• Caracas (Venezuela)

Santiago Zerpa

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Arquitectura, ética y estética (segunda parte)

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Entrevista en dos partes a Víctor Sánchez Taffur.

Víctor Sánchez Taffur es arquitecto y docente desde hace muchos años. Durante la primera parte de esta entrevista (publicada el viernes 22 de mayo de 2015, y que pueden leerla aquí) hablamos sobre la arquitectura desde la profesión, la docencia y la realidad venezolana. Ahora, durante la segunda parte, conversaremos sobre su oficina de arquitectura, de algunas referencias personales con relación a la arquitectura y la cultura, y también sobre su blog (https://sancheztaffurarquitecto.wordpress.com/), una suerte de encrucijada donde se encuentran sus intereses, opiniones y pasiones.

—¿De qué trata tu blog? ¿Cuáles son las conexiones estéticas y conceptuales que abarcas en él?

—Mi blog es una bitácora personal, pero no de viajes sino más bien de desplazamientos hacia otros conocimientos que me interesan profundamente: el diseño gráfico, el cine, la escritura, el dibujo, la filosofía, la escultura y por supuesto la arquitectura, la docencia y la ciudad. Son mis búsquedas personales, es lo que le da piso a mi ejercicio docente, directamente conectado con el profesional. Hasta el año 2007 no tenía idea de lo que era un blog, yo guardaba todo en mi correo y lo enviaba a mis alumnos y amigos con bastante regularidad. Un día un profesor de la facultad me dijo: “Víctor, si tú manejas mucha información, ¿por qué no te abres un blog?”, y me quedé con esa idea guardada. No sabía en realidad de qué se trataba eso hasta que decidí aventurarme mientras vivía en Madrid. Cuando llegué allá, me sucedían tantas cosas a la vez que no sabía qué hacer con toda esa información. Tuve la gran suerte de que para el momento tenía la pausa para procesarla y poder entenderla. En ese aislamiento foráneo también tuve tiempo para pensar, creo que descubrí quién era y lo que me interesaba, también lo que quería hacer luego aquí en Venezuela. Le debo bastante a esa “experiencia de un exilio académico” (así llamé la charla que dicté aquí en Caracas por invitación de la Fundación Espacio cuando regresé luego de algunos años de vivir en España). Allá, solía leer en el metro o el autobús, los fines de semana estábamos viajando o en museos, cursaba fotografía y algunas otras cosas más, iba a muchas conferencias y además estudiaba el posgrado, trabajaba y daba clases. Decidí empezar a asentar en algún lugar todas las sugerencias y lo que descubría a diario, con esto abrí el blog. Tenía ya meses registrando información pero me costó sacarla “al aire”. Sinceramente, no pensé que a otras personas les pudiera interesar lo mismo. Me llevé una gran sorpresa desde que apareció el blog en 2008. Desde ese momento he recibido correos de profesionales, profesores y estudiantes, invitaciones, congratulaciones, etc., pero quizá lo que más me ha animado a seguir es que he visto este trabajo como referencia en páginas de universidades y cátedras importantes de varios países. He llegado a tener unas 2.000 visitas diarias algunas desde Oriente y Asia, pasando por Europa y Norteamérica hasta llegar a toda Suramérica (no sé si para el mercado este será un número importante pero para mí es más que suficiente), por eso trato de seguir en la medida que la actividad y el estrés que genera nuestro país lo permita, así sea eventualmente. Tengo una deuda y sé que debo escribir más, hasta ahora me dedico sobre todo a investigar y compilar pero no noticias ni proyectos que aparecen por todos lados sino más bien artículos, imágenes, charlas, etc., y esto me lleva trabajo porque verifico mucho cada imagen, los créditos, cada texto así como el diseño y la presentación de la información. Es cuestión de tiempo empezar a escribir y lograr que sea un hábito tal vez semanal o mensual. Para mí el blog es un medio para ejercer la crítica, opinar y mostrar, sobre todo lo que en Venezuela es posible hacer si nos lo proponemos con seriedad. El blog es un instrumento fundamental para mis clases, es mi apoyo. Desde hace unos dos años también he incorporado las redes a mi docencia y doy clases a mis cursos en sesiones de grupos privados por Facebook que es el medio más visitado en el mundo.

