• Caracas (Venezuela)

Sergio Antillano

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Sergio Antillano

Arte emplumado

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La ilustración de aves y las colecciones ornitológicas, son esenciales para el estudio científico de la avifauna; arte y ciencia se complementan y articulan, en un diálogo de mutua dependencia. Desde los inicios de la ornitología hasta nuestros días, los dibujos de aves son un recurso insustituible para los investigadores consagrados a esta ciencia. De hecho, las colecciones más depuradas y valiosas de aves disecadas para estudio, cuentan usualmente, entre su personal, con ilustradores experimentados en el llamado "arte ornitológico". El plumaje suele perder color sometido a la luz natural, una vez que ha muerto el ave. Para los centros de investigación biológica, la conservación de dichas "pieles" de estudio, es siempre un reto, pero se resignan a la decoloración que vendrá con el tiempo. Las ilustraciones de los especimenes en dibujos policromos, ayuda a retener en el tiempo las verdaderas tonalidades cromáticas del ave. Pero no es la única función que cumple un ilustrador científico en su labor de invalorable apoyo a la indagatoria científica. Infinitos detalles de las especies son registrados en dibujos, acuarelas, pasteles, guaches, y hasta óleos que elabora con precisión técnica, quien aborda la singular tarea de ver y plasmar en papeles, cartulinas o lienzos, los animales estudiados. El reto que aún sigue ganando el pincel, es que el ilustrador de naturaleza logre ver más allá de lo que la fotografía registra.

Los saberes del arte y de la ciencia, se funden en el objetivo de generar conocimientos.

Ambos oficios e intenciones se unen, se complementan y dialogan, en las diversas formas de abordar el demandante reto de plasmar un ave con las técnicas del dibujo. Ese fructífero intercambio entre la mirada diestra del ilustrador y el conocimiento validado de la ciencia, está hermosamente plasmado en los trabajos de los venezolanos Walter Arp y Kathy Phelps, que en el siglo XX dieron continuidad a un oficio milenario. Kathy Phelps, integrante de una dinastía que consolidó un aporte mayor a la ornitología en Venezuela, fue exploradora incansable con más pasión por las aves que entrenamiento para el exigente oficio del trazo y el papel.

No obstante, fue infatigable en su esfuerzo por dar imagen a las emplumadas criaturas que veía en sus recorridos por el país.

En el caso de Arp, su depurado trabajo de ilustrador, alcanzó excelencia. En él, el dialogo de ciencia y arte se hizo rutina. Compañero frecuente de "salidas de campo" del biólogo Gonzalo Medina, entre ambos funcionó la complementaria simbiosis que dio como resultados numerosos estudios de la biología y ecología de la rica avifauna del país. Muchas regiones, vieron el acucioso transitar de Arp y Medina, indagando, colectando especimenes, observando rigurosos, para luego desvelarse, el uno investigando luz, color y proporciones para crear el dibujo fidedigno, y el otro evaluando, comparando y profundizando en la investigación biológica.

Arp y Phelps son los más conocidos del magnífico caudal ilustrativo venezolano al que pertenecen, entre otros, Giorgio Voltolina Ranzato, ilustrador y artista plástico de origen italiano; de Alfredo Almeida, pintor de naturaleza que aún espera por justo análisis; y de Bruno Manara, quien junto a su completísimo trabajo de ilustración de la flora venezolana, ha dedicado parte de su esfuerzo al registro visual de las aves.

Muchas publicaciones científicas de estudiosos de la avifauna venezolana como el hermano Ginés, Ramón Aveledo, William H. Phelps, Francisco Gómez Dallmeier o Alexander T. Cringan, estarían incompletas sin la cromática presencia de las ilustraciones de quienes les acompañaron y dotaron de imágenes los sabios textos, con precisa y depurada técnica. El Libro Rojo de la Fauna Venezolana, ha sido oportunidad para recoger trabajos de ilustración de aves de Amelie Areco, Mercedes "Tita" Madriz, Astolfo Mata, Eleonora Quintero y Robin Restall, entre otros autores.

Destaca la excelencia del oficio en Tita Madriz y la exhaustiva labor de Restall, británico-venezolano, quien en cientos de láminas ha construido el mayor registro ilustrativo de especies y subespecies de aves del país.

Estos pacientes y detallistas cultores de tan insólito arte, van creando y resignificando la avifauna que habita Venezuela, en sus cartulinas de trazos precisos y acertados, donde interpretan la infinita diversidad y belleza de esa fauna emplumada que colma todos los rincones del país. La ilustración es una narrativa contundente de la biodiversidad del país.

En el país puede oírse, verse y admirarse, más de 15% de las especies de aves del planeta, y estos profesionales, dedican buena parte de su vida a capturar en papeles y lienzos, las casi 1.380 especies de aves que conviven con nosotros, de forma permanente o como huéspedes temporales en migraciones anuales. Solo cinco países albergan un número mayor de especies de aves que Venezuela, y los científicos e ilustradores, aún no concluyen ese inventario emplumado.


*Comunicador Visual; Planificador ambiental