay que ver números reales para saber si en 1999 había una economía productiva. Según mis cálculos, las expropiaciones no fueron más de 300 empresas, una cantidad pequeña con respecto al total de empresas. Además, muchas son compras y no expropiaciones y otras son empresas que se declararon en quiebra. El problema de la economía venezolana es que es absolutamente rentista, que hace mucho más fácil importar que producir debido al dólar petrolero. Hay que entender eso como realidad y no es un problema de gobierno.

—Los CLAP son entonces una respuesta coyuntural ¿Pero cómo lograr que funcionen sin discriminación política?
—No es cierto que eso sea algo general. No es cierto que el chavismo sea algo sectario. Nosotros no hemos entregado pensiones o viviendas viendo quien es chavista y quien no. Al final todo depende de la participación popular. Pedimos que la gente se organice y se cense a la gente para garantizar que la comida no se vaya al contrabando y al bachaqueo. Si en una comunidad hay chavistas, opositores y ni ni pero todos están organizados es muy difícil que ocurra la discriminación. Es necesario porque en el comercio se creó todo un sistema de mafias y esas mafias atacan el sistema porque pierden dinero por eso. La emergencia es la emergencia, es una realidad. Podemos empezar a echarnos la culpa chavistas y escuálidos. ¿Eso va a solucionar el problema? ¿O nos ponemos a trabajar para eso? Eso es a lo que está aspirando la mayoría de la sociedad venezolana. Pero la oposición piensa que este es el mejor momento para ganar una elección porque si se supera la crisis es más difícil ganar una elección. En política es válido sacar provecho de la situación, pero situaciones como esta sobrepasan una dimensión ética.

—¿Puede un gobierno de un solo partido y de manera unilateral tomar las medidas necesarias para la crisis?
—Creo que es mucho más fácil salir de la emergencia si trabajamos todos juntos. Por eso apoyé con tanta fuerza cuando el Presidente se sentó con sectores empresariales. Muchos de esos sectores son capitalistas y no les gusta el gobierno, pero accedieron a sentarse para no llevar situación tan tensa a matarnos entre nosotros. El Presidente también lo entendió así y por eso accedió a sentarse. Pero la oposición no se ha sentado en la mesa productiva ni aceptó la comisión por la verdad porque  ellos están bajo la lógica de que la situación no se recupere para tener mayor chance de ganar.

—¿Pero el gobierno reconoce a la Asamblea, le da legitimidad?
—Al principio se la dio, pero cuando la oposición le abofeteó las manos con estas propuestas, que no son fáciles para un Presidente chavista, y cuando presentó propuestas como la Ley de Amnistía el gobierno se terminó atrincherando. Ahora ha vuelto a abrir la mano con el diálogo de la Unasur, pero creo que la oposición está entrampada. El gobierno abre más espacios para el dialogo que la oposición.

—¿Y cuál es el objetivo del gobierno al abrir el diálogo?
—Iríamos más rápido a solucionar la emergencia si vamos juntos.

—¿El gobierno estaría dispuesto a dar espacio en el gabinete a otros sectores políticos?
—No creo que haya condiciones y no creo que sea necesario porque no creo que la oposición quiera ser parte del gobierno de Nicolás Maduro ni el chavismo lo acepte. Ese supuesto en una Venezuela polarizada es irracional e inviable. Eso no niega que, durante la emergencia pueda ponerse de acuerdo en 10 cosas para salir de la crisis, para parar la inflación y que el pueblo no siga haciendo cola. Esto aun cuando cada quien mantenga visiones políticas distintas, siga batallando y se tengan unas elecciones presidenciales en 2018.

—La Unasur presentó un plan económico. ¿La propuesta de un tercero podría ser un primer paso para llegar a acuerdos?
—Podría ayudar. Pero encuentra la dificultad de que sectores de la oposición piensan que es el momento de tumbar al gobierno.

—Se dice que el gobierno busca ganar tiempo,  ¿qué gesto de buena voluntad podría tener el gobierno para demostrar que habla en serio con el tema de diálogo?¿Podría liberar algunos presos políticos?
—Estamos convencidos de que los presos lo están por criminales. Hago énfasis en dos casos: a Manuel Rosales lo denuncia uno de los diputados de oposición más beligerantes ahora. El otro caso es el de Leopoldo, que llamó a una manifestación violenta. Todos sabemos que si Nicolás Maduro resuelve la crisis y gana las elecciones la oposición va a seguir existiendo. Y si es al revés: hay un referendo y a Nicolás Maduro lo sacan, el chavismo va a seguir existiendo. No se pueden dar mensajes que lleven la tensión a un nivel en el que nos matemos. Y ahí hay una responsabilidad clara.