—¿A qué se debe el título?

—El título del blog, Propuestas In Consultas, es sencillamente un juego de palabras que pretende poner en evidencia que lo que hay allí son opciones, alternativas o caminos que podrían ser revisados en cualquier momento y, por otro lado, pretende hacer notar que me aventuro a colocar contenidos sin necesidad de consultárselo a nadie. Este título es reflejo de la manera como quizá opero en los distintos aspectos de mi vida: no me gusta atropellar o imponer nada sino proponer pero tampoco me detengo para actuar cuando creo en algo. El blog es una propuesta académica y personal, tanto así que he recibido varias ofertas publicitarias para ganar dinero, ajustando y modificando ciertos aspectos, pero en realidad no me ha interesado. Asumiendo lo que esto implica, prefiero tener libertad y no atarme a nada de esas cosas que yo mismo cuestiono dentro de la difusión de nuestra disciplina.

—¿Por qué la fascinación por las citas que aparecen continuamente a lo largo del Blog?

—Creo que la cita es un instrumento de comunicación de masas, es poder decir lo que uno muchas veces piensa pero no se posee la experticia para escribirlo con las palabras acertadas. Claro, es muy importante de quién es la cita. Uno con estos fragmentos de pensamiento va aprendiendo, aclarando, reconstruyendo, va hilando y va descubriendo, incluso, sobre cosas que ese mismo autor no pensaba decir, ya que te sugieren y te “detonan” la creatividad para ir por otros lados a partir de allí. No estoy seguro de que sea una sola cita la que me haya marcado porque unas me aclaran dudas, otras me reafirman cosas y con otras me identifico como ésta referida a nuestra disciplina y tiene que ver con lo que venimos conversando. Es de un arquitecto muy famoso hoy en día y que admiro desde hace muchísimos años (mucho antes de que se pusiera de moda):

“Quizás sorprenda, pero diré que nunca pretendí ser más astuto que los demás. Sí pensé por mi cuenta siempre e intenté explicitarme a mí mismo y a mis ideas en la práctica. El principio es que tengo una mente organizada. Soy un autodidacta, pero soy muy curioso, todo me interesa”.- Le Corbusier.

—¿Por qué arquitectura? ¿Cómo llegaste y te has mantenido ahí?

