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Antonio López Ortega: “Hace tiempo que perdimos el candor”

Antonio López Ortega / Foto: Archivo El Nacional-Leonardo Guzmán

Antonio López Ortega / Foto: Archivo El Nacional-Leonardo Guzmán

El escritor sostiene que existe una ley resorte para la literatura, aunque no tenga nombre. "Y se traduce en la imposibilidad de editar. No tenemos papel, ni tintas, ni planchas ni repuestos para imprentas", dijo

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—¿Un personaje literario afín a Leopoldo López?
—Son innumerables los personajes presos por sus ideas. Y también los escritores. Basta pensar en quienes lo estuvieron bajo el estalinismo soviético.

—¿Una trama como este proceso judicial?
—Podría pensarse en El proceso, de Kafka, en el que nada avanza, pero sin las dosis de perversión que hemos visto aquí.

—De ser Venezuela un cuento…
—Venezuela es muchos cuentos, y todos de altísima calidad. De eso me di cuenta al terminar La vasta brevedad, una antología de cuentos venezolanos del siglo XX.

—¿Un título?
—Siempre son muchos. Afortunadamente los escritores no creemos en el libro único.

—¿Y la intelectualidad revolucionaria?
—Hubo una época en la que firmaban muchos manifiestos, luego viajaban siempre los mismos a los encuentros internacionales. Ahora parece que se han metido en una cueva.

—¿Qué ha ganado la narrativa venezolana en la última década?
—Madurez, calidad, profesionalismo e independencia. Ha aprendido a vivir sin las subvenciones estatales.

—¿Un autor revolucionario?
—Todo aquel que se mueve entre los conceptos de tradición y ruptura. Joyce lo fue con la novela, Pessoa o Vallejo con la poesía.

—¿Qué tipo de personaje es el venezolano?
—Salvador Garmendia se quejaba de la ausencia de grandes personajes en nuestras novelas. Quizás por ello habló de “pequeños seres”.

—¿Es el del siglo XXI un socialismo de cuento?
—Si llegara a cuento, ya tendría una cierta categoría. Pero esto no pasa de ser una gran estafa.

—¿El cuento ideológico?
—El que se inventan los truhanes para hacerse del erario público.

—¿Se ha autocensurado?
—He escrito mucho sobre la autocensura sin necesidad de autocensurarme.

—¿Imagina una ley resorte para la literatura?
—Ya existe aunque no tenga nombre. Y se traduce en la imposibilidad de editar. No tenemos papel, ni tintas, ni planchas ni repuestos para imprentas.

—¿Los medios para acabar con los medios libres?
—Conocemos la receta: hostigamiento a periodistas, persecuciones, multas, fiscalizaciones, demandas, cierres, prohibición de uso del espacio radioeléctrico y, últimamente, la más sofisticada, compra de medios con fondos que alguna vez fueron del Estado.

—¿Volverán los dólares para los libros?
—Cuando estemos lejos de las aberraciones cambiarias y contemos con una economía sana exportaremos e importaremos todos los libros necesarios para la libre circulación del conocimiento.

—¿Qué será del oficio de librero en Venezuela?
—Como toda especie en vías de extinción, hay que protegerlos y procurar que tengan cría.

—¿Un relato corto?
—Cualquiera que hable de robo, sustracción o ganancia súbita. Hoy en día se escriben en pocas líneas.

—¿El colmo de un escritor?
—En Venezuela nos conformaríamos con tener editores.

—Especialista en literatura latinoamericana, ¿escribiría algo relacionado con “el camino de Chávez” por la región?
—Otros lo harán siempre mejor.

—De pedirle el proceso una obra sobre el aprovechamiento de la pobreza para soportar la revolución…
—En materia de pobreza siempre consulto los estudios de la UCAB para confirmar que después de tres lustros las cifras siguen igual.

—¿Qué sale de un político escritor?
—Winston Churchill

—¿Y de un escritor político?
—Un escritor para señalarnos qué ubicación debe tomar un intelectual frente a lo político podría ser Albert Camus.

—¿Una vida de cuento?
—La que deberían llevar nuestros niños bajo programas de educación modernos.

—¿El cuento de hadas?
—El relato de redención que se le ha hecho creer a las clases populares mientras vaciaban las arcas públicas.

—¿El cuento chino?
—Preguntarse si la deuda que contraemos a diario se parece a la edad de esa cultura: ¿milenaria?

—¿El más triste?
—Las víctimas de la represión.

—¿El más alegre?
—Más bien el más esperanzador: la persistencia de los demócratas venezolanos.

—¿Estimula el hambre la musa?
—Ya no tenemos musa, pero el hambre abunda.

—Como en el cuento, ¿llegará el lobo?
—El insulto, la bajeza, la corrosión del lenguaje ocupan la escena nacional. Hace tiempo que perdimos el candor.

—¿El desenlace del 6-D?
—Por el bien de todos es importante que el final sea bueno y permita la llegada de otro ciclo.

—¿Un epílogo?
—El epílogo puede ser largo, pero tenemos que trabajarlo entre todos, con inteligencia y perseverancia.

—¿Un prólogo para el porvenir?
—Creo que ya lo estamos viviendo. Lo escriben todos aquellos que han querido un país mejor que el que tenemos.

—¿Lo más cuento de este cuento?
—Que repiten capítulos ya conocidos. Venezuela no ha salido del dilema galleguiano: civilización versus barbarie.    

—¿Qué pasaría en Venezuela si se repitiese el capítulo del dakazo preelectoral?
—Ya no hay lugar para nada distinto a la recuperación nacional. Estamos viviendo una situación de verdadera emergencia, y hay que actuar en consecuencia. Quien no lo quiera ver es un irresponsable.