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Creciendo en la red

Creciendo en la red / Manuel Sarda

Creciendo en la red / Manuel Sarda

Internet, las redes sociales y los videojuegos estimulan la capacidad cognitiva de los niños y moldean la relación de los adolescentes con su entorno. Frente al regreso a clases, los expertos recomiendan orientar a los más pequeños para que desarrollen criterios que les permitan evaluar por sí mismos la calidad de los contenidos. Educar a los jóvenes para protegerse del acoso en las redes sociales se convierte en una prioridad dentro de las escuelas. La clave es usar la tecnología para que los chicos aprendan mientras se divierten

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Fernanda Guarache tiene 4 años de edad y juega con Nintendo DS desde que tiene 2. Hace varios meses se adueñó del Ipad de su papá y logró negociar con su mamá una franja de 3 horas interdiarias, una después del almuerzo y dos antes de dormir, para que le permitan jugar con las aplicaciones de Mi Villano Favorito o Dora la Exploradora. “La clave es ponerle reglas y horarios, de lo contrario Fernanda se pasaría el día pegada a un aparato hasta que se le acabe la batería”, cuenta su madre Norig Girón, orgullosa de que la maestra reconozca en su hija motricidad fina en ambas manos, estimulada por dibujar y colorear sobre la pantalla de la tableta.

Aunque Fernanda todavía no sabe leer, aprendió a contar del 1 al 10 y a diferenciar los números gracias a los videojuegos, que la proclaman ganadora cuando supera un nivel y pasa al siguiente. Su madre instaló en el escritorio de la computadora accesos directos a los juegos que Fernanda consulta en Internet para que pueda usarlos sin necesidad de que la ayude algún adulto de la familia. “Fernanda se aprendió los íconos para prender y apagar la computadora, y relaciona los logos y las iniciales de los juegos con los nombres porque aún no puede leer palabras”, detalla Girón.

Las normas para gestionar el uso de las herramientas digitales domésticas cambian cuando se trata de Norig Beatriz, que tiene 10 años de edad y es la hermana mayor de Fernanda. “Cuando los niños se van haciendo más grandes, los padres tenemos que enfocarnos en monitorear los contactos que tienen en las redes sociales para saber en qué andan”, opina Girón tras confesar que se ha hecho amiga de todos los contactos de su hija en Facebook, al igual que los padres de sus compañeros de escuela.   

Un estudio divulgado en julio por la consultora Tendencias Digitales revela que 77% de los internautas venezolanos son menores de 34 años. De las 14 millones de personas que acceden a la red en Venezuela, 80% son jóvenes entre 18 a 23 años. En el caso de los usuarios menores de edad, 15% de los niños entre 7 a 12 años de edad y 18% de los adolescentes entre 13 a 17 años utilizan Internet diariamente. El informe refiere que la frecuencia en el uso de la red se ha disparado en el país: 69% de los internautas se conectan entre 5 a 7 días a la semana, un incremento estrechamente vinculado a la expansión de las redes sociales y a la masificación de los dispositivos móviles que permiten mantenerse conectados la mayor parte del día.

Fuentes confiables

Marlu, Valeria, Alain, Jonsmary y Kevin tienen entre 13 a 17 años de edad y se conocieron estas vacaciones en un taller de escritura creativa en el Banco del Libro. Tras identificarse por nombre y apellido en el salón, se agregaron en Facebook, se revisaron las fotografías y comentarios en el muro unos a otros, y armaron un grupo para prolongar las discusiones que quedaron inconclusas en clases.

Calculan que permanecen entre 5 a 8 horas conectados fuera de la escuela cada día, siempre con el chat de Facebook abierto para estar disponibles a cualquier conversación con alguno de sus contactos, y atentos a las novedades que se publican en redes sociales como Twitter o Tumblr., el portal de videos Youtube, o en páginas que divulgan historias creadas por fans de series, libros o películas (fanfic), así como microcuentos de terror (creepypasta).

“Además de descargar música y ver series o películas, me conecto para traducir letras de canciones porque me ayuda a aprender inglés y entender la música que escucho”, comenta Marlu Maldonado, una adolescente de 14 años de edad que acaba de pasar a tercer año de bachillerato. Afirma que consulta diariamente la web www.wattpad.com, un portal donde se pueden leer y publicar cuentos y novelas de usuarios que comparten sus textos online, mientras reciben las críticas de los lectores en formato de comentario al final de cada página.

Aficionada a la interacción en redes sociales, Maldonado suele visitar www.ask.fm, una página donde los usuarios, en su mayoría adolescentes, abren perfiles para responder cualquier pregunta que formulen otros participantes sobre las películas que prefieren, las carreras que les gustaría estudiar, los destinos que visitaron en sus últimas vacaciones o las virtudes que buscan en una pareja.

Aunque Internet puede ser un recurso inagotable de entretenimiento, los jóvenes encuestados consideran que no siempre es una herramienta confiable para estudiar o completar sus deberes académicos. “Acudo a Internet como último recurso porque me han enseñado que los libros son la principal fuente de consulta para hacer las tareas”, afirma Valeria Quiroz, una estudiante de segundo año de bachillerato. Su compañera Jonsmary Lattasa, por el contrario, recurre a la red cuando no consigue información suficiente en los materiales escolares. Ideal si encuentran comentarios de otros usuarios al final de un artículo pues sirven como pistas para evaluar la calidad del contenido que acaban de leer.