—Yo nunca pensé estudiar arquitectura, mi encuentro con esta disciplina fue una causalidad (no una casualidad). En realidad me llamaba mucho la atención ser médico pero muy en el fondo creo que sí tenía que ser arquitecto. Echando para atrás, todo indicaba qué era lo que me interesaba realmente. La cantidad de horas y años que pasé de pequeño pensando frente a mi extensa colección de Legos, cuidando celosamente cada uno de los productos de ese trabajo, siempre tratando de que fueran composiciones ordenadas por color, por tamaño, por formas, etc., (y lo recuerdo claramente) tal vez auguraban mínimo un futuro en el diseño o la construcción. También la infinidad de libretas que me fabricaba mi padre en su imprenta llenas de hojas en blanco –que me encantaba ir a ver cómo se hacían– seguramente también tuvieron que ver con ese desarrollo del cerebro en los campos de la creatividad. Luego de graduarme hice todos los esfuerzos por estudiar medicina en la UCV. Sin embargo, los constantes problemas y un paro prolongado hicieron que me desencantara y probara otras cosas mientras decidía sobre mi futuro. En el ínterin, mi padre me inscribió en arquitectura alegando que yo servía para eso y me invitó a que probara con toda libertad, por otro lado, me animó la sugerencia de un tío ingeniero civil. Empecé a estudiar la carrera mientras cursaba diseño gráfico y desde el primer día me atrapó. Sentí que allí podía volver a crear con libertad pero esta vez a partir de unas normas o lineamientos, siempre me han gustado los retos y esas restricciones me parecían muy tentadoras. Una vez empecé, me lo tomé con seriedad y cambié mi forma de ver el mundo, las cosas, e incluso a la gente. El conocimiento de nuevos temas y la influencia de ciertos maestros de la universidad y de la disciplina pesan cuando realmente te apasiona y te interesa crecer más. Es normal, la madurez te lleva a esos cambios. Cuando empiezas la carrera la demanda de tiempo para estudiar te obliga a veces a sacrificios grandes, hasta a alejarte de los amigos, de los eventos familiares, abandonar a las novias, etc. porque los tiempos sencillamente no te dan. Pero al final todo esto vale la pena si uno está convencido, aprovecha el tiempo valioso de la universidad, se siente realizado y confía en sus capacidades, también si a uno le interesa ser Arquitecto o simplemente tener el título (que son cosas muy distintas). Es posible que los momentos más duros siempre sean los inicios tanto de la carrera como del ejercicio profesional, te invaden las dudas sobre lo que sabes y no sabes, los miedos al fracaso, a no saber qué hacer. Quizá la afirmación de que acertaste estudiando lo correcto sea la búsqueda más preciada al inicio pero, como todo, se va superando y luego tomas otros caminos o te preocupan cosas que logras tener más controladas por la experiencia y los años. Siempre trato, no siempre con éxito, de decirle a mis estudiantes que aprovechen los cinco años de la carrera porque esa época no vuelve más y es una gran oportunidad y la base de lo que les vendrá. Hoy, en Venezuela lamentablemente este tiempo de formación en muchos casos se está convirtiendo en un vulgar trámite más que un tiempo de dedicación y un disfrute. Por otro lado debo decirte que en mi vida académica, profesional y personal hay un gran salto, un antes y un después de haber vivido fuera de mi país. Luego de esto empieza una nueva etapa como arquitecto, como docente y tal vez como persona.

—Sobre Sánchez Taffur Arquitectos (STA), proyectos actuales y lo que se viene.

—En la oficina me parece que estamos en un momento particular pese al desastre que nos rodea, viviendo un presente interesante pero acompañado siempre de un futuro incierto. En tiempos de severa crisis estamos logrando hacer cosas. Luego de varios años de ejercicio se empieza a cosechar lo que se ha venido sembrando, aparecen proyectos no muy grandes pero atractivos y sobre todo clientes que nos buscan por lo que hacemos, con sus excepciones son abiertos, interesados en explorar y en acompañar los procesos e incorporarse con respeto, no solo están pendientes de exigir y a veces hasta sabotear sin darse cuenta. En nuestro taller nos preocupamos de igual manera y con la misma dedicación tanto al diseño de una puerta o un asiento como a un hotel, cada uno con sus complejidades por supuesto. Las escalas de trabajo no son problemas de mayor o menor importancia, todo es igual para nosotros. Trato de inculcar también en la oficina que debe haber un compromiso profundo por investigar, por probar y no conformarnos para poder hacer las cosas bien y sobre todo en los tiempos indicados. Eso sí, nada allí lo hago yo solo o es idea mía, lo hacemos siempre entre todos y cada uno es autor de una parte y coautor de todo. Nunca me ha parecido un ambiente amable y productivo el de aquellas oficinas donde el jefe impone y los demás obedecen y solo dibujan o donde no se reconocen los créditos del equipo. A mí me gusta que el grupo sea proactivo, tenga interés en proponer y desarrollar en función de un producto y unas búsquedas que tiene STA y que todos los que estamos allí evidentemente compartimos. Pese a lo duro de la situación-país hemos podido desechar encargos que no encajan dentro de nuestras búsqueda o el cliente es muy complicado, etc., eso nos hace trabajar quizá con menos entradas de dinero pero a gusto. Nos interesa por encima de todo la arquitectura, sin embargo, las reformas para nosotros son retos, al igual que la realización de algún tipo específico de local comercial. Claro, esto último siempre desde nuestra mirada que tiene que ver más con hacer arquitectura interior que decoración, cosas que considero distintas. En los últimos cuatro años hemos realizado casas, oficinas, hoteles, restaurantes, tiendas y ahora mismo estamos diseñando algo que le hemos propuesto a un cliente con un negocio de 51 años: hacerle una pastelería-museo. Siempre buscamos que el programa de necesidades vaya mucho más allá del uso, nos interesan otros temas y por eso tratamos de darle la vuelta al encargo del cliente para llevarlo a nuestro campo, y a la vez cumplir con lo que se nos solicita con el mayor nivel de calidad y profundidad intelectual posibles. El trabajo hoy no tiene la remuneración y el flujo en cantidad que desearíamos pero estamos construyendo un piso y unas bases para lo que suponemos vendrá. Luego veremos si es aquí o afuera, por ahora nos centramos todos en hacerlo lo mejor posible sin mirar atrás ni a los lados y así va saliendo.

