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Líderes del PSUV dirigen batallones de la Milicia

Milicianos recibieron más recursos para "asegurar la estabilidad, la paz y la vida del pueblo" / Foto: Correo del Orinoco

En 2014 se modificó la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para colocar a la Milicia bajo el mando y conducción de las Áreas de Defensa Integral

El crecimiento de este cuerpo militar se ha acelerado desde que Nicolás Maduro llegó al poder. En octubre del año pasado se activaron 99 Áreas de Defensa Integral para comandar a los milicianos, los cuales tienen 499 batallones en todo el país cuya ubicación y equipamiento no ha sido revelada por el Ministerio de Defensa. Estas unidades tienen influencia sobre la repartición de alimentos hecha por los CLAP. Así se concreta la utopía chavista de "unión cívico-militar"

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En la avenida Lecuna, entre Nuevo Circo y Parque Central, muchos saben que hay un polideportivo con un campo de beisbol, una cancha de básquet y otra de futbolito. Lo que pocos conocen es que en ese mismo lugar se ubica el batallón de Milicia Parroquia San Agustín, una de las 499 unidades de este tipo que existen en toda Venezuela según cifras oficiales.

"Ni idea", responde un muchacho que vende dulces en un toldo negro cuando se le pregunta sobre la estructura militar a escasos metros de su posición. El despiste es entendible. El batallón está muy alejado de la idea preconcebida de lo que es una estructura castrense: no cuenta con avisos especiales de identificación y se oculta dentro de una casa blanca que en sus paredes tiene pintas alusivas al PSUV, Hugo Chávez y la paloma de la paz.

"Esto lo mantiene la Vicepresidencia y también hay oficinas de la Misión Evangélica, de Protección Civil y Barrio Adentro", comenta Héctor José Herrera, comandante del batallón y el único miliciano presente en ese momento a pesar de que en la unidad están inscritos 350 hombres y mujeres.

Herrera tampoco es el prototipo de la idea generalizada que existe sobre un comandante de batallón. Tiene 60 años, usa bastón y lentes, y ese día vestía un pantalón holgado con una chemise.

"La Milicia no tiene edad. Todos servimos, aunque sea para llevar comida a una trinchera en medio de la guerra. Aquí no se denigra ni se desecha a nadie", agrega el comandante, que en su juventud fue parte de la tropa profesional y la reserva activa.

El hombre pasa todos los días de la semana en ese lugar recibiendo solicitudes de ingreso a la Milicia, un cuerpo politizado dentro de la Fuerza Armada que ha venido creciendo calladamente desde su creación oficial en 2008 y que se ha convertido en la piedra angular del objetivo chavista de armar a la ciudadanía para defender el proceso revolucionario de cualquier ataque interno o externo.

El avance no se detuvo con la muerte de Hugo Chávez y llegada a la presidencia de Nicolás Maduro. Más bien se aceleró.

En 2014 se modificó la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para colocar a la Milicia bajo el mando y conducción de las Áreas de Defensa Integral (ADI) cuando se movilice, lo que la insertó en la estructura de la FANB, compuesta también por 7 Regiones de Defensa Integral y 24 Zonas de Defensa Integral (una por entidad). En octubre de 2015 el jefe del Estado activó 99 ADI en todo el país y designó a sus comandantes.

"Ha habido una línea de continuidad entre Chávez y Maduro. Primero fue un proceso de creación y ahora es de fortalecimiento", advierte Luis Alberto Buttó, historiador y especialista en el tema militar.

"Con Chávez la Milicia estaba más en un terreno declarativo y había pocos hechos. Ahora ha habido pasos concretos: se creó una estructura, se designaron recursos y se distribuyeron armas", agrega Rocío San Miguel, presidente de la ONG Control Ciudadano para la Seguridad, Defensa y la Fuerza Armada Nacional.

Pero buena parte de la estructura de la Milicia es clandestina. El Ministerio de la Defensa no anunció los nombres de los 99 jefes de las ADI y tampoco entregó la lista de los 499 batallones y su ubicación. Se conocen solo datos dispersos y a cuentagotas gracias a redes sociales de los propios milicianos, documentos oficiales disponibles en la red pero difíciles de encontrar, blogs y algunos reportes de prensa, lo que genera incertidumbre sobre la verdadera capacidad operativa de este cuerpo y sus intenciones.

Pueblo en armas. La llegada del chavismo al poder cambió por completo la noción de las relaciones civiles y militares que existía en Venezuela. De un modelo de Estado Liberal, caracterizado por el control civil sobre la Fuerza Armada, la cual se concentraba en labores de defensa, se pasó a una "filosofía de unión o indiferenciación", tal como escribe la historiadora Rosaura Guerra en un artículo publicado este año en el libro El Estado Cuartel en Venezuela: Radiografía de un proyecto autoritario.

