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Un niño con fiebres recurrentes puede sufrir el síndrome de fiebre periódica

Fiebre periódica | Foto: Mayo Clinic

Fiebre periódica | Foto: Mayo Clinic

Algunos niños tienen fiebre por un par de días y luego desaparece sin presentar ningún otro síntoma. ¿Puede tratarse del síndrome de fiebre periódica? Descubre como diagnostica, y si su tratamiento debe ser distinto a la fiebre infantil “normal”

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El diagnóstico de síndrome de fiebre periódica se basa en los síntomas y el tratamiento existente es eficaz. La fiebre consiste en un aumento de la temperatura corporal, que generalmente no ocasiona ningún daño. De hecho, la fiebre puede actuar como mecanismo protector porque ayuda al cuerpo a deshacerse de bacterias, virus y otras causas de infección.

El promedio de la temperatura corporal es de 98,6 grados Fahrenheit, o 37 grados Celsius. No obstante, la temperatura normal del cuerpo puede oscilar entre 97 grados Fahrenheit (36,1ºC) y 99 grados Fahrenheit (37,2ºC) o más. La temperatura corporal puede variar dependiendo del nivel de actividad de la persona y de la hora del día. En general, los jóvenes tienen una temperatura corporal normal más alta que las personas mayores.

En la mayoría de casos de síndrome de fiebre periódica, la temperatura corporal es normal durante varias semanas y luego sube rápidamente hasta fiebre alta, llegando incluso a 104 o 105 grados Fahrenheit 105 (40ºC o 40,5ºC). La fiebre dura varios días y luego desaparece por sí sola.
Existen algunos tipos de síndrome de fiebre periódica. El más común se conoce como PFAPA, que significa fiebre periódica, estomatitis aftosa, faringitis y adenitis. Los niños que padecen esa afección pueden presentar irritación de la garganta, aftas en la boca e hinchazón de las glándulas en el cuello durante el evento de fiebre. Con el PFAPA, el ciclo de fiebre se repite aproximadamente cada tres a cinco semanas. Este trastorno es la causa más común de la fiebre que reaparece a intervalos regulares en los niños y generalmente empieza en los primeros cinco años de vida.

La causa subyacente de la PFAPA no es clara. Los diagnósticos se basan en varios factores, además del ciclo recurrente de fiebre. Primero, los niños que sufren esa afección no presentan ninguna infección, como suele ser propio de la fiebre en el resto de personas. Segundo, los medicamentos de venta libre que normalmente reducen la fiebre, como el acetaminofén o el ibuprofeno, ejercen poco o ningún efecto sobre la fiebre. Tercero, a pesar de que los niños tomen líquidos, normalmente no desean comer durante uno de estos eventos. Cuarto, y el punto más importante, es que cada evento de fiebre es muy similar al anterior.

No existe un análisis de sangre para el PFAPA, pero a veces se realizan exámenes para buscar una infección o uno de otros síndromes de fiebre periódica menos importantes. Si efectivamente se diagnostica PFAPA al niño, el médico posiblemente recomiende administrarle una sola dosis oral de un medicamento corticosteroide, como la prednisona. En la mayoría de casos, eso restablece la temperatura normal del cuerpo en cuestión de horas y la fiebre no reaparece hasta que se repite el ciclo después de unas semanas, momento en que se administra otra dosis del corticosteroide.
Es recomendable tratar regularmente el PFAPA para que el niño no falte a la escuela ni a la guardería todos los meses. La mayoría de niños termina superando el PFAPA y deja de necesitar medicamentos.

A algunos padres de familia les preocupa el efecto que la fiebre alta regular pueda ejercer sobre el niño, pero esa afección no causa ningún problema duradero. Además, contrario a la creencia popular, la fiebre misma no es peligrosa, aunque la infección u otra enfermedad que generalmente la acompaña sí puede ser causa de algún problema médico. Debido a que el síndrome de fiebre periódica no conlleva una infección subyacente, aparte de hacer sentir muy mal al niño, la fiebre es inofensiva.