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@CFKArgentina está afónica

La presidenta argentina, Cristina Fernández, junto a Nicolás Maduro / AFP

La presidenta argentina, Cristina Fernández, junto a Nicolás Maduro / AFP

La presidente de Argentina vino a la proclamación de Nicolás Maduro y su dificultad para hablar por la disfonía, la motivó a narrar su visita a través del Twitter. Llegó a escribir hasta 119 mensajes

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La presidente Cristina Kirchner llegó a Venezuela ronca. Proveniente de la cumbre de Unasur, vino a la juramentación de Nicolás Maduro y no pudo participar en el desfile de Los Próceres por la disfonía. La dificultad para hablar la motivó a narrar su visita a través de su cuenta de Twitter, en la que llegó a escribir 119 mensajes relacionados con su estadía en Caracas. Desde conversaciones en el baño del Palacio Federal Legislativo hasta el recorrido por el Museo Militar son descritos por la mandataria argentina sin ahorrarse emotividad ni detalles. Estos son algunos de sus mensajes

 

Falta poco para llegar a Lima a la reunión de apoyo de Unasur a Venezuela.

 

Ayer fue una mañana a puro teléfono, con Dilma, Juan Manuel, Sebastián, Nicolás, Ollanta y hoy a las 21:00 nos reuniremos en Lima.

 

Después partimos a Caracas, llegaremos en la madrugada. Mañana asume Nicolás Maduro como Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.

 

Mañana a Caracas, sin Hugo. Va a ser fuerte y extraño al mismo tiempo. Sus funerales fueron tan impresionantes que estaba como aturdida.

 

¿Por qué será que los que viven con demasiada intensidad nos abandonan demasiado pronto?

 

Como siempre, Dios mediante, documento excelente. Por UNANIMIDAD. Terminé disfónica absoluta. Menos mal que las ideas se pueden escribir.

 

¿Por qué será que en todas partes los que no pueden argumentar o convencer para ser mayoría se tornan violentos? ¿Porque son minoría?

 

Saben que no lo creo. Nosotros hemos sido minoría y nunca ejercimos la violencia, sino que la hemos sufrido.

 

En síntesis: siempre ha sido el huevo de la serpiente. Perdón, me puse a pensar y como no puedo hablar por la disfonía, canalizo por acá.

 

Dentro de todo es más saludable y absolutamente inofensivo.

 

A las 6:00 llegamos a Caracas. Muda total (algunos se van a ilusionar). Me espera Leisbeth, como siempre. ¿Que quién es Leisbeth?

 

La edecana que Hugo siempre me puso de escolta. Tte. coronel. Muy dulce. La única vez q no estuvo junto a mí fue el 5/3 cuando Hugo partió.

 

La encontré después. Se me acercó, transpirada y enrojecida por el calor y el dolor.

 

“Disculpe, mi Presidenta. No la pude acompañar. Tenía que estar junto a mi Comandante”. Leisbeth había recorrido kms junto al féretro de Hugo.

 

Nos subimos al auto. Estoy medio dormida. Me parece escuchar la voz de Silvio Rodríguez cantando. Hago señas para que suban el volumen.

 

Les dije, estaba muda. Es Silvio cantando “Sueño con serpientes”. No es mi preferida pero me encanta. Mi favorita es “Óleo de mujer con sombrero”.

 

Llego al hotel, con sueño y muda, pero con Leisbeth y Silvio, que ahora canta “Playa Girón”. My God, no todo está tan mal después de todo.

 

Después del mediodía, a la Asamblea Nacional. Nicolás Maduro jura como Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela.

 

Ingreso al recinto de la Asamblea Nacional. Una vez hablé allí. Hugo me había invitado a disertar frente a los parlamentarios.

 

Gran honor. Recuerdos imborrables. Hablé en el mismo lugar donde hoy lo hizo Nicolás.

 

Se lo comento a Dilma que está sentada al lado mío. Al otro lado está sentado junto a mí Raúl Castro, presidente de Cuba y de la Celac.

 

Nicolás levanta una y otra vez durante su discurso la Constitución venezolana. Le cuento a Dilma que tengo un ejemplar igual.

 

En su primera página dice: “A mi amigo entrañable y compañero Néstor Kirchner”.

 

Firmado por Hugo el 25 de mayo de 2003, el día que Néstor juró como Presidente. Van a ser diez años.