Por un lado, esto dio paso al fenómeno varias veces destacado de la participación de militares en política. Por otro, involucró a los civiles en labores de defensa que no les eran propias, lo que para el oficialismo termina de concretar la llamada "unión cívico militar" (sic).

Guerra añade en su escrito que la participación civil en defensa se materializó con la configuración de la milicia bolivariana, inicialmente planteada como un cuerpo de reserva, y la implementación del programa de instrucción premilitar en el sistema educativo nacional.

El primer intento del chavismo de armar, entrenar y movilizar a la población civil en labores de defensa se dio en el año 2001 con la aparición de los círculos bolivarianos, grupos que se mantuvieron alejados formalmente de la Fuerza Armada, aunque varios militares retirados fueron los encargados de organizarlos.

Nelly Arenas y Luis Gómez escribieron en 2004 un artículo en el que sostenían que Hugo Chávez necesitó de estos grupos debido que la FAN estaba sometida en ese tiempo a importantes fluctuaciones y su "conversión" en un cuerpo sólidamente revolucionario no era posible a corto plazo. Por esto le era "necesario reforzar su capacidad de coerción con fuerzas organizadas e incondicionalmente leales".

Los círculos bolivarianos tenían una estructura piramidal con una línea de mando que llegaba hasta Miraflores. Sumado a sus funciones de defensa y el entrenamiento recibido por sus miembros, estos grupos desarrollaron un parecido con los llamados partidos de milicia, descritos por el académico Maurice Duverger en 1957 y típicos de modelos fascistas.

Los círculos bolivarianos se desgastaron luego de los sucesos de abril de 2002 y empezaron a perder importancia. Pero la ONG Control Ciudadano advierte, en un estudio publicado el mes pasado, que fue en ese mismo año que el oficialismo comenzó a darle forma a un cuerpo armado dentro de la propia Fuerza Armada integrado por civiles "afectos a su llamado proceso revolucionario".

En 2005 Chávez asumió el mando directo sobre la reserva y creó el Comando General de la Reserva Militar y Movilización Nacional, el cual se convirtió en el primer antecedente formal de la Milicia Bolivariana, indica Control Ciudadano.

Tres años después fue formado oficialmente el nuevo cuerpo a través de la Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana promulgada en 2008 y a pesar de que los venezolanos rechazaron en 2007 la reforma constitucional que, entre otras cosas, incluía a la Milicia como un quinto componente de la FANB.

Unión con el partido. El pasado 17 de mayo, Luis Reyes Reyes, vicepresidente de Seguridad y Defensa del PSUV, anunció que el partido se trazó el objetivo de que al menos 80.000 de sus militantes se unan a la Milicia, para lo cual 6 integrantes de cada una de las 13.682 UBCH que tienen en el país deben enrolarse en el cuerpo militar.

Si se cumpliera esa meta, más de la mitad de los miembros que componen la llamada "vanguardia" del partido (delegados al Congreso y jefes de Círculos de Lucha Popular, UBCH y patrullas) pasarían a ser milicianos.

El planteamiento no es del todo novedoso, pues militantes de la organización ya están inscritos en este cuerpo nacional de la Fuerza Armada e incluso comandan unidades.

Tal es el caso del Batallón de San Agustín, donde Herrera admite que es a la vez "jefe de seguridad y defensa" del PSUV en la parroquia.

Esa situación no es aislada. Entre los pocos batallones identificables está también el de Empleo General Padre Ramón Ignacio Méndez, ubicado en Guasdalito, Apure. Su comandante es Yorliz Fernández, un miliciano que fue candidato a concejal del PSUV en las elecciones municipales de 2013.

"La Constitución establece que los integrantes de la FANB no deben tener militancia política. Siendo el miliciano un integrante de la FANB, tiene un impedimento constitucional para militar en un partido. Esa situación sería una violación flagrante de la Constitución", advierte Buttó.


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Como no existe una lista oficial de batallones, sus jefes y miembros, es imposible definir el porcentaje de militantes del PSUV que los integran, pero la relación del partido con la Milicia y las labores de defensa han ido en ascenso desde la llegada de Nicolás Maduro al poder.

Tras la desaparición de Chávez, el partido cambio su estructura de base por una piramidal con semejanzas a la que tuvieron los círculos bolivarianos en 2001, a la vez que dirigentes de la plana mayor de la organización, como el gobernador Francisco Ameliach, pidieron públicamente que las UBCH colaboraran en la dispersión de las protestas de la oposición contra el gobierno en 2014.

