• Caracas (Venezuela)

Santiago Zerpa

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Santiago Zerpa

Entre White y Pink

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Una idea sobre el final de Breaking Bad

 

“This cannot be ‘One of Those Things...’. This, please, cannot be that.

And for what I would like to say, I can't. This Was Not Just A Matter Of Chance.

Ohhhh. These strange things happen all the time”.

Magnolia

 

30 de septiembre del año 2013. El día anterior había terminado Breaking Bad, y ya nada volvería a ser lo mismo. Nunca había sido muy fanático de las series de televisión hasta que esta joya llegó a mi vida. Más que una serie, fue una gran novela que se iba desentrañando capítulo por capítulo, que cargaba psicológicamente a sus protagonistas a niveles inhumanos, que atrapaba al espectador cual planta carnívora para siempre dejarte con ganas de más. Una tarde vi en televisión cómo una masa de sangre y restos humanos se desplomaban de un segundo piso que cedía, y terminaba salpicando de rojo a dos atónitos protagonistas que no entendían lo que sucedía. Eso fue mi sentencia. A partir de ahí no pude apartarme de la serie y la seguí, cual groupie de Justin Bieber, a través de todas sus facetas y temporadas.

Breaking Bad se había acabado, con un final muy redondo y conciso que en lo personal me dejó satisfecho pero… ¿triste? ¿Con ganas de más? ¿Y qué más podría decirse? No lo sé. En definitiva logró lo que las grandes historias deben hacer: dejarte con la cabeza dando vueltas. Muchos meditarán igual que yo, y muchos más no lo harán. Los buenos finales siempre dan mucho qué pensar, más aún con una historia y con personajes tan atrapantes y complejos como Walter White o Jesse Pinkman. La serie iba a tener un final agridulce, para cualquier postura que tomaras como espectador y sin excepción. Es más, apuesto que el propio creador, Vince Gilligan, también quedó satisfecho pero con el mismo sabor agridulce en la boca. Nunca es fácil despedirte de tus hijos.

Sin embargo, apartando que el final haya sido bueno o no, apartando que pienses que Walter debió morir a manos de Jesse o que los dos merecían una vida bonita en los bosques de Alaska… apartando todo eso, hay una idea que desde el momento en que terminé de ver la serie no he podido sacarme de la cabeza. Una idea que al parecer llegó de la nada pero que, pensándolo bien, no podía ser coincidencia. No creo en las coincidencias. Mucho menos en algo tan bien armando y pensado como lo fue Breaking Bad. Se lo comenté a mis allegados que también veían la serie y nadie más lo había pensado. Sin embargo, todos quedaron satisfechos con mi explicación, por lo que mi teoría tampoco podría estar tan desatinada.

La idea que me llegó, en el mismo instante que se terminó el último capítulo, es la gran similitud que existe entre el desenlace de este episodio, y por consiguiente de toda la historia de Breaking Bad, con el de la película de Quentin Tarantino Reservoir Dogs. Vayamos por partes. Son dos historias diferentes, con características diferentes y de épocas diferentes (16 años de diferencia). Una narra la historia posatraco a un banco y las diferencias y traiciones entre los miembros de su banda, y la otra, los últimos años de vida de un profesor de química que se vuelve el rey del imperio de las anfetaminas. Cosas disímiles, ¿no?... no.

