• Caracas (Venezuela)

Siete Días

Al instante

Debate de soluciones

La cuenca del lago de Valencia es el lugar donde flota la indiferencia / Raúl Romero

La cuenca del lago de Valencia es el lugar donde flota la indiferencia / Raúl Romero

La contaminación del Lago de Valencia y de los embalses Pao Cachinche y Pao La Balza, que surten de agua a los habitantes de Aragua, Carabobo y Cojedes, constituye el segundo gran desafío a resolver en la crisis de la cuenca del Lago de Valencia

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Opciones contra el desbordamiento

El principal reto hidráulico que impone la crisis del Lago de Valencia es controlar el incremento del volumen de agua que se acumula en esta cuenca sin salida al mar, tras el desvío del río Cabriales al lago y el trasvase de la cuenca del río Pao al Sistema Regional del Centro.

En febrero de 1999, el Gobierno fijó la cota de riesgo en 408 metros sobre el nivel del mar y la de seguridad en 410. Sin embargo, el lago creció tanto para 2005 que la cota de riesgo escaló a 410 msnm y la de seguridad subió a 412. Hoy el nivel del lago sobrepasa los 413 msnm y es común que ríos de basura y aguas negras se estanquen en los canales provenientes de sus afluentes porque el lago ya está rebozado.

En 1995, el Consorcio Caltec-Otepi presentó un estudio ante el Gobierno que evaluaba tres opciones para controlar los niveles del lago: los proyectos Tuy, Ocumare y Las Trincheras (fueron descartados) y la alternativa Oeste, que finalmente fue aprobada y planteaba el desvío de los ríos Maruria y Cabriales hacia la cuenca del río Pao, la construcción de las plantas de tratamiento de Los Guayos y La Mariposa, así como una obra complementaria para disminuir el volumen de las descargas sobre el lago.

El ingeniero hidráulico Alfonzo Herrera, especialista de la fundación Aguas Sin Fronteras en el estado Aragua, considera que la alternativa Oeste sigue siendo la opción más viable para drenar el exceso de agua del lago, pero advierte que es indispensable construir 14 de las 17 plantas de tratamiento que proponía esta iniciativa y que nunca se instalaron.

El ingeniero sanitario Manuel Pérez, miembro fundador del Movimiento por la Calidad del Agua en el estado Carabobo, es partidario de construir un trasvase desde el Lago de Valencia hasta el Mar Caribe. Para impedir que las aguas del lago contaminen las costas de Aragua, Carabobo y Falcón, Pérez propone construir  un “canal de reaireación atmosférico” en la salida del túnel. El objetivo es emular el proceso de autodepuración de la naturaleza y someter al agua a un alto nivel de turbulencia dentro de un canal rugoso para que el oxígeno atmosférico la limpie. “Los residuos sólidos serían retirados previamente con un sistema de saneamiento reforzado, que permita resolver el problema en lugar de agravarlo”, explicó.

Pérez calcula que el trasvase hacia el Mar Caribe podría construirse en menos de tres años con una inversión de 250 millones de dólares. Asegura que esta alternativa abarata costos porque el canal de reaireación no requiere de energía eléctrica para su funcionamiento.

El desafío de limpiar el agua
La contaminación del Lago de Valencia y de los embalses Pao Cachinche y Pao La Balza, que surten de agua a los habitantes de Aragua, Carabobo y Cojedes, constituye el segundo gran desafío a resolver en la crisis de la cuenca del Lago de Valencia.

Los informes de calidad de agua publicados por Hidrocentro revelan que las concentraciones de cloro residual y aluminio sobrepasan los parámetros permitidos por las Normas de Calidad del Agua Potable venezolanas y advierten que la coloración del agua, descrita comúnmente como “marrón té” por los ciudadanos, ya alcanzó el nivel máximo permitido.

La ingeniera química y ambientalista Jacquelin Rodríguez León asegura que si un sólo valor se encuentra fuera de los estándares nacionales e internacionales de calidad óptima, el agua representa una amenaza para la salud humana. “El exceso de aluminio puede propiciar padecimientos renales y neurológicos, mientras que el de cloro limita el riesgo de que se desaten epidemias y la proliferación de cierto tipo de hongos, pero no necesariamente de parásitos y bacterias”. En su opinión, lo más grave es la presencia de trihalometanos en el agua que llega a los grifos de las casas: “Se trata de compuestos orgánicos que reaccionan cuando se registra un exceso de cloro y que pueden tener efectos cancerígenos, tal como lo ha alertado la Organización Mundial de la Salud”.

Rodríguez considera que es fundamental cambiar las normas de vertido de aguas y reforzar la capacidad de procesamiento de las plantas que tratan las aguas residuales, sobre todo frente a las descargas lanzadas por cerca de 700 empresas que no tratan sus desechos. “Los sistemas de filtros en las plantas Alejo Zuloaga y Lucio Baldó Soules no se dan abasto para recoger el volumen de residuos provenientes de los efluentes industriales y domésticos que reciben”.

El médico internista y nefrólogo Fernando Henríquez, presidente del Colegio de Médicos del estado Carabobo, aclara que no existen estudios científicos que demuestren que la calidad del agua proveniente del lago y de Pao Cachinche afecte la salud de la gente. Sin embargo, indica que los pacientes suelen quejarse de picor en los ojos y la piel cuando se bañan por las altas dosis de cloro y añade que el agua contaminada con metales pesados potencia la formación de cálculos renales.

