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Ángel, un caso especial

Raquel Sánchez, abogada del Foro Penal en Táchira

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El día 17 de marzo Ángel Alvarado, un muchacho con condiciones especiales de 20 años de edad, estaba en el sector Obelisco de San Cristóbal, cerca de la estación de bomberos. Al mediodía salió a mirar lo que sucedía con la barricada de la avenida. Entonces llegó una comisión del Ejército con Policía Nacional Bolivariana. Alvarado no tuvo la reacción de otras personas, que huyeron del lugar. “Por su condición especial, consideró que no estaba haciendo nada malo”, dijo su abogada, Raquel Sánchez. Uno de los efectivos lo golpeó con la cacha de su pistola y lo montó en una moto. También se llevaron a siete personas más, incluidos dos menores de edad (14 y 17 años) y dos personas mayores, con dirección al cuartel Bolívar de la Guardia Nacional Bolivariana. A las pocas horas liberaron a dos mujeres.

Al conocer la situación, Sánchez acudió al cuartel donde la auxiliar de la fiscal 17 le dio los nombres de cuatro personas detenidas menos el del muchacho. La abogada exigió más información al coronel encargado, quien le negó la retención, tras lo cual se retiró para tratar de ubicarlo en otros lugares de detención. Sin embargo, Alvarado sí estaba allí. Según el relato de uno de los detenidos junto a él, en esas horas los efectivos del Ejército golpearon al muchacho y lo arrodillaron frente a un afiche de Hugo Chávez, al cual le obligaron besar. Según este testigo, al muchacho lo golpearon toda la tarde aun cuando, muy asustado, pedía que no lo hicieran.

A las 9:44 pm Sánchez recibió la información de que su representado sí estaba en el cuartel Bolívar. Luego de una primera negativa para dejarla pasar y un cruce de palabras con los custodios, fue recibida por un mayor que también se identificó como abogado y que cuestionó su cualidad de representante en el caso. Luego de un forcejeo verbal, la defensora logró ver a Ángel, y notó una sutura de 3 puntos en la cabeza. “Él venía así”, me dijo el mayor. “Yo le contesté que eso no era cierto. La expresión del rostro del muchacho era de terror, hablaba muy rápido y bajaba la mirada. También me dijo que le dolía la cabeza. Le advertí al mayor que él era responsable de su integridad física”, afirmó Sánchez.

La audiencia de presentación se realizó 2 días después de su detención, al filo del límite de las 48 horas legales. El propio juez, al notar la condición especial de Ángel, le indicó que se sentara al fondo del recinto, al contrario de los otros detenidos, a quienes mantuvieron de pie. Allí se le acusó de agavillamiento, asociación para delinquir, ultraje a funcionario público y obstáculo de vías. La defensa hubo de ubicar la fianza para su liberación, un procedimiento engorroso porque implica que el fiador debe presentar ISLR, constancia de ingresos firmada por un contador, constancia de residencia emitida por consejo comunal del sector, “cuestión que ya no están dando los que son claramente oficialistas”, dice la abogada. Ese proceso de ubicación de la fianza tardó dos días. Luego, cuando el juez emitió la liberación inmediata, tuvo que esperar casi una hora para que entregaran al muchacho. “Tiene régimen de presentación cada 15 días y no puede participar en manifestaciones”.