• Caracas (Venezuela)

Santiago Zerpa

Al instante

Revolución Netflix

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No se puede decir que la televisión está muriendo, porque es falso. Más bien está mutando hacia otras ramas y aprovechándose de ellas. Esta transformación era necesaria ya que aquella generación de los noventa que pasaba tardes enteras frente a una caja plástica con sonido estéreo, fue quizás la última en disfrutar “ver televisión” propiamente dicho. Con la llegada de Internet y de las nuevas tecnologías todo cambió, atrás quedó lo de ver tus series favoritas tal día a la semana y en tal horario. Recuerdo que los viernes eran horribles porque tenía que aguantarme hasta el lunes por la tarde para poder seguir viendo lo que pasaba en Dragon Ball. Todo un fin de semana de intriga que hoy por hoy no existe.

La inmediatez ha afectado la televisión y la ha transformado. Uno busca por streaming, por torrents, o por cualquier vía los capítulos que acaban de salir hace unos segundos en Estados Unidos. O no, quizás bajas todas las temporadas de una serie, y te pasas el fin de semana viendo algo que en su momento duró años transmitiéndose. Vi The Sopranos en una semana, cuando en realidad se mantuvo al aire durante ocho años. En siete días pude ver como el tiempo transcurría en la vida de Tony Soprano, sin pautas comerciales, sin finales de temporada, sin largos breaks entre temporada y temporada. Mi única espera fue mientras se bajaban las temporadas.

No es de extrañar que la industria esté cambiando. Las grandes producciones como Game of Thrones guardan como tesoros que sus episodios no se filtren por la web antes de que aparezcan en HBO, cosa que sin embargo siempre termina sucediendo. Y ahí aparece Netflix. Visionarios y revolucionarios, se dieron cuenta de que la web devoraba a pasos agigantados a los televidentes. Hoy en día es más común ver a un niño frente a su computadora que frente a la televisión, y ellos lo pillaron. Y no solo eso, también se dieron cuenta de que con la gran cantidad de suscriptores que iban teniendo, podían empezar a producir sus propias series.

Series hechas para Internet, algo nunca antes visto. Así nacieron Orange Is The New Black, la cual incursionó en el género, o hasta grandes producciones como House of Cards. Algo nuevo estaba pasando, algo importante, de lo contrario Kevin Spacey no hubiese estado metido desde el comienzo. Y no solo las nuevas series de Netflix eran buenas, bien hechas y originales: sino que, como en el caso de House of Cards, te daban toda la temporada desde el principio. Los usuarios podían ver los 13 primeros episodios de la vida del senador y posterior presidente Underwood el mismo día si le apetecía. Y esto era una provocación directa para las cadenas televisivas, que de ninguna manera podían competir a iguales o aclimatarse al nuevo cambio. Es decir, Netflix cogió la batuta del mando de lo que quizás sea la nueva forma de ver televisión: desde tu cama, en tu laptop, o desde tu Play Station, o Tablet, sin tener que esperar seis meses entre la primera mitad de temporada y la otra, con apenas quince segundos entre episodio y episodio. Sin duda es una nueva forma de adicción y de enganchar espectadores.

Ante el consumo directo y desbordado al que estamos sujetos diariamente, antes la necesidad de consumo e inmediatez a la que estamos sometidos desde pequeños, poco a poco irán desapareciendo los espacios de espera, los tiempos muertos a los que estamos acostumbrados. Por algo Amazon se ha lanzado como principal contendiente de Netflix, al ver un brillante futuro en dicho proceso televisivo, trayendo a figuras como el propio Woody Allen a que desarrolle series propias dentro del canal. Es decir, tendremos a Woody haciendo series de televisión por Internet, que podrás ver completas y sin interrupciones con un click. Si eso no es un cambio en la concepción que tenemos al ver televisión, entonces sinceramente no sé lo que es. Y claro, aún estamos en un período de transición y pruebas.

Todavía espero con ansias a que aparezca el nuevo episodio de The Walking Dead y espero entusiasmado a que inicie la nueva temporada. Pero a la misma vez, veo de golpe y en pocos días Daredevil, una gran serie que nace a través de la unión entre Marvel y Netflix, y que plantea además un par de puntos interesantes: realza la imagen de un superhéroe en decadencia (a raíz del terrible fiasco de su aparición en el cine, estelarizada por Ben Affleck) y compite con las demás series del género, a mi parecer superándolas, desde la misma Internet.

La producción, la estética y las actuaciones sobrepasan fácilmente, por ejemplo, a Arrow, de DC Comics y de la cadena Warner, y a la misma Agents of Shields de Marvel y de la cadena ABC. Es decir, que Netflix no solo compite con renombradas y multimillonarias cadenas, sino que por los momentos las supera en cuanto a la calidad de las series que produce. Y apartando la producción, la misma escritura de guiones se ha transformado también a raíz de todo el fenómeno.

La estructura clásica de series de televisión, con breaks en las tramas para introducir pautas comerciales, con breves intros y créditos, con una medida fija de duración, todo eso ha ido cambiando. Al estar en Internet no hay comerciales, por lo que la narración de las acciones es más fluida o lenta por decisión de la estética del escritor, no por las necesidades preestablecidas de un canal. Los intros y los créditos se han extendido porque no necesitan acortar los tiempos. Los episodios duran aproximadamente la misma cantidad de minutos, pero no hay una exactitud, es decir que en la misma temporada hay episodios de 50 minutos donde la trama se resolvió rápidamente y otro de 60, porque necesitaban pulir detalles sueltos. Esto permite contar una historia más redonda y concisa, sin necesidad de acortarla o estirarla a veces a la fuerza. Es decir, que los escritores empezarán a escribir para Internet y a descubrir nuevas herramientas que el nuevo canal les otorga.

Con el paso del tiempo surgirán más cambios y revelaciones en Internet, con series probablemente más completas y complejas que las que transmitan por cable. Falta ver cómo empiezan a responder, si se aclimatan, si cambian, si sucumben, si se asocian. Lo que ansío y espero es ver cómo sigue revolucionando Netflix, y ahora Amazon, y pronto muchos otros, un terreno fértil y amplio que apenas se abre cancha en medio de una sociedad tecnológica, sin tiempo y con necesidad de absortar el tiempo libre a la primera oportunidad.