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Briceño: "Siempre se nos ocurrirá algo, y eso no nos lo perdonan"

José Rafael Briceño | Foto Archivo El Nacional

José Rafael Briceño | Foto Archivo El Nacional

El Nacional entrevistó al comediante José Rafael Briceño para ver su particular punto de vista sobre el país

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—¿A quién en específico alude su espacio radial “¡Que se vayan todos!”?
—Comencé aludiendo a aquellos que hace diez años no hacían sino hablar de irse del país. Hoy no los culpo y dedico el programa a quienes están en el poder y no nos dejan trabajar.

Si se van esos “todos”, ¿quiénes vendrán?
—Nadie; con los que quedemos estaremos bien. Es preferible una anarquía honesta que una disfrazada de orden.

Según su eslogan “Historia de la estupidez humana”, ¿cuál posición ostenta el país?
—Una bastante buena para el poco tiempo que tenemos en la competencia.

¿Es el venezolano un comediante nato?
—Sí, y el que no lo es o aprende a serlo o se suicida.

Exprofesor de oratoria del Miss Venezuela, ¿la pregunta más difícil?
—“Profesor: ¿qué es la intrascendencia?”... Estuve a punto de contestarle: “En lo que estamos trabajando”.

¿Qué pesa en esos certámenes?
—Sería como saber lo que pesa en las decisiones de Maduro. Son los misterios de la vida.

Como comediante, ¿siente competencia de los políticos?
—No, asumo que perdí hace tiempo Son más ridículos que yo.

¿Disfruta del humor revolucionario?
—Es absolutamente absurdo hacer humor desde el poder. Es como una clase de puericultura impartida por una monja.

¿Tolerante?
—Mi lema es ser siempre intolerante con la intolerancia; con los que quedan me puedo tomar una cerveza.

¿Qué se fue con Radio Rochela?
—El derecho a no tomarnos en serio.

¿Qué tal un stand up comedy al gobierno?
—(Carcajadas) No se puede hacer humor para quienes no saben reírse de sí mismos.

¿Se ríe de usted mismo?
—Sobre todo de mi soberbia.

Profesor de la Escuela de Derecho de la UCAB, ¿el derecho más torcido en Venezuela?
—El derecho a conocer tus deberes.

¿Cuánto vale el show de la AN?
—Al bolsillo de los venezolanos, demasiado caro. Además del dinero nos cuesta libertades.

¿Cuántas colas diarias hace?
—Comienzo a hacerlas desde muy temprano: vivo con tres mujeres y tengo un solo baño.

¿Son las colas de la escasez como las de sus presentaciones?
—No, pues no soy un producto de la cesta básica y los buhoneros no me pueden revender.

¿Montaría una comedia en la cola?
—Creo que las colas en sí mismas ya son un show de la cómica que está poniendo el gobierno.

Ante el uso “legal” de armas contra las manifestaciones, ¿respondería con el gas de la risa?
—Lo peor es que esa resolución militar le quitó el monopolio a los choros de dispararle a los inocentes.

¿Una manera original de protestar?
—10.000 personas caminando y riéndose.

El “proceso” alega que aumentan los rostros felices…
—La cuestión es de quién se ríen. Con Maduro descubrimos el rostro exacto de nuestra desgracia.

¿Él es cómico o se hace?
—Peor, se hace el presidente. Y peor aún, nosotros nos hacemos los ciudadanos.

¿Una gracia convertida en morisqueta nacional?
—Llamarse gobierno de los pobres y que en el último año haya subido la pobreza crítica.

Como periodista, ¿es Superman cuando se quita los lentes?
—Más bien me debilitó porque no veo un carajo.

¿Se autocensura?
—Cada vez que una mujer me pregunta si se ve gorda.

¿Su estilo?
—La realidad me produce ira y el público se ríe de lo ridículo que puede ser mi ira.

¿Es su vida otra comedia?
—Toda vida es una tragicomedia.

Pareciera tener matices de Woody Allen…
—¡Para nada!.. Hablas de los dioses.

¿Es Dios humorista?
—¡Por supuesto!, la broma que le hizo a Abraham con lo del chamo para probar su fe no ha sido superada.

¿Hizo llorar tratando de hacer reír?
—Con mi mujer me pasa todo el tiempo: es mi mejor crítico.

¿Qué lo enseria?
—El uso de niños por parte del terrorismo.

¿Revolucionario?
—No me gustan los cambios bruscos. Llevo tres años dejando de fumar poquito a poco.

¿Regulará Conatel la risa?
—La risa es irregulable.

¿Propondría la misión risoterapia?
—No, una misión ciudadanía.

¿Un desenlace de comedia?
—Más bien será trágico, pues nos han enseñado a odiar de lado y lado.

¿Y los ni-ni?
—Ellos no odian pues saben que el enemigo son los extremistas. El problema es que estamos llegando a una masa de “ni de vaina” y “ni de broma”, y eso nos paraliza como país.

¿Un líder?
—Mandela, que nos inspira la misión perdón, la más importante para lado y lado.

¿Qué tal un paro humorístico?
—Sería la única manera de que pasara algo.

Si el Estado-gobierno coarta la comedia, ¿a qué recurriría?
—Siempre se nos ocurrirá algo, y eso es lo que no nos perdonan.

¿Qué pasaría en Venezuela si disminuyese la libertad de reír?
—Todo gobierno que no reconoce su fracaso se dedica en vano a esa tarea, sumando así otro fracaso. Por cierto, si esta entrevista sale seguramente ya estaré en Ramo Verde.