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"La vigilancia epidemiológica no tiene dolientes en el Ministerio de Salud"

Oswaldo Godoy considera injustificable el atraso permanente en la publicación del boletín epidemiológico

Oswaldo Godoy considera injustificable el atraso permanente en la publicación del boletín epidemiológico

Oswaldo Godoy, médico despedido del hospital Vargas, afirma que el Gobierno prefiere ocultar la realidad sanitaria, lo que impide tomar a tiempo medidas contra brotes y epidemias, y que la merma en la producción nacional de vacunas es la causa de la reaparición de males como difteria, tétanos y tos ferina

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Oswaldo Godoy, epidemiólogo adscrito por 34 años al Ministerio de Sanidad y durante 10 años encargado del registro epidemiológico del hospital Vargas, fue despedido en julio por declarar a un medio de comunicación sobre las deficiencias del centro asistencial, cuando se cumplían 121 años de su fundación.


Con más de una década de indicadores sanitarios registrados con su puño y letra en libretas de anotaciones, el especialista, que también es miembro de la Red de Sociedades Científicas y Médicas de Venezuela, asegura que esta es la peor gestión sanitaria que ha vivido el país y, aunque vaticina cambios en octubre, no tiene aspiraciones políticas.


Hace un mes, la red de sociedades médicas denunció un brote de meningitis meningocócica en Monagas. El Ministerio de Salud emitió una declaración 10 días después. ¿Qué sucede con la vigilancia epidemiológica en el país?


Hacer vigilancia epidemiológica es manejar la información para tomar medidas, pero en el Ministerio de Salud esa información no tiene dolientes. Por ocultar realidades dejan que transcurran semanas sin asumir el problema. El brote de meningitis tenía que haber sido confirmado inmediatamente para informar a la población sobre las medidas sanitarias preventivas. Es injustificable el atraso permanente en la publicación del boletín epidemiológico, porque ahora hay 7 veces más personal en la Dirección de Epidemiología que hace 14 años.


Este año también ha estado marcado por un repunte en los casos de tos ferina, septuplicados en comparación con 2011. ¿Qué ocasiona la situación?


Sucede que la vacuna utilizada en la inmunización contra la difteria, tétanos y tos ferina no ha sido producida en cantidad suficiente por el ministerio en los últimos años. Los individuos susceptibles se han acumulado porque eso impide la cobertura de 90% a 95% de la población menor de un año de edad, que es lo ideal, de acuerdo con el Programa Ampliado de Inmunizaciones.


¿Está vinculada la baja en la producción de vacunas con las denuncias hechas en días pasados por académicos sobre el funcionamiento del Instituto Nacional de Higiene?


Además del déficit en la producción de vacunas que se registra en el Instituto Nacional de Higiene, el Ministerio de Salud se ha hecho maula con el pago de las dosis compradas a través del Fondo Rotatorio de Vacunas de la Organización Panamericana de la Salud. Como consecuencia, los laboratorios se niegan a vender el producto. Otra vacuna que ha fallado es la de la polio, según he podido saber.


Usted declaró sobre los problemas estructurales del hospital Vargas y fue despedido; sin embargo, médicos afirman que ese centro ha sido recuperado y que esperan en enero la apertura de la sala de emergencias, cerrada por siete años.


¡Gracias a Dios! Si eso es así, estoy contento. El Vargas fue construido en 3 años y lleva 7 en remodelación. Mis denuncias no han sido infundadas: la Unidad de Terapia Intensiva tenía, en 2002, 8 camas operativas. Después de la remodelación, en 2010, quedó con 7 camas, aunque tenía espacio para 22. En 2002 había 8 quirófanos y ahora hay sólo 2 para 10 especialidades quirúrgicas. Así no puede trabajar el posgrado de cirugía general; por eso fue cerrado. Si lo que afirman es cierto, podemos esperar un hospital con 446 camas operativas, porque ese era el número de camas presupuestadas en el hospital hace 10 años. En 2010 esa cifra se redujo a 210 por las remodelaciones sin sentido, emprendidas en áreas críticas de todos los centros de salud al mismo tiempo.


¿Cuánto ha mermado la capacidad asistencial del Vargas?


En 1999, en ese hospital se hicieron 5.713 cirugías, de las que 1.951 fueron urgentes. En 2010, las operaciones realizadas en total fueron 893; 120 de ellas fueron intervenciones de urgencia. La atención de las emergencias disminuyó 94% en 11 años. No tengo información de 2011, pero sé que esa tendencia no ha cambiado. No sólo es que no hay sala de emergencias, es que sin pabellones el cuerpo médico del hospital tiene que irse.


¿Tiene sentido la corriente de opinión que asegura que las fallas del Sistema Nacional de Salud se sustentan en la migración de médicos?


No. Creo en la descentralización sanitaria. También hay que analizar la productividad de los recursos existentes, para eso hay indicadores: la hospitalización preoperatoria en el Vargas dura, en promedio, 60 días por paciente, mientras esperan por un quirófano. Esa es una inmensa renta para el Estado, tan sólo por la falla de servicios auxiliares de diagnóstico y tratamiento: pabellones, laboratorios, imagenología, anatomía patológica.


¿Y qué diferencias hay entre esta crisis sanitaria y las que hubo en gobiernos anteriores? Hace 20 años también había hospitales con serios problemas de infraestructura.


Es verdad, lo reconozco. Pero los indicadores de salud de hoy no se comparan con los de años anteriores. Los homicidios, por ejemplo: en 1998, según el Ministerio de Salud, hubo 2.817 asesinatos, con una tasa de 12 homicidios por cada 100.000 habitantes. En 2008 hubo 10.487 muertes en las mismas condiciones, con una tasa de 37,6 homicidios por 100.000 habitantes. La mortalidad materna: hoy mueren 73 mujeres por cada 100.000 nacidos vivos, cifras que coinciden con las de hace 15 años. Hemos retrocedido 15 años, a pesar de la Misión Niño Jesús y la misión médica cubana. Estamos lejos de cumplir con los objetivos de desarrollo del milenio.


¿Pedirá que su despido sea reconsiderado?

No. Aunque mi cargo no era de libre nombramiento y remoción, sólo aspiro a que me paguen mis prestaciones. No voy a apelar porque en octubre la situación va a cambiar. No tengo aspiraciones de figurar en esos cambios, aunque si puedo ser útil en el área que me corresponde, con mucho gusto, pero diciendo siempre la verdad.