Desde entonces la Juventud del partido ha publicado diversas informaciones sobre entrenamiento de tipo militar que han recibido sus miembros.

La preparación de los milicianos inicia con prácticas de orden cerrado los primeros tres meses. Luego incluye ejercicios de tiro con distintas armas de manera regular, de lo cual hay fotografías publicadas en cuentas de redes sociales de algunas ADI y batallones de Milicia. También se imparte formación sobre manejo de armamento pesado como tanques.

En la Memoria y Cuenta 2015 del Ministerio de Defensa se señala que se usaron 2.500.000 bolívares para costear cursos de "tirador experto" en los que participaron 3.895.234 milicianos.

Ese número contaría varias veces a los mismos hombres que recibieron la capacitación más de una vez, pues, aunque no hay cifras oficiales sobre la cantidad de milicianos, el número es elevado si se considera que la misma Memoria y Cuenta indica que la activación de las ADI benefició a 185.643 milicianos.

Entre 2012 y 2015 el Ministerio de Defensa gastó 103.879.438 bolívares en proyectos de fortalecimiento y entrenamiento de la Milicia. En 2015 el desembolso fue de 43.956.789 bolívares.

Hombres movilizados. El artículo 72 de la Ley Orgánica de la FANB indica que la Milicia se considerará movilizada cuando sea declarado un Estado de Excepción, por lo que todos sus miembros quedarán a la orden de sus respectivos comandantes de ADI.

"Desde inicios de este año todo el país está bajo un estado de excepción por emergencia económica, lo que significa que los milicianos están formando parte activa de la Fuerza Armada en este momento", considera San Miguel.

En el decreto oficial de emergencia, publicado el 13 de mayo, se advierte que la FANB podrá intervenir en la distribución de alimentos para la correcta repartición y comercialización de los productos de primera necesidad, a la vez que trabajará con el poder popular para mantener el orden público y garantizar la seguridad del país.

Esto le da carta abierta a la Milicia para que influya en el trabajo de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP), lo que ya está ocurriendo en la práctica y se puede comprobar por mensajes y fotos publicados en cuentas de Twitter de algunas ADI.

Uno de los casos más destacados es el del comandante Yorliz Fernández en Guasdalito. Además de ser cabeza del batallón de Milicia y ex candidato del PSUV, también es jefe de Mercal en esa ciudad, según una nota de prensa escrita por la Gobernación de Apure el 30 de mayo. Ese día el dirigente supervisó la entrega de carne, costilla, hueso, asadura, bofe y lengua.

En el caso de Caracas, el comandante del batallón de la parroquia San Agustín aclara que no tienen armas en la unidad, pero los hombres adscritos deben hacerse presentes en el lugar cuando sean convocados ante cualquier emergencia. Otros componentes de la FANB deben encargarse de proveerles equipamiento.

La ONG Control Ciudadano indicó en un informe publicado en junio que la Milicia tiene asignado como armamento individual el fusil de asalto Kalashnikov AK-103 y además emplean la subametralladora IMI UZI 9x19 mm Parabellum y el fusil Mosin-Nagant M1891/30, de origen ruso.

Buscando miembros. En la Memoria y Cuenta de 2015 el Ministerio de Defensa se fijó el objetivo de incorporar un millón de milicianos en 2016 para continuar con el "crecimiento y desarrollo" de este cuerpo.

En el batallón de la parroquia San Agustín recibieron la orden de admitir el ingreso de ciudadanos que hayan pagado penas judiciales si muestran la documentación que pruebe su libertad plena.

Además de los batallones territoriales, la Milicia tiene también "cuerpos combatientes" integrados por milicianos en sus respectivos lugares de trabajo. La Memoria y Cuenta indica que el año pasado estas unidades realizaron 108 ejercicios con empresas del Estado de distintos ramos, desde electricidad hasta alimentos. Sin embargo, no se ha informado cuántos grupos de estos existen.

El Nacional se comunicó con la teniente Saavedra, directora de gestión comunicacional de la Milicia, para solicitar esta y otras informaciones sobre el tamaño y la capacidad operativa del cuerpo. No hubo respuesta oficial y se alegó que el comandante general, el mayor general César Vega González para ese momento, estaba muy ocupado para responder la solicitud.

La Milicia sigue creciendo y se convierte en un tema difícil de manejar en caso de que un nuevo gobierno quiera restablecer el ordenamiento liberal si el chavismo saliera del poder en el futuro.

No obstante, Buttó sugiere un mecanismo que podría utilizarse para desincorporar a milicianos involucrados con el partido: "Un nuevo presidente estaría en la obligación de hacer cambios si hay una violación de la Constitución porque miembros de la FANB tienen militancia política. Está obligado a hacerlo para que la institución se ciña a la Constitución".