La psicóloga Ruth Hernández asegura que frente a un abanico tan amplio de textos, imágenes y videos disponibles en la red, los padres deben sentarse con sus hijos cuando navegan en la red para ayudarlos a formarse criterios que les permitan identificar cuándo una página web o un autor pueden gozar o no de credibilidad. “Lo ideal es crear espacios de conversación donde los niños y jóvenes puedan discutir sobre lo que encuentran en Internet. Es importante precisar si nuestros hijos están usando el anonimato o si adoptan una doble personalidad cuando se conectan a las redes sociales para evadir frustraciones o cubrir otras necesidades”, explicó.

Socialización en línea

Al debatir sobre la gestión de sus perfiles en las redes sociales, algunos indican que sus padres monitorean por medio del teléfono cada comentario que publican en sus perfiles. Por el contrario, otros advierten que las obligaciones laborales de sus representantes los mantienen al margen de la interacción digital que establecen vía Facebook o Twitter. Quienes se atreven a confesar que han sido víctimas de burlas y agresiones por parte de otros compañeros, ensayan respuestas por sí mismos antes de acudir a alguna figura de autoridad. “Cuando me han insultado por redes sociales, he contestado de la misma manera. No pido ayuda porque puedo responder por mí mismo”, cuenta Kevin La Rosa, un adolescente de 15 años de edad que estudia tercer año de bachillerato.

La interacción social es el uso más arraigado entre los usuarios jóvenes de la red. Una encuesta realizada por los psicólogos Juan Carlos Carreño y Alexander Ibarra a 493 estudiantes de pregrado de la Universidad Católica Andrés Bello sobre preferencias en el uso de Internet y herramientas digitales reveló que Facebook y Twitter son los portales más consultados por los entrevistados, seguidos por el buscador de Google y el servicio de correo electrónico Gmail.

Carreño, quien es profesor de Psicología de Redes Sociales en la UCAB, insiste en que el acompañamiento de los padres en el uso de las tecnologías requiere respeto por la privacidad a las comunicaciones de sus hijos. “Lo ideal es que el muchacho vea a sus padres no sólo como una fuente de castigo sino también de apoyo y guía. Husmear en los correos o en las redes sociales de los hijos es una invasión que puede quebrar la confianza mutua y deteriorar severamente la relación entre ambas partes”. En el caso de tener niños muy pequeños, el especialista recomienda instalar páginas de inicio en las que todos los accesos sean seguros (portales infantiles o de juegos que les resulten familiares a los niños) o descargar censuradores que limiten el acceso a contenidos indeseables.

Ruth Hernández, por su parte, sostiene que las redes sociales son un espacio que facilita la socialización a niños y jóvenes muy tímidos: “Cuando los padres trabajan y los hijos se quedan en casa, la pantalla termina convirtiéndose en el lugar de encuentro con otras personas”.

El profesor de la UCAB subraya que el uso de las redes sociales debe incorporarse al pensum de los cursos de educación ciudadana que se imparten en las escuelas venezolanas. “Enseñar a los alumnos a proteger su reputación y a respetar la de los demás en Twitter o Facebook es un deber para nuestros docentes. Si los muchachos aprenden a denunciar el perfil de alguien que insulta, pueden evitarse agresiones mayores en el futuro que complican la convivencia en los salones de clases”.

Además de incorporar lecciones para promover una socialización sana a través de las redes sociales, los maestros y las escuelas pueden aprovechar  herramientas digitales para potenciar la enseñanza, y portales como www.educreations.com y www.khanacademy.com, disponibles únicamente en inglés, pueden servir como referencias para desarrollar programas de aprendizaje en español. El primero es una plataforma que muestra pizarrones electrónicos en los que se desarrollan los audios de las clases  disponibles. El segundo portal fue creado por un maestro en Estados Unidos para enseñar matemáticas a estudiantes de comunidades con escasos recursos. Hasta el momento acumula más de 4.500 sesiones que pueden consultarse gratuitamente.

Carreño alega que los docentes se verán muy pronto en la necesidad de aprender nociones básicas de programación para configurar herramientas virtuales que les ayuden a captar el interés de los muchachos, cada vez más en una clave lúdica y menos en formato de obligación. Entre las herramientas digitales que los docentes pueden emplear para estimular el aprendizaje de sus alumnos destacan los contenidos multimedia porque involucran varios sentidos al mismo tiempo, así como los simuladores dado que permiten poner en práctica habilidades y conocimientos adquiridos en entornos que replican dificultades propias de la realidad.

Datos:

14 millones de personas tienen acceso a Internet en Venezuela. De ellos, 80% son jóvenes entre 18 a 23 años. En el caso de los usuarios menores de edad, 15% de los niños entre 7 a 12 años de edad y 18% de los adolescentes entre 13 a 17 años utilizan Internet diariamente

69% de los internautas venezolanos se conectan entre 5 a 7 días a la semana, un incremento generado por la expansión de las redes sociales y la masificación de los dispositivos móviles que permiten mantenerse conectados la mayor parte del día