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Carolina Galia: “Esta revolución es puro empaque”

Carolina Galia | Foto Manuel Sardá

Carolina Galia | Foto Manuel Sardá

La ilustradora, diseñadora y docente del Instituto de Diseño de Caracas, conocida por sus ilustraciones del Ávila, comparte su visión del país: “Aquí pasa lo que nadie ha creído alguna vez”

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—¿Qué queda de ilustre en Venezuela?
—Pedacitos que estamos tratando de armar otra vez.

—¿Unos trazos para la recuperación?
—El problema no es el trazo, es el papel porque de tanto afincar el lápiz lo que deja es un hueco.

—¿Una ilustración nacional?
—Como “El jardín de las delicias” del Bosco: lo que era Venezuela, lo que es y a lo que la quieren llevar… O ya se parece.

—¿Y de la nueva Asamblea?
—El cuadro “Perros jugando póker”, que pondría junto con la Liga de la Justicia, Bob Esponja, Calamardo y Los tres chiflados.

—Si a Manuel Cabré lo llaman el pintor del Ávila, ¿qué siente cuando, tras su última exposición, es llamada la ilustradora del Ávila?
—(Risas) Me dio una risa nerviosa; la verdad no me lo esperaba.

—¿De qué color ve el Ávila en estos momentos?
—Tiene todos los colores, como siempre.

—¿Un personaje ilustre?
—Andrés Eloy Blanco.

—¿Un político ilustre?
—Leopoldo.

—¿La mejor manera de ilustrar al soberano?
—Como el Zika intergaláctico.

—¿Es Venezuela un país de exposición?
—Sí lo es, lo malo es que tanto sucio tapa lo bueno que muchos tienen que ofrecer.

—¿Un título para el cuadro nacional?
—Travesía de un caballo blanco con tortículis.

—¿Un diseño de revolución ideal?
—Ministros universitarios, sin tosquedad y que se cepillen los dientes 3 veces a día.

—¿Para una oposición modelo?
—Poner en práctica la unidad que predican.

—¿El aroma y sabor de sus imágenes?
—Saben a torta de mi mamá y huelen a tierra mojada que a todos nos gusta porque sabemos que por ahí viene un arcoiris.

—De solicitarle la revolución un mural...
—(Carcajadas) Ni gratis ni con platica caliente.
—¿Ilustraría un rostro de Bolívar?
—No. No entiendo ese  fanatismo que irrespeta al cuadro original.

—¿La ilustración necesaria?
—La que parta de un concepto inteligente, como algo que no busca fama sino más bien inspiración.

—¿La del socialismo del siglo XXI?
—Lo que ellos quieren ver.

—¿Un ícono anacrónico?
—Nicolás Maduro.

—¿Cómo afronta la escasez de material?
—Obviamente, nada lo compro aquí.

—¿Su ilustrador referencia?
—Tom Schamp, aunque admiro todas las áreas. Soy fan de Gego y Feliciano Carvallo.

—¿El público extraño?
—El que no se informa.

—¿Han tratado de “fusilar” su estilo?
—¡Síii!...¡Y descaradamente! (carcajadas).

—¿Un logotipo para el proceso?
—Una bolsa de supermercado vacía.

—¿Otro para la MUD?
—El clásico apretón de manos porque hay dos maneras de verlo.

—¿Supera la ficción a la realidad?
—No, aquí pasa lo que nadie ha creído alguna vez.

—¿Aprecia el arte de la revolución?
—Sí, porque todos los gráficos, dibujos, murales y etcéteras que han querido expresar en apoyo a la censura de los medios y el descontento de los ciudadanos, quiéranlo o no es consecuencia de esta revolución. Aquí,  chispa es lo que sobra.

—¿Un artista revolucionario?
—Frida Kahlo.

—¿Su musa?
—No sé dónde está, no la he visto nunca (risas).

—¿Ilustra fantasías?
—Todo el tiempo.

—¿Una estampa del TSJ?
—Una fiesta en una piscina con los siete pecados capitales.

—¿Un grafismo social?
—Uno que funcione realmente y no que sea puro empaque como esta “revolución”.

—¿El artista nace o se hace?
—Como le digo a mis alumnos: unos nacen con un don, otros lo trabajan con esfuerzo; lo importante es estar consciente de que nuestras tareas están llenas de arte.

—¿Y usted?
—Aún estoy en construcción porque la palabra artista es algo grande.

—Vincent Van Gogh comía pintura amarilla…
—Yo no como, aunque mi hermana asegura que lo hago escondida (risas).

—¿Cuál de sus diseños se llevaría al cielo?
—Uno que pinté al llegar a Venezuela: “El Elefante que quería tocar el cielo”.

—¿Ha entrado en trance?
—Creo que una vez, no me di cuenta cómo terminé el trabajo y traté de rellenar lo más posible con los ojos cerrados. Hoy en día es uno de mis favoritos.

—¿Se quebranta creando?
—Casi siempre.

—¿Imagina a un artista plástico en Miraflores?
—Después de esto todo es posible, pero que cada quién trabaje en lo que mejor sabe hacer.

—¿Un diseño para la conciliación?
—Uno que solo hable con la verdad.

—¿Un boceto del porvenir?
—Con mucha gente trabajando el país de verdad, las tierras, las aguas, sin titiriteros.

—A propósito de su muestra sobre el Waraira Repano, ¿a cuál amarillo se refiere cuando vislumbra el futuro del país?
—A ese que da emoción porque crece en Venezuela.

—¿Qué pasaría en Venezuela si el diseño gráfico incomodase al gobierno como lo han hecho la caricatura y el periodismo?
—Lo de siempre, censurarían la verdad.