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Vive el presente y deja de esperar que tu vida sexual sea “normal”, aconseja un experto

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“El sexo no es solo una actividad, es una idea”, asegura el terapeuta sexual Marty Klein. Para él, “nuestras ideas sobre el sexo son tan complicadas que hacemos que la actividad sea complicada”. Es decir, se vive creyendo que una buena vida íntima se compone de equis veces a la semana, compenetración pura con la pareja y orgasmos  garantizados –y ojalá reiterados en una sesión-.

El problema está en que la rutina en una pareja que mantiene una larga relación, y esas expectativas por una sexualidad “normal”, son, para el terapeuta, un camino seguro al fracaso, y es lo que Klein intenta demostrar en su libro “Sexo inteligente” (Urano).

“En la evolución de la relación, ambas personas acaban conociéndose. Se asienta la rutina. Si queremos novedad, hemos de crearla: un fin de semana en el campo, muebles nuevos, fantasías nuevas. Y dejamos de idealizar a nuestra pareja. Cuando esto sucede, el amor ya no es una garantía para desencadenar el deseo, puesto que el resto de la vida interfiere”, asegura Klein, agregando una terrible sentencia: “Los inconvenientes de tener relaciones empiezan a pesar más que lo que percibimos como ventajas de no tenerlas”. Por ende, se prefiere ver televisión, ir al cine, y cualquier actividad segura de éxito, antes que tener sexo con la pareja.

Y es entonces cuando las consultas de los especialistas se llenan de pacientes pidiendo ayuda para tener una sexualidad “normal”.

Pero para Klein, esta aspiración está mal enfocada, ya que sexo “normal” -o sea, lo común y lo que la mayoría de la gente vive- es una sexualidad con cansancio, es sentirse incómodo/a, estar preocupado/a del desempeño, desconocer lo que realmente quiere la pareja, esperar que el encuentro termine pronto, que a  veces sea hasta doloroso, que él crea que es su culpa que ella no llegue al orgasmo y que ella piense que es su culpa que él tenga problemas de erección. ¿Es realmente eso a lo que se quiere aspirar?

“Por supuesto, por sexo ‘normal’ la mayoría de las personas (…) (se refieren) a una  visión romántica de la actuación perfecta, entorno perfecto”, dice el terapeuta. “Lo único normal sobre ese tipo de sexualidad es el hecho de que muchas personas aspiran a ella y muy pocas lo consiguen”.

Vivir el sexo con inteligencia

Para el terapeuta, una manera de volver a encantarse con al intimidad en pareja es utilizando la “inteligencia sexual”, un factor que a su entender, es mucho más importante que cualquier postura o técnica novedosa que promete devolver la pasión.

 “La Inteligencia sexual es la habilidad de ver la relación sexual en perspectiva, pase lo que pase durante el acto”, explica Klein, acerca de este elemento que es precisamente el que lleva a una persona desde su sexualidad adolescente  a la de adulto, aceptando que el cuerpo y la mente ya no son los de antes.

Se trata de no buscar la reafirmación personal a través del sexo, como se pudo hacer en el pasado, sino que hacerse cargo de uno mismo, para así reafirmar la sexualidad.

Ejemplos simples de cómo trabajar esta inteligencia, es conocer las condiciones propias para una buena intimidad. Esto es, por ejemplo, de qué manera se prefiere el sexo (con la luz encendida, en completo silencio, totalmente sin ropa, etc.).

Klein propone evaluar qué tan compatibles son esas preferencias con las de la pareja, y si es preciso, llegar a un consenso entre las cosas que le gusta a ambos.

Otro consejo del experto es algo tan simple como vivir el presente. “Para muchas personas, estar atentas a lo que realmente experimentan durante el coito es más complicado de lo que parece. Eso se debe a que, cuando repetimos cierta acción o conducta, acabamos haciéndola por hábito”, y es cuando el sexo se transforma en una tarea tan cotidiana como lavarse los dientes.

A eso, si las cosas vienen funcionando a medio morir saltando, se le suma la preocupación por rendir bien, algún dolor físico que llega por el poco training y hasta el sonido que hace la cama/sofá/ soporte en el que la pareja mantiene su encuentro.

Qué lejos parecen los años de juventud en que el acto sexual parecía una actividad tan emocionante y simple. “Pero ahora eres mayor, y quizás quieras tener una experiencia más completa y rica (quizás hasta elegante) (…) Nadie nace sabiendo cómo prestar atención cuando hacemos el amor”.

Por esto, si se es del tipo de personas que no puede relajarse durante el sexo porque se le viene a la cabeza las mil quinientas cosas que debe hacer, probablemente jamás se pueda pasarlo cien por ciento bien en la sexualidad. Entonces, el autor llama a despejar la mente y aceptar que, al menos en cuanto a sexo se refiere, no se puede ser “multitarea”.

“Cualquiera que pueda conducir sin riesgo mientras besa a una chica bonita es que no está dando al beso la atención que se merece”, escribió Klein, citando al mismísimo Albert Einstein.

Asimismo, Klein pide dejar de ver el orgasmo como el único fin del encuentro sexual. “El postre no es el plato principal”, asegura.