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Los riesgos del sexo en la juventud

El embarazo precoz tiene alta incidencia en Venezuela/ Leonardo Noguera

El embarazo precoz tiene alta incidencia en Venezuela/ Leonardo Noguera

Alertan sobre el inicio de relaciones bajo efectos de sustancias. Persiste la falta de consciencia sobre el peligro de infecciones de transmisión sexual y embarazos no deseados

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Cuando se trata de vivir la sexualidad, el virus de inmunodeficiencia humana y los embarazos no deseados no son los únicos peligros que afrontan los jóvenes. La incidencia del virus de papiloma humano, principal causa del cáncer de cuello uterino, ha crecido paulatinamente y se siguen dando casos de sífilis gestacional, gonorrea y herpes.

Ya sea por ingenuidad o más bien por simple desconocimiento, muchos jóvenes siguen aferrados a creencias absurdas tales como que en la primera relación sexual no se pueden producir embarazos o que la planificación con pastillas o con inyecciones exime a las chicas del uso del condón y las libra de enfermedades venéreas.

De acuerdo con datos de la Encuesta de Demografía y Salud (2010) de Colombia, sólo 44% de los jóvenes usó condón en su última relación sexual y sólo 27% se ha practicado una prueba de VIH en el último año, pese a que cerca de 40% de las infecciones se presentan en esa edad.

"Muchos chicos no tienen la percepción de riesgo, es decir, no reconocen que pueden estar expuestos a infecciones de transmisión sexual y embarazos no deseados. El no medirse como una persona en riesgo frente a diferentes situaciones hace que se tomen decisiones sin pensar", señala Gina Vargas, coordinadora del Centro para Jóvenes de Profamilia.

"Aunque no hay estudios sobre el aumento de VPH en esta población, cada vez recibimos más casos. La transmisión no se nota, lo cual es un problema, pues los jóvenes creen que las enfermedades de transmisión sexual siempre se ven", añade Vargas.

Siempre con condón

Ante estas situaciones y riesgos latentes es de vital importancia que los jóvenes usen preservativo durante sus relaciones sexuales. No se trata sólo de un tema de promiscuidad. "Hay quienes se contagian con la primera pareja. Todos deberían hacerse un examen de VIH para estar tranquilos", insiste Vargas.

Otra preocupación recurrente es que algunos jóvenes inician su vida sexual bajo los efectos del alcohol o de sustancias psicoactivas. Según el Estudio Nacional de Consumo de Sustancias Psicoactivas de 2011, la marihuana es la de mayor uso, pero el alcohol está presente también en un elevado porcentaje.
Maryluz Mejía, asesora en Salud Sexual y Reproductiva del Fondo de Población de las Naciones Unidas, asegura: “Dependiendo del tipo de sustancias y de la desinhibición que produce, hay pérdida de control y de la memoria. Los jóvenes se enfrentan a una situación en la que aceptan lo que sea y se pierde libertad. Por eso se oyen casos como ‘no quería tener sexo, pero pasó’ o ‘no quería que mi primera vez fuera así, pero ocurrió”. La tarea principal, agrega, es educar a los jóvenes.

Paternidades ajenas

Felipe había ido a registrar a su pequeño bebé de meses de nacido un día antes de realizarse una prueba de ADN, que determinaría si era o no su padre.

Al laboratorio llegó con su mamá y con la progenitora de su hijo cuando sólo faltaba la entrega de los resultados. El impacto fue grande. El pequeño no era suyo. Comenzaba un proceso civil casi irreversible porque, según la ley colombiana, el padre civil debe asumir todas las responsabilidades.

Este tipo de casos en jóvenes de 13 a 19 años de edad despertó la curiosidad de Cielo Pineda, directora del Laboratorio de Identificación Humana de la Universidad Manuela Beltrán y todo su equipo de trabajo, quienes vienen realizando pruebas de paternidad con todos los requisitos legales.

Los científicos notaron que de 2.146 pruebas que se hicieron, entre 2010 y 2012, un promedio de 244 pertenecían a adolescentes de Bogotá, de estratos 3 y 4, que llegaban al laboratorio, casi siempre en compañía de sus padres. Los resultados sorprendieron porque 30% de esas pruebas fueron negativas. "Los muchachos que estaban respondiendo por los bebés no eran los padres biológicos", dijo Pineda.

Sorprendió también la falta de certidumbre de las jóvenes. "Había niñas que recibían los resultados y decían: ‘¡Uff! Sí era él’. Era claro que llevaban una vida sexual desordenada", añadió.

Pineda explica que lo ideal es que las pruebas se hagan con una muestra de líquido amniótico durante el embarazo o apenas se produzca el nacimiento, a partir de una muestra de sangre o de mucosa bucal de la madre y los presuntos padre e hijo para mitigar el impacto emocional. "El procedimiento tarda tres días, no más", dijo Pineda.

Según Paulo Acero, director de la especialización en Educación Sexual, la incertidumbre de las adolescentes acerca de quién es el padre de sus hijos permite cuestionar el tipo de educación sexual que reciben. "La estructura no es la adecuada. Su orientación es biológica y no hay una visión ética y moral de la sexualidad".