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Centroamérica en busca del fin de la violencia

El presidente Alfredo Cristiani del partido Arena firma el acta de los Acuerdos de Paz, con la cual se da fin al conflicto armado salvadoreño | Foto Archivo El Nacional

El presidente Alfredo Cristiani del partido Arena firma el acta de los Acuerdos de Paz, con la cual se da fin al conflicto armado salvadoreño | Foto Archivo El Nacional

Un internacionalista indica que la lección principal de los procesos de paz y de negociación en Centroamérica es que se pueden resolver los conflictos a través del diálogo

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Centroamérica en los años ochenta y noventa estaba azotada por las guerras civiles en países como El Salvador, Nicaragua y Honduras, por lo que se instalaron mesas de diálogo promovidas por el entonces presidente de Costa Rica, Óscar Arias. Muchos de estos países sufrieron la injerencia de los gobiernos de Estados Unidos por su lucha anticomunista durante la Guerra Fría.

En el caso de El Salvador se buscaba terminar el conflicto entre el gobierno de derecha de la conservadora Alianza Republicana Nacionalista y el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. La paz se logró en El Salvador después de la firma del acuerdo de Chapultepec, con el cual ambas partes se comprometieron al cese de hostilidades y el gobierno prometió la depuración de las fuerzas armadas y permitir la participación política del FMLN.

Nicaragua también estuvo envuelta en una crisis con una gran inflación durante el gobierno sandinista del presidente Daniel Ortega, por lo que se vio obligada a entrar en negociaciones con los Contra (grupo de resistencia que recibía apoyo de Estados Unidos).

El internacionalista Eloy Torres explica que la realidad de esos países, la presión y el desgaste del conflicto interno y el apremio de la comunidad internacional de países como Costa Rica (especialmente por el papel que tomó Arias en la región), México e incluso Venezuela, forzaron a Nicaragua y a El Salvador a sentarse a negociar y resolver sus conflictos internos.

Ortega adoptó la Declaración de las Esquipulas II para la paz en Centroamérica. El presidente creó una comisión para la reconciliación, levantó sanciones a los medios de comunicación independientes, inició diálogos con los partidos de oposición y decretó un alto el fuego en su enfrentamiento con los Contra. Todo este proceso llevó finalmente a que Ortega firmara un acuerdo que señala la celebración de elecciones generales anticipadas antes de un año, para el 25 de febrero de 1990 y en las cuales perdió contra Violeta Chamorro. 

Para Torres, la lección principal de estos procesos de paz y de negociación es que se pueden resolver los conflictos a través del diálogo.

Esta semana, Heinz Dieterich, antiguo asesor del chavismo en materia ideológica, escribió un artículo en el que sugirió que la situación actual de Venezuela podría ser resuelta a través de una negociación similar a la que hubo en Nicaragua, a lo cual llamó “la solución sandinista”.

“En la diplomacia, y muchas veces en la política, la forma es sustancia y la única forma para que ambos adversarios puedan salvar la cara es la convocatoria a nuevas elecciones presidenciales para el año 2017. Esta solución le permite al gobierno evitar la estrepitosa derrota del revocatorio, pregonar que es democrático, cambiar su equipo para tratar de rescatar lo poco rescatable del PSUV para las elecciones de 2017 y llegar a un acuerdo económico con el bloque de Capriles, con apoyo del papa, la Internacional Socialista, Unasur y, eventualmente, Washington. Maduro renunciaría antes de fin de año por razones de salud”, señaló Dieterich.

“Es evidente que el chavismo perderá esas elecciones holgadamente. Por lo tanto, tiene que negociar que durante unos seis años no se cambie la oficialidad de las Fuerzas Armadas ni el control de determinados sectores de la policía. Esto es necesario para evitar un revanchismo y una represión generalizada. Sobre este acuerdo fundacional, se pueden entonces negociar todas las demás demandas de ambas partes. Las razones para que los dos adversarios acepten tal arreglo son poderosas”, concluyó el académico.