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La Asamblea del mazo

“A la oposición ni tantito”, prometió Diosdado Cabello el 5 de enero de 2012 | Foto Archivo El Nacional

“A la oposición ni tantito”, prometió Diosdado Cabello el 5 de enero de 2012 | Foto Archivo El Nacional

Narices quebradas, golpizas, inhabilitaciones parlamentarias y extensas habilitaciones al Ejecutivo, muy pocas leyes, muy por debajo de las metas propuestas. Ese es parte del balance del Poder Legislativo que se renueva en las elecciones de hoy. Durante los últimos cinco años, 32 diputados abandonaron sus cargos para asumir puestos en el Ejecutivo nacional o como gobernadores y alcaldes. La oposición perdió 2 curules y el oficialismo conquistó la mayoría calificada en 2013 al despojar de su inmunidad a María Aranguren, disidente del PSUV. A la bancada oficial se le restó una curul este año al nombrar a Henry Ventura ministro de Salud siendo su suplente embajador. En 2015, los ciudadanos también se quedaron sin la posibilidad de elegir a los 11 representantes del Parlatino que, tras una moción de urgencia del presidente del Parlamento, Diosdado Cabello, ahora se escogerán en votaciones de segundo grado 

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En una foto de febrero de 2011, recién instalada la Asamblea que hoy se renueva, aparece Fernando Soto Rojas sentado en el podio de presidente junto con el vicepresidente Aristóbulo Istúriz y al pie, a pocos centímetros de distancia, conversando con ellos los diputados Alfredo Ramos, Eduardo Gómez Sigala y Hermes García, haciendo alguna solicitud para el comienzo de un ciclo parlamentario con contrapeso, luego de cinco años de sopor unicolor en el hemiciclo. Fue una instantánea de armonía que duró un año, en el que la oposición resultó ilesa y además pudo presidir cuatro comisiones y ostentar la vicepresidencia de otras cuatro.

Pero en el álbum del Parlamento saliente también hay ojos morados, narices quebradas, sillas lanzadas por el aire, inhabilitaciones, suspensión de sueldos, cierre de micrófonos, saltos de talanquera, la muerte de un presidente de la República en ejercicio, el asesinato de un parlamentario, y muy pocas leyes. La Asamblea que finaliza su período este año comenzó a equilibrar políticamente los poderes nacionales. En el Capitolio saltaron al ruedo 65 diputados de oposición a intentar tirar de la cuerda contra la mayoría simple del oficialismo. La tensión y la confrontación marcaron la gestión, sobre todo a partir del segundo año.

En el quinquenio anterior se dejó la mesa servida para limitar la actuación de la bancada opositora en este período. En diciembre de 2010, tras haber perdido la mayoría calificada pero antes de que se instalara el nuevo Parlamento, el PSUV hizo una modificación integral del Reglamento Interior y de Debates. La reforma, sancionada el 22 de diciembre, redujo la capacidad de representación efectiva de los diputados, permitió que casi todas las decisiones de la plenaria se tomaran por mayoría simple, centralizó el poder en el presidente de la Cámara, resolvió que la plenaria se reuniría mínimo cuatro veces al mes “en la medida de las exigencias del servicio” y dejó por escrito la prohibición a los  medios para acceder al Hemiciclo durante las plenarias.

A partir de entonces los tiempos de las intervenciones fueron recortados: para leyes en primera discusión y debates de acuerdos políticos se redujo de 15 a 10 minutos por asambleísta en una sola intervención. En el caso de leyes en segunda discusión, cada parlamentario solo puede hacer 2 intervenciones, la primera de 3 minutos (antes era de 7) y la segunda de 2 minutos (antes era de 5). El reglamento fue hecho a la medida del momento político.

Presidencia sobrevenida
“A la oposición ni tantito”, prometió Diosdado Cabello el 5 de enero de 2012 en su discurso de instalación del año legislativo, tras jurar como presidente de la Asamblea Nacional por primera vez. Promesa hecha, promesa cumplida.

Aunque Soto Rojas había declarado un mes antes en medios que aceptaba la “propuesta del presidente Chávez” de que repitiera en el cargo, el 20 de diciembre, luego de una reunión de la dirección nacional del PSUV, Cabello aclaró: “No hay decisión tomada. Lo único que sí está claro es que no habrá escuálidos en la junta directiva”.

La instrucción girada en medio de la enfermedad del presidente Hugo Chávez había cambiado en días. A Cabello se le había alzado la mano como candidato a la Gobernación de Monagas para las regionales de 2012, pero horas antes de la inscripción se modificó la ficha por Yelitze Santaella. Así comenzó Cabello su paso del curul del fondo del Hemiciclo al palco presidencial, donde ha estado en los últimos cuatro años.

La gestión de Cabello comenzó con una oleada de investigaciones unilaterales, y sin derecho a la defensa, no solo contra opositores, sino también contra disidentes del PSUV, que terminó con el despojo de la inmunidad parlamentaria de 2 diputados (Richard Mardo y María Aranguren en 2013, cuyo suplente dio al PSUV el voto 99, indispensable para aprobar leyes habilitantes), la destitución de María Corina Machado en 2014 (su suplente se pasó al oficialismo) y la renuncia de Juan Carlos Caldera ese mismo año para evitar la cayapa a la que fueron sometidos sus homólogos.