Para empezar, los nombres de los personajes principales de la serie Breaking Bad corresponden a sus homólogos de la película de Tarantino. Walter White y Mr. White. Jesse Pinkman y Mr. Pink. Y estas similitudes no son solo a nivel de nominación de personajes. La carga semántica de esos nombres cargan a los protagonistas de Breaking Bad de actitudes y desenlaces muy parecidos a los de Reservoir Dogs. Los dos señores White son personajes profesionales en lo que hacen. Se toman muy en serio su profesión y harán lo que sea necesario, sea ético o no, para mantenerse dentro de las líneas preestablecidas por ellos mismos. Viven de sus propias reglas y tuercen a todos para que las sigan también. Son ganadores. Son poderosos. Pero también son humanos. Mr. White en Reservoir Dogs termina encariñándose con otro personaje que termina siendo su ruina. Es ese afecto, casi paternal, lo que lo hace poner pies en tierra y dejar al lado su parte más fría y visceral. El afecto que termina matándolo. Una relación casi idéntica entre Walter y Jesse, cuando el primero va a la guarida de los rednecks para liberar a su aprendiz y redimirse ante sus ojos. Pero no solo eso. Mr. White, al igual que Walter, son heridos de bala al final de la historia. Ambos, heridos, se quedan esperando que llegue la policía. Ambos mueren porque la justicia es un mecanismo que no da la talla con sus personalidades, pero lo hacen después, sin que la cámara nos lo muestre. Vemos a Mr. White herido de bala y a punto de morir, y cómo desaparece ante la cámara en el momento que es batido por la policía. Walter se desvanece por la herida segundos antes de que la policía llegue a buscarlo, y mientras una cámara cenital nos aleja de la escena. Ambos mueren como héroes, como lo que representan en sus respectivas historias. No nos interesa lo que pasa después, lo que hace la policía, si vienen ambulancias o no. El héroe mitad dios/mitad hombre, cual Aquiles, solo consigue la gloria para después desvanecer por su parte afectiva, por su humanidad, por su amor. En ese instante todo termina.

Jesse Pinkman es homólogo de Mr. Pink. Los dos son personajes en apariencia inferiores que terminan desempeñándose a la par de sus congéneres, sobre todas las probabilidades. Coyotes en mundos de lobos. Más víctimas que héroes, que, sin embargo, logran mantener la cabeza donde nadie más la tiene. Ambos son los personajes más racionales dentro de lo que permiten sus historias. Son los únicos que se detienen a pensar un segundo, y quizás es eso lo que logra mantenerlos vivos. Al final de Reservoir Dogs vemos cómo Mr. Pink huye y abandona la escena de matanza de la que fue testigo. Logra escaparse, y al poco tiempo la policía llega al lugar. Igual que lo hace Jesse tras despedirse de Walter. Ambos huyen pero… ¿en verdad huyen? ¿Es posible que si la policía venía en camino no se topara con un Mr. Pink o un Jesse manejando de frente a ellos? Y aunque lo más posible es que ambos fueran capturados, que ambos tuvieran suficientes huellas por todas las escenas de los crímenes, aunque ambos carguen con respectivas muertes sobre sus hombros… no vemos nada de eso. En ambos casos, este personaje que termina dándonos hasta lástima, lo colocamos sobre un pedestal y deseamos (sí, lo deseamos como espectadores y seguidores de lo que estamos viendo) que por algún giro del destino puedan escapar. Que esa huida funcione, que una nueva y mejor historia se abra para ellos.

La caída de los White, el escape de los Pink, la dualidad entre ambos nombres y de sus respectivos desenlaces. Repito que todo esto es una idea mía. Algo que, como fanático, tanto de la obra de Gilligan como la de Tarantino, me atrevo a unir a mis anchas. Sin embargo, la idea me fue dando vueltas y al final tuve que sentarme a escribirla. No creo en las casualidades. Sí creo, en cambio, que el señor Gilligan sabía muy bien y desde el principio la resolución de sus dos protagonistas, y escogió esos nombres por y para dicha resolución. Como un homenaje a Tarantino, como una referencia etimológica a dos arquetipos de héroes modernos, que sin duda alguna, servirán como referencia a muchos próximos, y que marcarán un antes y un después en lo que a personajes se refiere. Estas cosas extrañas ocurren todo el tiempo.

 


Breaking Bad (2008) - imdb.com/rg/s/1/title/tt0903747?ref_=ext_shr_tw_tt

Reservoir Dogs (1992) - imdb.com/rg/s/1/title/tt0105236?ref_=ext_shr_tw_tt