• Caracas (Venezuela)

Sergio Monsalve

Al instante

Sergio Monsalve

L@s tí@s de John Petrizzelli

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Película adscrita a la corriente del nuevo cine nacional dedicado a reivindicar y defender los derechos de la comunidad LGBT, una minoría víctima de la intolerancia y la discriminación, por culpa de prejuicios ancestrales. Con mayor o menor éxito, títulos venezolanos del siglo XXI sacan el tema del clóset y lo ventilan desde diversas perspectivas.

En el campo del melodrama, Azul y no tan rosa y Cheila representan los picos gemelos de la tendencia, al dotar de humanismo e identidad a personajes lastrados por la óptica de la pornomiseria, la caricatura y el estereotipo. Caso de las típicas “locas” de las malas comedias del patio criollo, prefabricadas para despertar la sonrisa demagógica del público machista; destinadas a reforzar antivalores de la dominación masculina.

Por su lado, el aporte del género documental en la materia no resulta tan significativo. Destacan cortos y trabajos proyectados con muy bajo perfil. Por ello, Tí@s viene a llenar un vacío en la oferta de la industria vernácula. Mérito del realizador John Petrizzelli, acucioso y reconocido investigador de las contradicciones de la realidad de su país, a través del formato universal identificado por los recursos de la entrevista, el testimonio, la observación, el material de archivo, el voice over, la recreación de ambientes con actores profesionales y demás mutaciones posmodernas, a camino entre la experimentación y la vanguardia.

Después del pequeño traspiés de Er relajo del loro, el autor vuelve a su lugar de origen, a sus dominios. Allí cosechó fama y fortuna, así como la estima de la crítica, por el impacto de piezas como Carrao, Anselmo, La trampa de la uña, El rey del galerón y Paco Vera.

En el mismo sentido, apenas le discutimos el acabado desigual de María Lionza, su obra menos consistente, según nuestro punto de vista. De cualquier modo, el director regresa en plena forma al inabarcable ámbito de la no ficción en 2015, por medio de un emotivo y sentido homenaje a los adultos mayores homosexuales, sin censura, mordaza, represiones y tabús. Un enfoque original y auténtico para abordar un asunto espinoso a menudo centrado en el mundo utópico de la juventud por siempre, de la belleza perpetua, del complejo de Peter Pan.

Tí@s desmonta semejante paraíso artificial de diseño hipster y alternativo, de la mano de un reparto de seis protagonistas de la tercera edad, secundados por sus respectivos sobrinos, incondicionales y allegados, quienes hablan con honestidad, humor e incorrección política sobre los diferentes ángulos de la tesis planteada.

No hay mentira, falsedad, manipulación, amarillismo, chantaje emocional en el agudo ejercicio de catarsis de John Petrizzelli. Tampoco existe la intención de explotar el costado trágico de la historia. Todo se siente fluido, orgánico, genuino, espontáneo y cargado de una agradecida gama de matices. Descubrimos las luces y sombras de la vejez sexodiversa: el problema de la exclusión, la soledad, el amor, la lucha diaria ante un contexto adverso, la autorreflexión, la lucidez, la nobleza, los fantasmas, los demonios, el carisma, la gracia, la felicidad, la seriedad y la conciencia del inevitable paso del tiempo.

Un acierto: la pluralidad social del elenco coral, en el que contamos con un costurero de la Cota 905, un emblema de la cultura local, un abogado, un imitador de Celia Cruz, un cosmopolita drag queen de clase media y un gay vinculado al jet set de Caracas. Cada uno es analizado y develado en su entorno, con absoluto rigor conceptual y estético.

Valiente y oportuna la decisión de John Petrizzelli de sentarse delante de la cámara, para rendir tributo y hacerle justicia a la memoria de su tío, execrado de la familia y posteriormente saqueado por sus herederos, luego de su deceso. Una de las paradojas durísimas del filme.

Lírica la locución, la puesta en escena y el emocionante desenlace, narrado en off por el poeta Armando Rojas Guardia. El epílogo, a cargo de la expresión oral del mismo director, cierra la función en alto, dejando atrás una metafórica casa abandonada, ruinosa. Ojalá nadie deba sufrir el calvario de morir olvidado y condenado al ostracismo, por su condición.

Virtudes: ritmo adecuado, dinámico uso del montaje paralelo, confesiones telúricas y sintomáticas, composiciones y planos atinados, la secuencia en el bar, el increíble segmento del baile llanero, las intervenciones de los chicos del casting, la fotografía, el sonido compacto, el desarrollo del argumento.

Defectos: cuestión personal. Un par de tramos son redundantes. De repente, echarle tijera al metraje beneficiaría al conjunto. La duración aguanta un recorte de cinco a siete minutos. La intransigencia de cierto público. Fuimos a una sala de la capital y la gente desertaba de la función, movida por sus criterios obtusos. La homofobia todavía sigue siendo uno de los padecimientos colectivos de la nación.

Fija en la lista de lo mejor del año.