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Caracas perderá representación en el próximo Parlamento

Habrá un diputado por cada 272.800 caraqueños, mientras que Delta Amacuro tendrá uno por cada 55.010 personas

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La próxima Asamblea Nacional tendrá 2 diputados más que la actual: durante el período 2016-2020 habrá 167 parlamentarios en total. Sin embargo, la representación de la Gran Caracas será menor, pues se convirtió en la única gran ciudad que perdió legisladores luego del reacomodo que hizo el Consejo Nacional Electoral para los comicios del 6 de diciembre. 

En 2010 se eligieron 13 diputados en toda el área metropolitana de Caracas, 10 en el municipio Libertador, 1 en el circuito 3 de Miranda (parroquia Petare del municipio Sucre) y 2 en el circuito 2 (municipios Baruta, Chacao, El Hatillo y la parroquia Leoncio Martínez de Sucre). Por consiguiente, 7,9% del Parlamento era caraqueño.

Ese porcentaje caerá el próximo año a 6,6% porque en la capital se elegirán ahora 11 diputados. La reducción tiene dos causas. En primer lugar, el Distrito Capital perdió uno de sus parlamentarios debido a que creció a un ritmo menor que el resto de Venezuela, por lo que al dividir su cantidad de habitantes entre el 1,1% del total del país (cálculo legalmente usado para definir el número de legisladores de cada entidad) a la ciudad le toca uno menos que en 2010.

La segunda explicación tiene que ver con que uno de los diputados que se escogían en el circuito 2 de Miranda pasó a la circunscripción 6, en los Valles del Tuy. Esto último generó controversia. Según las proyecciones poblacionales públicas del Instituto Nacional de Estadística, el circuito 2 de Miranda sigue teniendo más habitantes que el 6. Sin embargo, según otras privadas y en las que se basó el CNE, eso ya no es así, por lo que procedió la migración del escaño.

La circunscripción 2 mirandina ha votado históricamente por la oposición, mientras que la 6 lo ha hecho por el chavismo. El cambio, entonces, favorece al gobierno. Además, la semana pasada la Contraloría inhabilitó a la candidata de la MUD María Corina Machado.

Esta opción política también beneficia al chavismo por el hecho de que todos los estados del país tienen 3 diputados obligatoriamente, a lo cual se añade un número variable de legisladores según su cantidad de habitantes. Esto hace que las entidades con menor densidad poblacional, en las que tiende a ganar el PSUV, queden sobrerrepresentadas.

De esta manera, en la próxima Asamblea Nacional habrá 1 diputado por cada 272.800 caraqueños; 1 por cada 139.435 llaneros, casi la mitad; y 1 por cada 55.010 habitantes de Delta Amacuro, casi 5 veces menos.

 

Impacto cualitativo. Si bien la importancia cuantitativa de Caracas es menor, la capital sigue manteniendo intacta su relevancia política. Desde 1998, cuando el chavismo llegó al poder, la ciudad, y más específicamente el municipio Libertador, se ha convertido en un excelente termómetro para medir las tendencias electorales.

El oficialismo solo ha perdido esa jurisdicción en dos oportunidades: en 2007 durante el referéndum constitucional y en las parlamentarias de 2010.

Ambos procesos han sido los peores para el chavismo en lo que respecta a votación total. Por consiguiente, para la oposición parece imprescindible ganar Caracas si quiere tener opciones a escala nacional.

Dado este hecho, no es extraño que la capital haya sido siempre el inobjetable centro de las disputas políticas más fuertes. Una expresión de la pugna fue el despojo de competencias y presupuesto a menos de seis meses de que Antonio Ledezma recuperara la Alcaldía Metropolitana para la oposición. 

Pero las peleas por el poder político en Caracas no se han limitado a choques entre el gobierno y la oposición. En 2005, Freddy Bernal y Juan Barreto, ambos del Movimiento V República y para entonces alcaldes del municipio Libertador y del área metropolitana, respectivamente, mantuvieron disputas públicas por el control de la ciudad.

La gota que derramó el vaso fueron unas elecciones internas del MVR para escoger sus candidatos al Concejo Municipal. En la disputa terminaron incluidos los dirigentes más importantes del partido, entre ellos Nicolás Maduro y Cilia Flores por el lado de Barreto, y Francisco Ameliach y William Lara por el de Bernal. Diosdado Cabello fue elegido como mediador.

“Hay que recoger la basura, hay que poner la ciudad bonita, hay que luchar contra la inseguridad de Caracas. ¡Para eso es que ustedes están allí, carajo!”, les reclamó Hugo Chávez en un acto público del 1º de Mayo de 2005 para acabar con la pelea.

Semanas después designó al general Jorge Luis García Carneiro como ministro de Desarrollo Social y Participación Popular y le ordenó tener un ojo puesto sobre la capital. “Es como un alcalde nacional”, bromeó Barreto luego de ese nombramiento. Reconoció entonces que llegar al gobierno central no era fácil y que García Carneiro sería “un cordón umbilical” con esta instancia de poder.

Ni Bernal ni Barreto pudieron optar a la reelección durante los comicios regionales y municipales de 2008.