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Las mujeres son más atrevidas en la intimidad

Ambos deben tener como meta divertirse

Ambos deben tener como meta divertirse

La sexóloga Michela Guarente insta a evitar los temores y empoderarse. Conocer el cuerpo y sentir orgullo por él es un paso para alcanzar el placer y la plenitud 

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El paso del tiempo ha sido un aliado para las mujeres. Después de que el sexo era un tabú, ahora son cada vez más las que expresan, sin temores ni reservas, cómo complacerlas en la cama. O el lugar decídalo usted: en la ducha, en la mesa, en el piso o en el ascensor.

“Favorablemente, cada vez existe mayor apertura no solo a solicitar lo romántico, sino también lo sexual, expresando abiertamente los deseos y fantasías. Cuando no existe la libertad para hacerlo con la pareja, es oportuno revisar si el ambiente de la relación no es sano para una comunicación asertiva”, sostiene la sexóloga Michela Guarente.

Precisamente, es necesario conversar sobre las preferencias en los juegos eróticos para saber si hay sintonía en la pareja.

“A veces existe un afán tan intenso por salirse de la rutina, que se termina atropellando al otro si éste no está en la misma frecuencia”, explica.

A su juicio, es importante que ambos tengan como meta divertirse y proponer lo que les provoque: desde el uso de juguetes, bailar “pegadito”, ver una película con escenas subidas de tono, hasta descubrir solo con el olfato la zona del cuerpo donde la pareja se aplicó perfume.

Lo fundamental, de acuerdo con la experta, es no practicar ningún juego que no genere gusto, o cause dolor físico o malestar en términos emocionales, aunque se ame a la persona.

“Si el termómetro personal indica incomodidad u obligación, es oportuno reconsiderar las formas de expresar la intimidad”, agrega.

El hecho de que una pareja tenga una relación sin obligación ni presión, y con prácticas sexuales consentidas por ambos, puede hacer que tengan una intimidad plena: “Puede considerarse como un ejercicio liberador y revelador, vía para eliminar el estrés y expresar al otro cuán atractivo o atractiva  es, y lo mucho que le amas”.

Guarente considera que, más que merecer en el plano sexual, la mujer debe empoderarse.

“Tenemos derechos y autonomía sobre nuestros cuerpos y nadie debe imponernos un ‘reloj biológico’ ni presionarnos para decidir si queremos ser madres o no, o para tener relaciones sexuales o a discriminarnos por cualquier motivo. Invito a las chicas a que conozcan sus cuerpos y a que estén orgullosas de ellos. Así, entre otras cosas, podremos proveernos nuestro propio placer. La plenitud viene del respeto hacia sí misma y de sentirse a gusto con lo que se tiene”, concluye.