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“Amor con hambre no dura”

Mercedes Oropeza | Chef

Chef Mercedes Oropeza / Archivo-Omar Véliz

La chef Mercedes Oropeza recomienda "seguir resistiendo" ante la escasez en Venezuela. Considera que los ingredientes para la oposición deben seguir siendo tolerancia, respeto y mucho trabajo

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—Venezuela es un buffet de…

Suculentas viandas y manjares a la altura de los acontecimientos.

—¿Una hallaca acorde con los resultados del 6D?

Una hallaca feliz.

—¿Otra para la conciliación?

Feliz, y justamente eso: conciliadora.

—¿La mejor hallaca que no sea la de su mamá?

La mía.

—¿Qué le falta a la hallaca de hoy?

Paz.

—¿Cuánto valen sus hallacas?

Se les saca un costo y se venden a un precio, pero la verdad es que una buena hallaca no tiene precio.

—¿Entre la andina y la oriental?

Las dos tienen lo suyo.

—¿El ingrediente que nunca le pondría a una hallaca?

Tristeza.

—¿Le tocó alguna que llevara un hueso de pollo?

Sí, una vez.

—¿Una hallaca afrodisíaca?

Todo está en la mente (risas).

—¿Qué queda de la navidad?

La renovación de la fe.

—¿El pan de jamón más extraño?

Si es pan de jamón, no existe ninguno extraño, porque ya no sería pan de jamón; en eso soy ortodoxa.

—¿Son más flacos los perniles de hoy?

Depende del cristal con que se vean.

—¿No sólo de pan vive el hombre?

De pan, no sé. Pero de P.A.N hemos vivido muchos años.

—¿Llora la llegada del nuevo año?

No.

—¿Canta villancicos?

Canto aguinaldos cuando voy manejando con un CD que pongo en el carro el primero de diciembre y lo guardo el Día de Reyes.

—¿Baila gaitas?

Si, aunque no se bailar.

—¿Sabe igual el ponche crema?

Sabe igual pero antes era más espeso.

—¿Qué le pidió al niño Jesús?

Reconciliación, unión y paz

—Si la mujer está a la par del hombre, ¿por qué no hay un Santa Claus versión femenina?

Sin el trabajo de la señora Claus, Santa no sería Santa. Eso se lo aseguro.

—¿Hasta qué edad creyó en el niño Jesús?

Aún creo y creeré siempre en el niño Jesús.

—¿Quien cocina en su casa es quien manda?

Sí.

—¿Quién manda en su casa?

Todos.

—¿Un buen vino para comenzar el año?

Vino venezolano de Bodegas Pomar.

—¿Se avinagró la revolución?

No creo, más bien creo que se redujo.

—Y la oposición, ¿cogió cuerpo?

Logró sus objetivos.

—¿Un aguinaldo para el gobierno?

Mejor una gaita: “No quiero ser la mitad”.

—¿Para la MUD?

La misma gaita.

—¿Una pérdida lamentable en la mesa navideña? 

Todos aquellos ingredientes que ya no están por ser importados, que añoramos como nuestros, pero que pertenecen a esa migración que nos ayudó a levantar este país, por ejemplo: los turrones, las castañas y las manzanas amarillas.

—¿Un menú para la “guerra económica”?

En las guerras no hay menú.

—¿Para la cena navideña en Miraflores?

Bastante dulce de lechosa.

—¿Son los venezolanos lo que comen?

Así es, somos buenos aromas, somos fusión, somos colores vivos.

—¿Una mezcla culinaria única?

El Pabellón, la hallaca, el mondongo, la olleta…

—¿Se mezclarán oficialismo y oposición?

Yo creo en los milagros, los he visto, los he vivido.

—¿La última vez que fue a una Misa de Gallo?

El año pasado.

—En lugar de negra, ¿qué tal una torta roja navideña?

La negra es la negra.

—¿El político con mejor diente?

Todos, creo, son buen diente.

—¿El emblema de la gastronomía revolucionaria?

Boronitas, miguitas.

—¿Cocina en la clandestinidad?

No puedo, los aromas me delatarían.

—¿Cómo sería una hallaca en comunismo?

Llena de un montón de teorías.

—¿El ingrediente que requiere ahora la oposición?

Para seguir cosechando en resistencia, los ingredientes deben seguir siendo tolerancia, respeto y mucho trabajo.

—¿La peor pea?

La que no ha sucedido aún, pero sucederá más temprano que tarde

—¿Se está destapando alguna olla en Venezuela?

Prohibido olvidar, pero muy sano y sabio es perdonar.

—¿Quién terminará agarrando la sartén por el mango?

Los que nos ocupamos y hacemos.

—¿Un consejo culinario para el año que viene?

Los vegetales son muy buenos para la salud.

—¿Y para la escasez que viene?

Seguir resistiendo, porque amor con hambre no dura.

—¿Un propósito de año nuevo habitualmente incumplido?

Comer menos chocolate.

—¿Una comida para unir a los venezolanos?

Un cruzao.

—Mientras, ¿un platillo para digerir la situación?

Consomé de pichón, y de bebida, resbaladera.

—¿Cómo sustituye los ingredientes desparecidos o escasos?

Con creatividad y paciencia

—¿El menú del soberano para 2016?

Paciencia en todas sus versiones

—¿Qué cocina el gobierno?

No soy Madame Kalalú, pero si no cocinan como deben con una receta para todos, ya verán de nuevo el plato que resulta al final del día.

—¿Qué pasaría en Venezuela si un chef ocupase Miraflores?

Tendríamos todos la barriga llena y el corazón contento; pero mejor, zapatero a su zapato.