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Alejandro Andrade: El teniente a caballo

Alejandro Andrade / Archivo

Alejandro Andrade / Archivo

Después de participar en el golpe de 1992, el teniente Alejandro Andrade Cedeño pasó a ser escolta del ex presidente Hugo Chávez y, durante más de una década, recorrió cargos en los que  manejó los dineros de la nación. Entusiasta de la equitación, ha sido salpicado por una demanda en Estados Unidos a unos funcionarios que trabajaron en el Bandes durante su gestión

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Cuando no hay puesto en el estacionamiento del Country Club de Caracas, Alejandro Andrade siempre encuentra un lugar para sus carros y las motos de los escoltas. Eso dice un socio y jinete que ha visto cómo le cierran las puertas mientras se las abren a Andrade. Al ex escolta de Hugo Chávez, ex tesorero nacional y ex presidente del Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela se le abren portones y ventanas en lugares de difícil acceso gracias a un irresistible salvoconducto: el poder acumulado durante más de una década manejando el bolsillo del país a través de fondos y altos cargos en las finanzas públicas.

Aficionado a la equitación, padre de un campeón en esta disciplina, a Andrade lo señalan como el benefactor de los clubes locales que, comprometidos con competencias anuales a las que asisten jinetes extranjeros, no están en condiciones de rechazar apoyos económicos para garantizar el nivel de las justas. Si hay que reparar las luces de la pista de obstáculos, si hay que prestar caballos para las contiendas con competidores extranjeros, si hay que garantizar la comida para los participantes, si, si, si, es Andrade el que colabora.

Jeans, zapatos y lentes Gucci, gorras y sombreros; flaco, alto, moreno, calvo, con una evidente lesión en un ojo causada –al parecer– por la mala puntería de un aspirante a pitcher, Andrade es un hombre de risa fácil y conversación sin estridencias. “Te sorprendería saber a quiénes les ha regalado caballos Andrade”, dice una fuente del Country Club que pide anonimato.

El teniente Alejandro José Andrade Cedeño (2/8/1964), oriundo de la populosa parroquia Coche, comenzó su carrera pública como subsecretario de la Asamblea Nacional Constituyente, fue viceministro, presidente de fundaciones y fondos, secretario privado de Hugo Chávez, tesorero de la nación y presidente de un banco. Está inscrito en el  Instituto Venezolano de los Seguros Sociales desde 1998, cuando cotizó un salario anual de 899 bolívares, hasta que fue dado de baja por el Ministerio de Finanzas en marzo de 2010, año en el que salió del Bandes y sumó un sueldo de 5.784 bolívares mensuales. Sin embargo, según la información oficial del instituto, en 2012 continuó cotizando y acumuló un salario de 94.254 bolívares, cerca de 8.000 bolívares al mes que, de acuerdo con apreciaciones de allegados al mundo ecuestre, le han rendido.

“En la más reciente competencia en Valencia, en la que su hijo participó, las cuadras donde estaban sus caballos tenían ventiladores de última tecnología y mientras que la mayoría de la gente asiste con 2 o 3 animales, él lleva 14. Los que se han beneficiado y los nuevos en la equitación lo adoran. Comen con él, van a Aruba en sus aviones”, señala una fuente del Country Club que prefirió no revelar su identidad.

Un socio del Club Hípico de Caracas, cercano a la Federación de Deportes Ecuestres de Venezuela –de la que el militar es consejero de honor– también hace referencia al deseo de Andrade de apadrinar al mundo de la equitación: “Él entró a la Federación como un refugio social y familiar, hace cuatro o cinco años. Quería pertenecer al deporte y aseguraba que no estaba haciendo política ni buscando problemas. En las elecciones del período anterior tenía un perfil sumamente bajo. Ahora es que es muy notorio su dinero, sus caballos, sus vehículos. Dona obstáculos a los clubes, mueve con sus camiones los caballos del Ejército”.

Andrade también expandió sus inversiones en el verde campo de la equitación de Carolina del Sur, en Estados Unidos. Con la imagen de su hijo como modelo de triunfo, en Hollow Creek Farms se forman jinetes provenientes de varios países de Latinoamérica que se trasladan a las competencias continentales en aviones contratados por esa institución, propiedad de Alejandro Andrade, según refieren portales de Internet especializados en la materia.

El lugar se promociona a través de su web como sitio de entrenamiento con instalaciones de primera clase que ofrece lecciones y venta de caballos importados y nacionales de calidad. “Hollow Creek Farms y Productos Deporte Ecuestre, los organizadores de los Wellington Events, están pagando la factura de los eventos sin fondos de ningún gobierno o federación nacional”, dice una de las revistas. “Creo que ésta es una fantástica noche, organizada por Alejandro Andrade”, afirmó Michel Grubb, entrenadora del equipo estadounidense a The Chronichle of the Horse, una de las publicaciones hípicas de más trayectoria en el país.

La cotidianidad de Andrade, imbuida en el mundo de la equitación y las relaciones en círculos de esparcimiento restringido, dista mucho de su tránsito por cargos oficiales en el pasado, en el que dejó una estela de denuncias y controversias.

Salto de obstáculos

Andrade fue presidente de Bandes entre 2008 y 2010, cuando ocurrieron una serie de operaciones por las que la Security Exchange Commission –que regula los mercados financieros– demandó el 7 de mayo a cuatro personas, entre ellas una venezolana. El motivo de la acusación es la consumación de hechos fraudulentos en la compra y venta de bonos al Bandes a través de Direct Access Partners, una casa de bolsa estadounidense.