 

Siempre estuvo, desde esa fecha, en el escritorio de la Rosada. Decidí llevármela y ponerla sobre la mesa de luz de Néstor.

 

Confieso que me dio miedo que pudiera perderse. La siento como una verdadera reliquia histórica.

 

De repente, como una exhalación, alguien con una camiseta roja pasa corriendo por delante nuestro y se abalanza sobre Nicolás q está hablando.

 

Ojalá me equivoque. Pero estoy segura de que esa será la foto que mañana estará en la mayoría de los diarios, y no la de Nicolás…

 

Discurso excelente de @NicolasMaduro convocando a todos los venezolanos y también al futuro. A la paz, a la democracia, al respeto.

 

Más de las 20:00, en el hotel. De repente Caracas se ilumina con fuegos artificiales. Bocinazos. Tienen nuevo Presidente: chavista y obrero.

 

Mañana por la mañana iremos al Cuartel de la Montaña, donde descansa Hugo.

 

Estoy por ir al Cuartel de la Montaña. Cuando llegue Leisbeth, la edecana, salimos.

 

Ayer, cuando terminó el acto de jura de Nicolás, el médico me recomendó, por mi disfonía, no ir al desfile.

 

Tuve que esperar que salieran todas las delegaciones y funcionarios que iban al acto.

 

Leisbeth me quiso llevar a un salón especial, pero yo preferí ir a un baño. Why?

 

Porque ahí no tenés que hablar con nadie con quien no quieras hablar. Y de paso descansas. Había sillas y también una chica de maestranza.

 

Bueno, creía que era una chica. Alta, delgada, bonita. También estaba Alicia Castro. Éramos todas mujeres. Obvio, si estábamos en el baño.

 

Pero bueno, lo aclaro igual. Uno nunca sabe. A Rosaura, así se llama la chica, le pregunto como al pasar: ¿Cuántos años tenés?

 

Me contesta: “48 años”. What? Parece de veintipico! Alicia le pregunta qué tratamiento hace. “Ninguno”, contesta. Agrego: “Genética pura”.

 

Nos distendemos. Leisbeth me muestra dos fotos de su nietita Sofía Victoria. Típica charla de mujeres en un baño

 

Una es la nena con su mamá, y en la otra le pusieron los bigotes de Maduro durante la campaña. Ternura infinita.

 

Caracas. Amanecí de nubes y me voy de sol. Acabo de visitar el Cuartel de la Montaña. Está rodeado de barrios populares.

 

Todos los días a las 4:25 horas el viejo cañón lanza salvas que marcan la hora de su partida.

 

¿4:25? Evita partió a las 8:25. Qué horarios tan caprichosos, ¿no?

 

Hay cámaras de televisión, periodistas gráficos, cronistas. Me acompaña Cilia, la esposa de Nicolás.

 

Amablemente les pido a todos si se pueden retirar. Quiero estar a solas. Gracias, muchas gracias. Espero que entiendan. Ojalá.

 

De algún lugar se oye en forma permanente a Hugo cantando bajito, como si flotara. ¡Cómo le gustaba cantar!

 

Por un momento, todo es silencio. O por lo menos es lo que yo siento. Sólo escucho que junto conmigo lloran algunos de los húsares.

 

Es extraño. Hasta hoy no se me había caído una lágrima. Ni siquiera el 5 de marzo, cuando me enteré. Tampoco cuando lo velé junto a tantos.

 

Era como si no quisiera admitirlo o aceptarlo. No sé, algún día, si me decido, se lo explicaré a algún psicólogo o psicóloga.

 

El último regalo que Hugo me hizo, fue la colección de CD de Alí Primera. Me los trajo su hija María a Olivos y me contó la historia.

 

Hay dos salones con fotografías que recorren la vida de Hugo. La que más me conmovió es un inmenso mural.

 

Hugo de espaldas, caminando bajo la lluvia. El 4/10, en su último y más glorioso acto, que no fue, como algunos creen, su cierre de campaña.

 

Fue su último acto de amor. Lo supe más tarde, cuando me enteré de sus terribles e insoportables dolores. De su sacrificio casi inhumano.

 

Le digo a Nicolás: Este es su lugar. Ni se les ocurra llevarlo a ningún otro, por más pomposo q parezca. Aquí empezó, y aquí se debe quedar.

 

Es SU LUGAR. En su cuartel, junto a los barrios. Soldado del pueblo. Definitivo y para siempre.