• Caracas (Venezuela)

Sergio Monsalve

Al instante

De entre los muertos vivientes

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Hitchcock/Truffaut es el título de uno de los documentales cinéfilos y metalingüísticos del milenio. Estrenado el año pasado, lo ejecuta el crítico Kent Jones con los testimonios de Wes Anderson, Olivier Assayas, Peter Bognadovich, Arnaud Desplechin, David Fincher, James Gray, Kiyoshi Kurosawa, Richard Linklater, Paul Schrader y Martin Scorsese. El también analista fílmico Serge Toubiana comparte el crédito del guion a la zaga del director del largometraje de no ficción.

Los protagonistas son el llamado mago del suspenso y el niño terrible de la nueva ola francesa. Maestro y alumno aventajado.

El artesano subestimado por la prensa especializada de la época y el celebrado responsable de una de las cintas de la posguerra europea, 400 golpes.

El segundo desea entrevistar al primero, entre otras razones, para profundizar en la obra del genio incomprendido y publicar un libro sobre el intercambio platónico. Después de varias correspondencias, ambos acuerdan iniciar el fructífero diálogo en 1962, dentro de las instalaciones de los estudios Universal.

El texto sale finalmente de la imprenta en 1966 y adopta, de inmediato, el estatus de clásico de culto, de best seller, de referencia obligada del estudio audiovisual.

¿Cómo se desarrolló el encuentro, tras las bambalinas de las palabras editadas y la mediación de una traductora? ¿Cuál fue su impacto histórico? ¿De qué modo afectó la vida y la carrera de la pareja involucrada en el proyecto?

La película Hitchcock/Truffaut viene a responder tales preguntas, empleando recursos simples pero no menos efectivos como el montaje intelectual de material de archivo, la meticulosa edición de las cintas grabadas durante la feliz reunión de talentos, la selección del registro fotográfico del suceso y la proyección del aporte reflexivo de diez realizadores consagrados, a quienes se les interroga de manera sesuda, erudita y sosegada, a través de planos tradicionales (medios, tres cuartos, detalles, frontales, abiertos y cerrados, de acuerdo con el contexto).

Al trabajo le pueden cuestionar su escasa vistosidad formal, su apego a los estándares del género del telereportaje, su perfil bajo de puesta en escena. 

No obstante, la aparente simplicidad estética del conjunto oculta la complejidad de un entramado plástico, a la altura de los colosos homenajeados y a la medida de los ensayos vanguardistas de Marker, Godard o del reciente gigante asiático, Kogonada.

La adscribimos, aparte, a la corriente paralela de las rutas posmodernas trazadas por las esenciales Room 237, Listen To Me Marlon, Qué extraño llamarse Federico, Dangerous Days: Making Blade Runner, The Pervert’s Guide to Cinema y Jodorowsky’s Dune, dedicadas a develar el trasfondo y el alcance del séptimo arte en el inconsciente colectivo de la aldea global. 

Hitchcock/Truffaut ilustra, por tanto, el valor y la trascendencia de la comunicación oral y social, para rendir tributo al surgimiento de una entrañable relación de amistad, casi de padre e hijo, cuyas ramificaciones e imbricaciones enriquecieron el lenguaje de las imágenes en movimiento.

Necesario himno de hermandad de los pueblos, de ruptura de barreras, de estrechamiento de lazos humanos, éticos, colectivos y personales. Un asunto serio, una declaración de principios de los dilemas morales de la política de los autores. Vigente, didáctica y emotiva. La consideramos un ejemplo digno de replicarse y difundirse en Venezuela.

De la redención y reivindicación de la alteridad.