Mientras el agua que llegue a las casas siga siendo marrón y pestilente, Henríquez recomienda hervirla y utilizar sistemas de filtros en los tanques de las viviendas para limitar la llegada de sedimentos y posibles sustancias tóxicas. “La contaminación del lago es un problema de salud pública”, afirmó.
 
Una oportunidad de desarrollo
Frente a la crisis de vivienda ocasionada por el desbordamiento del lago, los expertos coinciden en señalar que el Estado ha sido negligente al permitir que se urbanizaran las riberas de la cuenca desde la década de los setenta. El aumento de la cota del lago desde 2005 ha deteriorado la calidad de vida de las familias que aún habitan en los márgenes del lago, al tiempo que ha forzado el desmantelamiento de barriadas enteras cuyos habitantes no sólo han perdido sus casas y empleos, sino también los nexos que cultivaron durante años con su entorno social.

“La población de la cuenca del Lago de Valencia atraviesa una crisis de desarraigo, agravada por la violencia que desencadena el empobrecimiento”, asegura Freddy Carquez, fundador de Foro Democrático, una organización que agrupa a investigadores que analizan alternativas para atender las problemáticas sociales asociadas a la crisis del lago.

Carquez reivindica la necesidad de ejecutar un proyecto de recuperación del lago que no sólo subsane la anegación de la cuenca y consolide el saneamiento de sus aguas, sino que además lo convierta en una oportunidad de desarrollo que impulse el crecimiento de la región central del país. “Si logramos rescatar este reservorio natural y convertirlo en un balneario que atraiga el turismo nacional e internacional, no sólo se garantiza el suministro de agua limpia a las poblaciones de Aragua, Carabobo y Cojedes, sino que además se generarían inversiones que crearían puestos de trabajo. Es vital que cualquier alternativa para potenciar el uso de la cuenca del Lago de Valencia y sus aguas incorpore a la ciudadanía para que la gente se apropie de la solución y sus beneficios”.

El ingeniero hidráulico Alfonzo Herrera apunta que todo proyecto para drenar el lago debe dar prioridad no sólo al suministro de agua limpia para viviendas, fincas e industrias, sino también para regar pastizales y recuperar los terrenos fértiles que la contaminación ha liquidado entorno al lago.  

La ambientalista Jacquelin Rodríguez León, por su parte, advierte que el primer paso para reconciliar a los ciudadanos con el Lago de Valencia es hacer campañas informativas y de sensibilización para crear conciencia sobre la responsabilidad que cada uno tiene en el desperdicio y contaminación del agua. “Hay que enseñar a la gente a poner en práctica medidas sencillas como cerrar el grifo cuando ya no necesite más agua, filtrar las partículas que quedan suspendidas o reclasificar la basura del edificio para disminuir el volumen de desechos sólidos y líquidos que arrojamos al lago”, apuntó.  

La hora del consenso nacional
Los expertos consultados coinciden en señalar que la solución política a la crisis del Lago de Valencia requiere la convocatoria de un panel multidisciplinario de especialistas, que debata en paralelo soluciones a todas las dimensiones del problema (hidráulico, sanitario, ambiental, urbanístico, vial, social, económico, comercial y político), para establecer un consenso nacional sobre las políticas públicas que se ejecutarán a corto, mediano y largo plazo.

El vicerrector académico de la Universidad de Carabobo, Ulises Rojas, advierte que el primer obstáculo para que se concrete esta iniciativa es la polarización política. Por ello, considera que la academia es el convocante más legítimo para promover un diálogo plural y constructivo. “Aunque todos queremos disminuir el nivel del lago y sanearlo, existe un problema de confianza entre los actores que pueden discutir las soluciones. Por eso el debate debe ser abierto y público”, señaló.

El ingeniero agrónomo Jesús Castillo, candidato por la Mesa de la Unidad a la alcaldía de Mariño en el estado Aragua, considera que la aprobación de cinco decretos en Gaceta Oficial desde el año 1999 hasta ahora no han brindado una “solución integral” a la crisis del lago.

“Cualquier alternativa que el Gobierno decida ejecutar en el futuro tiene que establecer como primera prioridad el impacto que tendrá en la vida de los habitantes de la cuenca. El traslado de los afectados a los refugios y la oferta de nuevas viviendas no puede estar determinada por campañas y conveniencias electorales”, sostuvo.

Gerson Pérez, vicepresidente de la Comisión de Desarrollo Económico y Trabajo del Consejo Legislativo del estado Aragua por el partido Podemos, reivindica las soluciones habitacionales como una respuesta indispensable para atender la crisis del lago. Asegura que es prioritario asignar microcréditos para los comerciantes y empresarios cuyos negocios se han visto afectados por las anegaciones, y reivindica el empleo del agua del lago para el riego de las zonas fértiles de la cuenca. Además, subraya que es necesario concienciar a la ciudadanía para que haga un uso racional del agua. “El Gobierno está abierto a discutir una solución por consenso porque este problema nos afecta a todos”, aseguró.

Los especialistas concuerdan en afirmar que la respuesta que ofrezca el Estado a la demanda que interpuso el Movimiento por la Calidad del Agua para reivindicar el derecho a la salud y al ambiente sano servirá como una muestra que revelará cuán comprometidos están el Gobierno y los poderes públicos en buscar soluciones concretas a la crisis del Lago de Valencia.