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La menstruación no es una alcabala para el placer

No querer sexo. Ellos al igual que las mujeres no siempre están dispuestos a tener relaciones sexuales / El Universal de México

No querer sexo. Ellos al igual que las mujeres no siempre están dispuestos a tener relaciones sexuales / El Universal de México

Contrario a lo que algunos hombres piensan, la alteración hormonal que conlleva la regla trae, en la mayoría de las mujeres, un incremento en el deseo sexual

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Bernardo se siente afortunado. Se cuenta entre los dos únicos hombres que trabajan en un despacho público, que completan once mujeres. El otro macho –en este caso Alfa, porque es el jefe– es un doctor demasiado serio, que pasa de los 50 años. De modo que, entre conversaciones, roces y miradas furtivas con las compañeras –en su mayoría chicas– hay veces en que este contador de 32 años regresa a casa con el nivel de excitación alterado. Pero si encuentra a Sonia en su período menstrual, Bernardo echa un frenazo asustado, como el conductor que ve rodar un balón solitario por la calle. “¿Se lo digo? No puedo hacerlo, porque siento algo como grima y miedo, que me impide hacer el amor”, confiesa el hombre sacando de sí su mayor sinceridad.

Una de las grandes preguntas en torno a la menstruación es si conviene mantener relaciones sexuales durante ese ciclo. Mientras algunas mujeres afirman sentirse más excitables durante el período, otras se abstienen completamente de tener contacto íntimo durante tales días, ya sea por cuestiones higiénicas, pudor, temor a la reacción de su pareja o dolores menstruales intensos.

Los hábitos culturales han extendido la creencia de la imposibilidad de disfrutar del sexo durante la “regla”. Nada más alejado de la realidad. La verdad es que, de por sí, no hay impedimento alguno para abstenerse del sexo durante el período menstrual. Salvo que los dolores de ovarios sean muy intensos o exista algún tipo de prescripción médica, se pueden tener relaciones sexuales perfectamente normales durante este período.

En última instancia, esto siempre será una opción personal y de la pareja, para evitar cualquier molestia por parte de ambos. De todos modos, las particularidades biológicas del período menstrual hacen necesaria la toma de ciertas precauciones especiales.

“Desde tiempos bíblicos, la menstruación ha sido objeto de mitos, malentendidos e ideas falsas, yo diría casi cercanas al terrorismo ideológico", explica el doctor Roberto Seguía, ginecólogo, cuya labor le permite recopilar “los miedos” que, asegura, “pueblan las mentes de los hombres, pero también de las mujeres cuando aparece la regla”.

La sangre que asusta. El especialista cita que en el año 60 adC el historiador romano Plinio declaró que la sola presencia de una mujer menstruando provocaba “que el vino nuevo se volviera rancio, que las semillas se esterilizaran, que la fruta cayera de las ramas de los árboles y las plantas de los jardines se marchitaran”. Plinio afirmaba que el flujo menstrual destruía el filo del acero, era capaz de matar un enjambre de abejas, oxidaba el hierro y el latón (provocando un olor nauseabundo), y era capaz de provocar la rabia de los perros, si llegaban a probar sangre menstrual.

Señala que afortunadamente los tiempos han cambiado, no obstante todavía es normal que ciertos hombres “se sometan a dieta sexual” cuando su pareja está “en esos días”, porque un sentimiento confuso “que llega inclusive a la repulsión” les impide admitir que algunas mujeres sienten más placer si tienen relaciones sexuales cuando están menstruando. “La alteración hormonal propia de la menstruación trae consigo, en la mayoría de las mujeres, un incremento en el deseo sexual”, explica.

Por supuesto, el doctor Seguía no olvida que el dolor menstrual puede convertirse en una traba para que la mujer obtenga un orgasmo placentero, debido entre otros factores a que el semen contiene una sustancia llamada prostaglandina que estimula las contracciones uterinas, y hasta puede que haga aumentar en intensidad el dolor menstrual.

Aunque las posibilidades de embarazo durante la menstruación son bajas, no son inexistentes. Si no se utiliza un método anticonceptivo hormonal (píldora o parche), es conveniente utilizar preservativo también durante el período menstrual, para evitar riesgo de concepción. Por supuesto, a través de la menstruación pueden transmitirse (y contraerse) ETS, por lo que si no se cuenta con pareja estable, es imprescindible utilizar preservativo. El aumento de la temperatura vaginal a causa de la menstruación la vuelve un ámbito más propicio para el desarrollo de bacterias, por lo que es importante lavarse bien las manos y genitales previamente al encuentro, así como evitar el uso de diafragmas.

Atrévase

Si quiere experimentar el sexo durante la menstruación, debe tomar en cuenta algunas recomendaciones.

Usar condón para evitar cualquier riesgo de contagio de alguna infección de transmisión sexual o de embarazo (estudios han comprobado esta posibilidad).

La posición que se recomienda para evitar mancharse es la conocida como el misionero. Muchas parejas recomiendan hacerlo mientras se duchan, así no tienen que preocuparse por ello y logran disfrutar de la experiencia.

Si generalmente se diafragma o capuchón cervical, quíteselo y sustitúyalo por condón. Estos métodos de barrera suelen acumular flujo menstrual y  pueden aumentar el riesgo de sufrir de síndrome de shock tóxico.