• Caracas (Venezuela)

Siete Días

Al instante

Colette Capriles: “Todos tenemos nuestro chavecito por dentro”

Colette Capriles, psicóloga social | Foto Manuel Sardá / Archivo

Colette Capriles, psicóloga social | Foto Manuel Sardá / Archivo

La psicóloga social y profesora de la UCAB expresa que, si la situación del país se prolonga en el tiempo, de la próxima pobreza solo se salvará la elite gubernamental y añade que no hay invasión cubana sino "la nueva empresa del siglo XXI que cambia petróleo por servicios de control social"

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

—Hace dos años usted afirmó: “Pudimos haber aprendido sin tanto dolor y tanto palo”. ¿Aprendimos? ¿Vislumbra más palo?
—Quizás aprendimos más cosas malas que buenas… Y, por lo visto, como que viene más palo.

—De ser Venezuela su paciente, ¿la patología?
—La histeria.

—¿Una institución ávida de diván?
—¡Ufff! ¡Dios mío! Para acostarse en el diván hay que tener deseos de curarse.

—¿A cuál personaje histórico encarna hoy la venezolana?
—¿Tiene que ser mujer? (carcajadas).

—¿Extrañó la voz de otra mujer en la reunión entre el gobierno y la oposición?
—Absolutamente. En Venezuela no habrá mejor democracia si no hay la feminización de la política.

—¿Y la presencia femenina en el Estado?
—En un país donde todos los poderes están subordinados al Ejecutivo, el rol de estas mujeres ha sido la sumisión.

—Y María Corina, ¿vox clamantis in deserto?
—Bueno, todo esto es un gran desierto.

—¿Por qué los doctores fracasaron en el poder?
—Porque la política no es cuestión de conocimientos doctos sino de experiencia humana.

—¿Un buen presidente autodidacta?
—Rómulo Betancourt.

—¿Qué delata a un dictador disfrazado de demócrata?
—Su trato a la oposición.

—¿Y a una oposición dividida?
—La falta de persistencia.

—¿Qué es ser vivo en este país?
—Ser vivo es un valor para el venezolano.

—¿Y bobo?
—Siempre son los demás.

—¿Y vivo-bobo?
—(Carcajadas) Es el más peligroso porque uno nunca sabe cuándo se hace el bobo o el vivo.

—Y el político, ¿es loco o se hace?
—La política en Venezuela es un asunto de locura, pero hay algunos que con el cinismo sobrepasan los niveles aceptables.

—¿La pantalla criolla?
—Consumir todo lo posible.

—¿Una adicción nacional?
—La jaladera de bola.

—¿La nueva pobreza?
—La de nosotros los profesores.

—¿La de siempre?
—La que sigue allí, pintada de rojo.

—De seguir esto, ¿la próxima pobreza?
—De la que solo se salvará la élite gubernamental.

—¿Una terapia para el proceso?
—¡Cónchale!.. Una eutanasia, para ayudarlo a morir bien.

—¿Otra para la oposición?
—Una buena terapia de grupo.

—¿Para el soberano?
—El shock de la realidad es bastante.

—¿Se ha acostado en el diván?
—Sí, claro… Quisiera no pararme nunca de ahí.

—¿Lo irreversible de la locuacidad nacional?
—Colocar al país como una materia prima de los proyectos más disparatados, sin ningún respeto a la naturaleza de lo que somos.

—¿Se equivocan los pueblos?
—Y también rectifican.

—Pareciera que persiste el voto por la bota…
—El gusto por la bota ha estado desde la Independencia. Lo nuevo sería la república civil.

—¿Qué es este régimen?
—Un régimen militar en su esencia.

—¿La patología del caudillismo?
—Es nuestra enfermedad más entrañable, como el paludismo.

—¿Y la de un miembro de la PNB o la GNB disparando a la cara de un estudiante?
—¿Quién es el otro para ese uniformado?

—¿Lo hace por amor a la “!patria querida!”?
—En la neolengua del gobierno el amor siempre es perverso.

—De liderar la MUD…
—La conversación tendría que ser permanente.

—¿Hay “invasión” cubana?
—No es una invasión. Es la nueva empresa del siglo XXI que cambia petróleo por servicios de control social.

—¿Por qué la MUD no lo denuncia?
—Los cubanos ofrecen los medios. Los responsables son los que gobiernan… Ni que fueran menores de edad.

—¿Abandonaron a los estudiantes?
—Los estudiantes son autónomos y tienen su propia política.

—¿Y a Leopoldo López?
—No creo. Está muy presente en la atmósfera de los acontecimientos.

—¿El primer síntoma de locura de un mandatario?
—La reelección.

—¿De un electorado?
—Reelegir a un presidente.

—¿De los Ni-Ni?
—Ellos desafían toda descripción.

—¿Cómo termina el psiquiatra de un presidente?
—¡Dios! Ummm... Lo importante es que el psiquiatra sobreviva al presidente.

—¿Cuándo cesa el fanatismo por un déspota?
—Nunca. El fanatismo no es sensible a la realidad.

—¿Será por eso que, 56 años después, Pérez Jiménez conserva su fanaticada?
—Exactamente. Pérez Jiménez vive.

—¿Fue fan de Fidel?
—Fui educada en el culto a Fidel, pero me escapé.

—¿Podrá resarcirse el adoctrinamiento escolar?
—Es muy peligroso, una amenaza importante a la cultura venezolana.

—En un país 98% católico, ¿cabe la idolatría a un mortal?
—Si a ese mortal se le mimetiza con la teología católica, sí.

—Si “el fusil es bueno”, ¿qué será lo malo?
—(Risas) La diversidad.

—¿Se impondrá la ilegalidad como modus vivendi?
—Cuando no hay legalidad, hay acuerdos personales.

—¿Guarimbera?
—No… De ocurrir una violencia generalizada las guarimbas serán el menor de los problemas.

—¿Se desbordará la mente del país?
—No me atrevo a imaginar qué más puede suceder. Esto no cesará tan rápido.

—¿Imagina al chavismo como oposición?
—Sí, cuando haya democracia el chavismo será un movimiento político entre otros.

—¿Y exigiendo la liberación de sus líderes presos?
—Cuando haya democracia el chavismo no va a querer saber nada de sus ex líderes presos.

—¿Qué agradece la psiquiatría al gobierno?
—(Carcajadas) Un enorme aumento en el flujo de pacientes.

—¿Y viceversa?
—Al estilo García Márquez, ahora tiene quien lo lea.

—Cual Frankenstein, ¿se le devuelve la violencia al gobierno?
—Sí, como el gran promotor de la violencia.

—¿Qué tipo de ciudadano devendría con cinco años más de revolución?
—Ya no sería un ciudadano sino un súbdito.

—¿Un psicólogo social a Miraflores?
—Insisto, no creo que los títulos garanticen un buen gobierno.

—¿La salida para el paciente?
—Mirarse al espejo; reconocerse como es y no como quiere ser, al estilo Osmel Sousa.

—¿Soportará otro post 11-A?
—La situación es muy diferente en lo político, económico y vivencial.

—¿Qué pasaría en Venezuela si los niños se transformasen en clones de Hugo Chávez?
—Por lo visto, todos tenemos nuestro chavecito por dentro.