• Caracas (Venezuela)

Siete Días

Al instante

Anselmo Alvarado: “La educación no es propiedad de nadie”

Anselmo Alvarado | Foto Manel Sardá

Anselmo Alvarado | Foto Manel Sardá

Con 91 años de edad, el director fundador del Instituto Escuela no desdeña de los nuevos ritmos. Alvarado es una cátedra de tolerancia e ideas frescas. Por sus aulas pasaron hijos de presidentes. A todos los trató por igual

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

—¿Un título para los 75 años del Instituto Escuela?
—Mi vida.

—¿Qué hace que una escuela se mantenga?
—Su trabajo, su dedicación… Ser esclavo de los niños.

—¿Hablaría hoy con sus hijos antes de enviarlos al colegio?
—Claro, para decirles la verdad y no mentirles.

—¿Un consejo de papá?
—Que sigamos hablando de todos sus intereses; a los varones les gusta que les hablen de deportes y a las niñas del embarazo precoz. Eso me indica que el hogar no se ocupa, y debe estar para eso.

—¿Qué destacaría del proceso educativamente?
—La multitud de niños y adolescentes que van a la escuela y al liceo.

—¿Cuántos hijos de oficialistas estudian aquí?
—¡Muuchos!.. ¡Ufff! Te nombro uno: el nieto de Cilia Flores y Maduro. ¡Bienvenido! ¿Por qué no? Es un niño, y aquí caben todos los niños. Aquí han estudiado los hijos y nietos de todos los presidentes, desde Rómulo Gallegos.

—¿Una nota a la educación venezolana?
—Hay dos educaciones. A una le pondría bien y a la otra más o menos bien.

—¿A reparación o diferida?
—Diferida.

—¿Crearía un centro privado estatal?
—¿Por qué no? Pero los dirigentes del país no lo han deseado. La educación no es propiedad de nadie, es de los niños, y a lo que ellos aspiran hay que satisfacerlo.

—¿El liceo emblema?
—El Andrés Bello, el Fermín Toro… Yo estudié en la Escuela República del Paraguay y era un modelo.

—Luego de 73 años de labor educativa, ¿le falta por aprender?
—Siempre aprendo de los niños, que no engañan; se puede creer en el amor de los niños, el amor de otro no es muy seguro.

—¿Un país modelo educativo en la región?
—Me cuesta decírtelo porque todo está muy convulsionado. Pero aquí tenemos un pedacito de ese modelo.

—¿Qué de viejo le queda a los nuevos modelos?
—Los viejos desaparecieron.

—A sus 91 años de edad, ¿ofrece alguna innovación?
—La educación emocional.

—¿Sigue siendo el hogar la primera escuela?
—Por supuesto, y este proyecto nuevo sobre la educación emocional hace que el niño al graduarse ya sepa para donde va.

—¿Un reto en la Venezuela de hoy?
—El que me impuso mi maestro Luis Beltrán Prieto Figueroa.

—¿El gobierno más educador?
—El del general Medina Angarita.

—¿Qué se gana con eliminar o minimizar personajes de los libros?
—Aquí no pasa eso. Los textos los escoge la escuela, hasta ahora.

—¿Debe el alumno considerar sagrados los textos?
—De acuerdo con la educación emocional el alumno investiga y crea, discute cada concepto.

—¿Atenta la razón contra esta emocionalidad?
—No, porque la educación emocional se impone por sí misma.

—¿La edad de oro de la educación venezolana?
—Siempre lo fue. La educación no pasa.

—¿Un educador de la revolución?
—¿Cuál revolución?

—¿Un revolucionario de la educación?
—Luis Beltrán Prieto.

—¿El maestro inolvidable?
—Rómulo Gallegos... Y Prieto.

—¿En búsqueda de la educación perdida?
—Sí, ha perdido muchas cosas.

—¿Verbigracia?
—Mejor me quedo callado.

—En vez de comunidad educativa, ¿hablaría de comuna educativa?
—Habría que estudiar ese nuevo concepto.

—¿Dialogaría con el gobierno?
—¿Por qué no? Les expresaría las cosas que pienso, de las cuales hay aspectos muy buenos. Ayudaría a mejorar la claridad educativa. Están tratando de hacer esfuerzos, pero les falta mucho…

—¿El papel de las juntas de padres?
—Son un auxiliar de la escuela.

—¿Al gobierno le llama la atención que los padres apoyen los aumentos en la matrícula?
—Porque los padres siempre quieren una mejor educación, y una buena educación hay que pagarla. Los maestros siempre están mal pagados, aquí procuramos que estén bien pagados.

—¿Otro centro como el Instituto Escuela?
—El Friedman, La Salle… Y, ¿por qué no?, los jesuitas; somos rivales simpáticos.

—¿Otros alumnos memorables?
—Miguel Henrique Otero y cientos de “camaradas”. Hoy los hijos de Vielma Mora,  Rangel Silva, Winston Vallenilla. El colegio nunca ha tenido una connotación política. Todos son iguales. Aquí nunca ha entrado un  guardaespaldas.

—Los educadores oficialistas también dicen que siguen el principio de igualdad...
—¡Aquí está la igualdad! Hay estudiantes angoleños, hijos del embajador… ¡negriiitos! Claudio Fermín pasó por estas aulas también.

—¿Incorporaría el reguetón a los programas educativos?
—El reguetón es otra expresión de la felicidad del individuo. Puede que no guste hoy, pero es factor del diálogo. La música es esencial en la vida del hombre. Cada quien la busca a su manera. Todo niño canta, y eso es sagrado.

—Si 20 años no es nada, ¿qué le falta hacer en esta quinta parte de su vida?
—Mucho. El día que se agoten las posibilidades estará uno muerto.

—¿Incide la educación en una larga vida?
—Claro, porque da la motivación para vivir. A pesar de mi edad yo echo pa’ lante, a ver si llegó un poco más.

—¿Entre el Parlamento de ayer y el de hoy?
—Mucha diferencia: antes, la libertad de escogencia; hoy en día están escogidos.

—¿Qué pasa cuando los gobernantes carecen de formación?
—El desbarajuste educativo, que es el desbarajuste nacional.

—De continuar el desbarajuste, ¿sobrevivirá la educación privada?
—La educación es un elemento de lucha y obliga a cambiar.

—Un país sin buena educación…
—Pobrecito…

—¿El granito de arena del Instituto Escuela?
—30.000 egresados.

—¿La salida educativa?
—La formación de buenos maestros.

—¿Qué pasaría en Venezuela si se impusiese la ideologización de la educación?
—Luis Beltrán Prieto propuso la estatización de la educación en los años cuarenta. Más tarde dijo que no podía ser posible. Yo respeto a Prieto.