• Caracas (Venezuela)

Sergio Antillano

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Sergio Antillano

Museos sentidos

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Entrar a un museo es abrir un camino sensorial hacia experiencias placenteras e inolvidables, de recreación y emociones. Es usar el llamado “tiempo libre” en aventuras de aprendizaje natural, sereno, casi imperceptible, mientras sientes que te diviertes. Estar dentro de un museo (cuando éste es verdaderamente un museo) es ser parte de una y miles de historias que allí se cuentan con lenguajes multisensoriales.

El sosegado espacio de una sala de museo, puede crear un estruendo en el alma de cualquiera, cuando en ese ámbito habita un objeto, una pieza o una obra de arte trascendente.

El museo cobija historias y relatos que nos ayudan a encontrar sentido, a hacernos preguntas, a cuestionar verdades aparentes y a iniciar nuevas búsquedas. Generadores de cultura son los museos, cuando ayudan a la necesaria semiosis de una sociedad; a dar sentido a la existencia de cada ser humano que recorre sus espacios y galerías. Y en ese recorrido los amables lenguajes del museo, sus arquitecturas efímeras, sus sabias relaciones de volúmenes, luz y sonido, nos ayudan a comprender y comprendernos. A mantenernos juntos, asirnos a una idea de identidad, atrapar y crear ideas, reflexionar, o dejarnos llevar, hacernos preguntas, buscar respuestas y cuestionar los dogmas… El museo, cuando es de verdad, nos hace trascender y elevarnos por encima del pantano cotidiano.

Esos dignos y libres, templos de la modernidad, esas infraestructuras sin muros ni barreras que habitan usualmente bellas edificaciones a las que se les llama “museo” porque están para dar albergue, amorosos cuidados, y preservar trabajos y obras de arte, o productos del ingenio y la creatividad de los seres humanos y otros seres. Los museos también conservan registros visuales y sonoros; especímenes y muestras de la naturaleza, minerales, fauna y flora de todo tipo y todo aquello que debe ser preservado por diversas razones y para distintos fines, pero que ayudan a contar historias, a narrarnos.

Aquello que un museo preserva, son piezas de colección que conforman un infinito alfabeto, del lenguaje 3D que los museos usan para tejer relatos.

Cada elemento en una colección de un museo, cada pieza, tiene infinitas lecturas, que emanan de las diversas maneras de abordarlo, de leer en sus entrañas y formas exteriores… esas piezas contienen las claves y secretos que quien la estudia y analiza busca desentrañar.

Sea una pieza de arte, un objeto fabricado por el ingenio humano, un ejemplar, un registro de un paisaje, o un espécimen mineral, de fauna o del mundo vegetal, la información contenida en ellos, lo que ellos tienen para contar, es descifrado, decodificado e interpretado por quienes laboran o acuden a los museos para construir sus propias narraciones, historias que quieren contar. Los llamados “curadores”, con museólogos, museógrafos y cientos de otros profesionales, laboran en los museos en esas dos vertientes, investigar y narrar. Son investigadores de misterios, artesanos de la palabra, generadores de conocimientos y saberes, constructores de arquitecturas y narrativas 3D. Las exposiciones de museos son el resultado de esas indagaciones y creativas reflexiones, de esos cuestionamientos, que buscan y provocan sentido.

Las exposiciones de museos, proveen información suficiente y necesaria a sus usuarios, para la reflexión crítica, para ayudar a hacer y hacerse preguntas, descorrer velos, develar verdades ocultas, crear nuevo conocimiento, actualizar nociones y dar perspectivas.

Y en los espacios donde una exposición de museo se hace presente, despiertan los sentidos. Porque los museos ayudan al descubrimiento y desarrollo de formas diversas de percibir, de sentir, de aprender y disfrutar… captar, oler, oír, escuchar, sentir, palpar, saborear, probar y pensar.

Entrar a un verdadero museo es tocar con todos tus sentidos, la aventura de crecer y ser mejores. Pero eso sólo ocurre en los museos que son museos, más allá del nombre.

Venezuela necesita que sus museos oficiales conquisten la dimensión elevada de un museo verdadero.  

 

*Curador, comunicador visual, planificador ambiental, ingeniero