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Amalio Belmonte: “En la UCV no hay una lista de puros e impuros”

Amalio Belmonte | Foto: Manuel Sardá

Amalio Belmonte | Foto: Manuel Sardá

El personaje de la entrevista ping pong de esta semana fue Amalio Belmonte, secretario de la Universidad Central de Venezuela

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—¿Es la UCV una Venezuela en miniatura?

—Lo es, por lo que sufre.

—¿Las formas de las sombras?

—El desprecio por el talento, el conocimiento y el pensamiento.

—¿El secreto para respirar bajo la “asfixia presupuestaria”?

—Apostar siempre al futuro. La universidad es permanente y trasciende a quienes no lo son y quieren destruirla, no importa el signo político.

—¿La sombra sempiterna?

—El asedio de todos los gobiernos. Este es el más terrible, antidemocrático y antiautonómico desde 1958.

—¿Y los allanamientos en la década de los 60?

—Ahora, en vez de tanques apostados en las entradas a la universidad, nos allanan solapadamente. Han judicializado la Academia y el cerco presupuestario.

—¿Ningún acuerdo tras los encuentros con el gobierno?

—Algunos son ofrecimientos, pero las acciones son lentas, ineficientes o inconclusas. Seguimos en búsqueda de un entendimiento sin genuflexión.

—¿La piedra de tranca?

—Una dicotomía: la revolución es absoluta, la Universidad es universal.

—¿Y la UBV?
—Excelente el proyecto inicial, pero se convirtió en un aparato ideológico y de culto a Chávez. Eso quieren hacer de la UCV.

—¿Entre la UCV y la UBV?

—Las une su cercanía física y un grupo de estudiantes que quieren elevarse intelectualmente.

—¿Cómo frenar el éxodo de profesores, que ya es de 30%?

–Con una política que restituya la dignidad del docente, tal como lo pauta la Constitución.

—¿Quién podrá defender a la UCV?

— (Risas) Ella misma; 35% de los bachilleres quieren ingresar a ella. Sonará cursi, pero la UCV es un sentimiento nacional.

—¿Cómo Chávez?

—El de la UCV es histórico.

—¿Tres profesores insignes de la revolución?

— (Risas) Hay gente en el gobierno que sigue siendo ucevista: Nelson Merentes, Trino Alcides Díaz.

—¿Tiró piedras cuándo era estudiante, en los años 60 y 70?

—¡Caramba!... No, pero fui muy activo manifestando con o sin permiso.

—¿Qué no enseñaría hoy de lo que le impartieron a usted?

—La Escuela de Sociología estaba recargada de marxismo. Hoy lo impartiría como una referencia más.

—¿El rector emblema de la UCV?

—En 1959, Francisco De Venanzi, el gran renovador de la universidad moderna.

—¿Un líder estudiantil imborrable?

—Son muchos y están vivos… Mejor no los nombro (risas).

—¿Cambió sus ideales al egresar de la UCV?
—Uno evoluciona, pero queda incólume el sentido democrático. 

—¿Volvió a encontrarse con sus compañeros ñangaras que ahora son funcionarios  del gobierno?

—Y le he dicho a algunos: si visitan su conciencia regresarían con cierto sonrojo en el rostro.

—¿Quién tiene más carácter: Cecilia Arocha o un rector?
—La rectora ha tenido que mostrar mayor fortaleza y eficiencia.

—¿Una autocrítica a la máxima casa de estudios?

—Acentuar más su vínculo para proponer un modelo de país.

—¿Otra como autoridad?

—El tiempo empleado para afrontar las amenazas han limitado el cumplimiento de nuestros roles. Y a veces hemos tomado decisiones erradas.

—¿Verbigracia?

—¡Ay caramba! No haber comprendido con mayor antelación la amenaza del modelo político gobernante y sus efectos sobre la Academia.

—¿Quién le teme a la UCV?

—Todas las autocracias le han tenido miedo.

—¿Ha sentido miedo?

—Sí, sobre todo cuando nos rodeó gente violenta.

—¿La sombra más oscura?

—Que el absolutismo violente la autonomía universitaria e imponga por la fuerza el pensamiento único.

—¿Le ha visto la cara a un encapuchado?

—Nos han dicho quienes son, pero no los he visto.

—¿Qué no comprende de los estudiantes oficialistas?

—Que no defiendan la autonomía y que no le reclamen al gobierno que defienden. Que no preserven su soberanía intelectual. Podrían ser un vaso comunicante.

—¿Qué ha hecho usted para que lo comprendan?

—Soy dialogante. He tratado en lo posible de abrir espacios respetuosamente.

—El proceso ha intentado administrar los ingresos, ¿qué vislumbra?

—Han creado un caos. No están en capacidad de hacerlo. La masificación forzada demostró ser un fracaso, aparte de que viola la Constitución y la ley de universidades vigente.

—¿Aspira al rectorado?

—Tengo la aspiración. Discutiría los problemas nacionales y académicos de manera más universal.

—Fuera de la UCV, ¿mediaría entre gobierno y oposición?
—Los precandidatos en Argentina hacen el debate en las universidades.

—¿Imagina a Maduro en el campus universitario ?

—Sería respetado, pero pediríamos respeto a él, a sus acompañantes y a las opiniones contrarias.

—¿Y una comuna en “tierra de nadie”?

—Como una Venezuela chiquita, no debería existir en ninguna parte. “Tierra de nadie” demuestra que la UCV es de todos. No hay una lista de puros e impuros.

—¿Volverán aquellas marchas?

—Siempre existirán, a pesar de que nos quieran quitar el rol político para defender la autonomía.

—¿Cuánto más necesita la UCV?

––Recibimos 32% de lo requerido. Necesitamos 68% para una marcha modesta y 136% para un funcionamiento óptimo.

––El Ejecutivo ha detallado la entrega de recursos…

––Pero obvia el problema de fondo: la mayor inflación de América Latina y el mundo. 

––¿Un revolucionario para debatir el tema presupuestario?

––Merentes… ¿Le estaré haciendo un favor?

––¿Para torear las sombras?

––Una catarsis: ser impermeables al desaliento.

––¿Qué pasaría en Venezuela si no existiese la UCV?

––Perdería su máximo referente histórico y académico y uno de los soportes esenciales para la recuperación nacional. La UCV nació primero que la república.