• Caracas (Venezuela)

Santiago Zerpa

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Santiago Zerpa

Locomotion: la generación de oro

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Era 1996 y yo tenía siete años. Estaba en primer grado del colegio y recuerdo que era costumbre mía ponerme a ver televisión cuando terminaba la tarea. Estaba viendo en Cartoon Network un programa llamado Los Herculoides, donde un hombre en taparrabo parecido a He-Man controlaba a unos monstruos que batallaban contra toda clase de villanos. Una clase de triceratops verde que disparaba por su cuerno, un mono de piedra gigante, un dragón que disparaba rayos láser de sus ojos y cola y un par de figuras elásticas que se adaptaban a todo según la necesidad del peligro. Ahí estaba yo, con los ojos clavados, igual que el día anterior. Sin embargo algo me hizo cambiar de canal, y menos mal que lo hice. Lo que descubrí fue un canal nuevo, interesante, lleno de todo lo que un niño de siete años en teoría no debía ver.

El canal era Locomotion, que para la fecha recién se estaba estrenando. Un canal por cable para Latinoamérica que ofrecía 24 horas ininterrumpidas de series animadas. Series japonesas, norteamericanas y europeas con un hilo conductor: no eran caricaturas para niños. El humor negro, las connotaciones sexuales, los comentarios raciales y despectivos, la sátira y la crítica social eran algunos de los tópicos que recorrían su programación. Su logotipo (una cabeza de hombre llamada “Loco”) en el borde superior de la televisión se volvería un icono para toda una generación que estaba hambrienta por más, por otra cosa que no lograba encontrar ni en Mtv (que no era tan buena como se recuerda, pero no es la bazofia de hoy) ni en los demás canales.

Locomotion se caracterizaba por tener un estilo underground con una mezcla extraña de música durante todos sus comerciales y espacios publicitarios, secuencias de animaciones de artistas independientes, voces que irrumpían de la nada, diseños de figuras y personajes propios, cortos de animación experimental provenientes de todo el mundo, así como también la producción y emisión de cortos audiovisuales musicalizados con música electrónica yuna enorme dosis de arte no convencional. Esto era el hilo que unificaba la poderosa programación que contaba. El canal no estaba interesado en adquirir series de aceptación masiva, de grandes mercados o aquellas que estaban destinadas a vender juguetes. Buscaba adquirir y transmitir exclusividad con la transmisión de series poco conocidas e imposibles de encontrar en cualquier otro canal. Los diferentes géneros, la gran mayoría de contenido para adultos, luchaba constantemente contra la anticensura a la vez que atrapaba al público con series como South Park, Ren & Stimpy, Duckman, The Critic, The Head, o con los animé japoneses Neon Genesis Evangelion, Saber Marionette J, Soul Hunter entre otros. Y a pesar de que el canal fue cada vez perdiendo público, y fue volviéndose cada vez más japonés (casi en la totalidad de su programación) sin duda se volvió un punto de referencia para cualquier persona pensante de generaciones entre los 80’s y mediados de los 90’s. Un espacio diferente para personas que pensaban diferente. Algo que se extraña, muchísimo, hoy en día, donde cada vez es más difícil que surjan espacios parecidos.

Locomotion duró desde 1996 hasta 2005, en los que fueron nueve años imprescindibles de mi vida. Recuerdo haberme vuelto un auténtico fanático del canal, al punto que dejé de ver cualquier otro. En mi colegio solo algunos compañeros compartían mi afición, ya que a la mayoría les parecía “muy raro”, “muy violento” o “muy de adultos”. Sin embargo los pocos que si lo veían ahora son algunas de las personas más brillantes que conozco. No digo que el canal los haya vuelto inteligentes, pero no es casual que mis amigos inteligentes vieran el canal. Sin embargo, aunque muchas de las cosas que vi en su momento no logré captarlas del todo, la semilla de Locomotion quedó en mi cabeza. Hoy en día puedo decir que una parte importante de lo que soy se lo debo a las horas que pasé frente a la pantalla viendo sus programas. Cuando leo, cuando escribo, cuando hablo, la semilla aparece y hace asociaciones, anuda ideas. Pienso en los niños que crecen viendo Jersey Shore, o Caso Cerrado, o Sábado Gigante (¿lo siguen pasando? ¿Don Francisco sigue vivo?)Y no puedo sino sentir pena de todas las personas que pudieron haber aprovechado un canal como Locomotion. Estoy seguro de que muchos borrachos y malandros quizás seguirían siendo borrachos y malandros, pero con muchos gramos de cultura y sentido común en la mente.Y es entonces cuando agradezco a mi yo de siete años que decidiera cambiar de canal y dejara de ver a Los Herculoides.