Según la SEC, las operaciones entre las instituciones, ocurridas entre enero de 2009 y junio de 2010, generaron ganancias ilícitas por 66 millones de dólares, producto de sobornos. En conexión con los hechos, María de los Ángeles González, ex gerente de finanzas del Bandes, fue arrestada en Miami bajo el cargo de participar en un “fraude masivo internacional”. Los acusados son Thomas Clarke, José Alejandro Hurtado, Iuri Bethancourt y Haydé Leticia Pabón, venezolana.

Una fuente ministerial señaló que durante mayo las aprobaciones del Ejecutivo en relación con el Bandes fueron paralizadas y sus funcionarios reemplazados. Su nuevo presidente, Temir Porras –uno de las personas de mayor confianza del fallecido presidente Chávez, con experiencia en cargos de la secretaría de la Presidencia y la Cancillería– fue designado una semana después de la demanda. Afirmó a Associated Press que el Ministerio Público asignó fiscales para saber si hay algún delito en relación con la funcionaria González. No se ha informado nada más al respecto.

Poco después el periodista Nelson Bocaranda dijo que la visa de Andrade –al igual que la de otros tres venezolanos– había sido revocada, sin exponer las razones. Al ser consultada, la embajada estadounidense en Caracas se abstuvo de negarlo o confirmarlo. “De acuerdo con la política del gobierno de Estados Unidos, no proveemos información sobre los casos individuales de visado”, indicó el agregado de prensa Glenn Guimond a través de un correo electrónico.

Triple gestión

La llegada de Andrade al Bandes –en 2008– consolidó su fortaleza en la dirección del erario público nacional: para entonces tenía un año como tesorero nacional y otro tanto como viceministro de Gestión Financiera. Fue la parada final luego de un tránsito inusitado que empezó con el manejo de instituciones de ayuda social –la Fundación Pueblo Soberano (2001) y Fondo Único Social (2002)–. Desde esos tres cargos participó en el lanzamiento de bonos del Estado y la elaboración de las denominadas notas estructuradas (combinaciones de bonos de otras naciones y de la República) para vender a la banca y casas de bolsas, con el objetivo de bajar el precio del dólar paralelo, entre otros.

Para cuando asume las riendas del Bandes, estaba fogueado en denuncias de irregularidades en su gestión, una de las que lo llevó a ser interpelado en la Asamblea Nacional. También había tenido roces de importancia con los jefes del gabinete económico (Nelson Merentes, Jorge Giordani y Alí Rodríguez) por su independencia en la presidencia de la Tesorería Nacional. Fuentes señalan que únicamente reportaba a Chávez.

Uno de los primeros señalamientos en su contra ocurrió a principios del gobierno de Chávez. En 2001 había asumido el FUS, luego de la destitución de William Fariñas por acusaciones de corrupción, para enderezar las cuentas. “No transferiré ni un bolívar hasta que no haya comprobado que se le dará el uso debido”, prometió entonces. Un año después, el diputado Iván Mastrángelo, entonces presidente de la Comisión de Familia lo investigaba por “desorden administrativo, ineficiencia e indolencia”. Argumentaba el legislador que sólo se había ejecutado 16% del presupuesto de la institución y que parte de los recursos habían sido desviados para financiar los círculos bolivarianos.

Andrade admitió que el FUS carecía de contraloría interna y defendió que los recursos hubieran sido invertidos en la banca privada. “El fondo se ayuda con colocaciones. En mi administración no hay hechos dolosos o anormalidades”, dijo. La averiguación no terminó en acto conclusivo, como tampoco la que hizo ante la Asamblea Nacional el diputado Ismael García, un año después de haber asumido control del Bandes, en 2009.

Interpelación en el aire

En ella el legislador detalló cómo a través del diseño de operaciones financieras con papeles del Estado –notas estructuradas y bonos de la deuda externa que el Gobierno venezolano compró a Argentina, Ecuador, Bolivia y Bielorrusia–, un grupo de funcionarios habría beneficiado a bancos y casas de bolsa. En opinión del denunciante, el mecanismo le costó al país entre 7 y 10 millardos de dólares.

García sugirió interpelar a Andrade, entonces tesorero de la nación; así como al superintendente de bancos, Edgar Hernández Behrens; y al presidente de la Comisión Nacional de Valores, Antonio Márquez; y al ex ministro de Finanzas, Rafael Isea. Henry Ramos Allup, parlamentario para la época, también abrió fuegos en 2009 contra los manejos financieros del ex escolta de Chávez, al incluirlo en una lista que elaboró de “bolifuncionarios”, encabezada por el presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez y Pedro Torres Ciliberto (accionista de Seguros La Previsora).

Las denuncias fueron posteriores a la minicrisis bancaria, que provocó la caída de algunos bancos en los que supuestamente se habrían hecho las colocaciones de notas y bonos estatales. Chávez había ordenado investigarlos, así como una institución del Estado, Banfoandes, que según el Presidente, tenía muchas colocaciones en estos bancos privados. “Eso es contrarrevolucionario porque en vez de dar el dinero en forma de préstamos para el pueblo, lo tienen ganando intereses”. La institución estaba presidida por Andrade.

Sus diferencias con Giordani –en cuanto al manejo financiero– provocaron su salida de la Tesorería y del Bandes en 2010. Para entonces su protagonismo en el diseño de las operaciones de endeudamiento de la República para disminuir la presión sobre el dólar paralelo había quedado reflejado en la prensa económica del país.