—Recomendaciones (literatura, cine, música).

Cuando uno recomienda algo a ciegas siempre se somete al juicio público, se queda corto, se va por otro lado, no cumple las expectativas, etc. Para mí es necesario preguntarme: ¿para qué o para quién es la recomendación? de lo contrario carece de sentido. Muchas veces algunos ex alumnos me llaman  o pasan por la oficina y me dicen: Víctor, ¿qué se está haciendo ahora en arquitectura? o ¿qué harías en tal proyecto? ¡Imagínate semejantes preguntas! Lo primero que tendría que saber es ¿Qué te interesa a ti? ¿Qué estás haciendo o para qué concretamente lo quieres saber? Porque alguien que te pregunta eso quiere decir que lleva un buen rato desconectado de la profesión y eso para mí no es un buen síntoma. Por eso yo prefiero no recomendar, sino más bien conversar y en algún caso sugerir, luego de saber por dónde van las cosas. Sin embargo, para no complicar tu entrevista voy a cumplir. Te sugeriría algunas cosas al azar pero vinculadas de alguna manera a nuestra conversación. Sobre los libros, hay unos que son de géneros distintos y me parece que podrían ser de interés para cualquiera, uno que contiene el cuento de la “Casa tomada” llamado Bestiario de Julio Cortázar (por ser una descripción preciosa de la atmósfera de un lugar y su arquitectura a través de las palabras) y La civilización del espectáculo de Mario Vargas Llosa (por las distintas miradas que ha tenido el concepto de cultura en el tiempo dependiendo del medio que la “utilice”, la interprete o la malinterprete, etc.). En cuanto a las películas te hablaré de un clásico y una reciente. El Manantial basada en el libro de la filósofa estadounidense de origen judío Ayn Rand (por su vigencia y lo necesario del compromiso con la profesión, la dignidad y los principios del ser humano ante lo que cree) y otra podría ser la última que vi del festival de cine francés ¿Y si vivimos todos juntos? (por el tratamiento del tema de la tercera edad, la camaradería entre los ancianos y la dura realidad ante el mundo que les rodea. Pienso que es un mensaje más para los jóvenes que otra cosa). Sobre los músicos, creo que sin duda te hablaría más que de un músico de un compositor que para mí fundamental y trato de escuchar todas mañanas como lo es Beethoven; y para contrastar en todos los sentidos, y porque siempre me he llevado bien con la fiesta, te hablaría del cubano Compay Segundo.

 

Víctor Sánchez Taffur es arquitecto y docente desde 1994. Profesor de proyectos de la Unidad Docente Nueve, Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela. También es Director de Sánchez Taffur Arquitectos.

https://sancheztaffurarquitecto.wordpress.com/