—Pero si entonces como la oposición dice que rechaza postergar el referéndum a cambio de darle la libertad a López, ¿ustedes también lo rechazarían?
—Eso es una gran irresponsabilidad y jamás plantearíamos eso. Además, si el referendo no se hace este año no es culpa de nosotros. Si yo fuera la oposición yo hubiese estado en el CNE el 10 de enero. Pero sus propias pugnas internas no lo permitieron. A Ramos Allup le favorecía su enmienda, a Leopoldo más la presión de calle y a Capriles el referendo. Lo último que puede pedir la oposición es que le ayuden a reducir los tiempos. El chavismo va a hacer todo lo posible porque ese referendo no vaya. Es natural, dentro de las reglas. Hay un reglamento desde 2007.

—Pero los pasos se han dilatado más allá de lo establecido en el reglamento
—Y vamos a hacer todo el esfuerzo por ocupar los derechos que nos dan las leyes y el reglamento hasta el final. Es natural. Si sabes que tienes una contraparte así, por qué no arrancaste antes.

—¿Pero qué gestos de buena voluntad podría dar el gobierno?
—¿Que un Presidente diga que está de acuerdo con una comisión de la verdad y se siente con los empresarios no es suficiente? La oposición golpeó las dos mesas. Ahora le toca a la oposición dar un gesto como sentarse a dialogar.

—¿Qué debe incluir la agenda de una mesa de diálogo?
—El tema central es como salimos de la emergencia económica. No le puedo pedir a la oposición que no meta sus temas, pero ese es el tema central. Capriles habla del referendo. ¿Eso va a solucionar el problema económico? Si nos metemos en una campaña electoral, ¿eso va a ayudar a la vida cotidiana de la gente? No, va a diluir esfuerzos, recursos, logística. Si lo meten, debatimos el tema. Pero si yo fuera la oposición, pensando en la historia, haría todo el esfuerzo en salir de la emergencia.

—¿Podría acordarse un gobierno de transición?
—No creo que haya condiciones en Venezuela. Ni el chavismo ni la oposición ni los ciudadanos aceptarían eso. No creo que haga falta. La oposición tiene espacios de poder como la Asamblea, gobernaciones, alcaldías, poderes fácticos como medios. Y el chavismo tiene espacios institucionales. Venezuela no es una democracia europea, es una democracia caribeña.

—¿Qué quiere decir con eso?
—Hablas de gobierno de coalición ¿Pero como sientas a alguien que cree en el socialismo y a otro que cree en el capitalismo a trabajar juntos? Se puede acordar un plan de trabajo en esta circunstancia. Para eso sí hay condiciones, pero eso se limita porque una parte lo ve como el momento de tomar el poder.

—Si el gobierno llega a 2017 y hay referendo ¿Qué pasaría con el presidente Maduro? ¿Hay sectores dentro del chavismo que podrían presionar para que siguiera el chavismo sin Maduro?
—No creo en eso. Es un ejercicio de adivinanza política. Hay una multiplicidad de escenarios. Apostamos a resolver la dinámica de la gente. Después veremos los demás temas políticos. La oposición le teme a un rebote del precio petrolero.

—Pero en el chavismo han surgido dirigentes disidentes.
—En las últimas elecciones del 6 de diciembre se vio que Venezuela es un país altamente polarizado. Nunca en Venezuela una idea intermedia ha tenido fuerza política. El chavismo siempre ha tenido un gran debate interno, pero más bien se ha mantenido unido en los últimos tres años y la emergencia lo ha unificado.

—Pero se ha reducido la base chavista.
—Reconozco que hay dos millones de chavistas que dijeron que no estaban convencidos.

—¿Creen que se pueden identificar con nueva versión de chavismo?
—No lo veo, así como tampoco veo que surja en la oposición una tercera opción. Aunque vea muy mal a la oposición, no creo que sus errores generen otra fuerza política.

—¿Y en las elecciones de 2018 tendrían opciones de mantener el poder si no se resuelve la crisis económica?
—Es mucho más complejo. Sin embargo, independientemente de lo que pase, el chavismo es una fuerza política.

—¿Cree que les hace falta ser oposición?
—No creo, no quiero probar eso. La oposición venezolana es altamente fascista y no es democrática. Aunque sé que no todos los sectores son así, pero en su política y discurso revelan que un gobierno de esta oposición sería de mucha confrontación social. Creo que el país no se merece un gobierno así.

—Pero entonces, ¿van a una mesa de diálogo pensando que la oposición es la única que no ha sido democrática?
—Si yo creyera que la oposición es buena y la oposición creyera que yo soy bueno no necesitaríamos una mesa de diálogo. Vamos a una mesa de diálogo precisamente porque ambas partes no nos tenemos confianza.