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La espalda y las manos: Los nuevos centros del erotismo

Mujer con espalda tatuada / Cortesía Bing

Mujer con espalda tatuada / Cortesía Bing

Los pies quedaron relegados a los últimos lugares del placer, según una investigación conjunta entre científicos británicos y de Suráfrica

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Aunque los pies han sido exaltados como una zona sexy y atractiva de la mujer, y la imagen de una mujer entaconada, contoneándose con soltura en tacos de aguja fina ha sido explotada en el mercado sexual y  parecía desatar pasiones inmediatas en los varones,  una reciente investigación de la Universidad británica de Bango, en conjunto con la Universidad Surafricana de Witwatersrand, echó por tierra el mito de que los pies sean una zona productora o receptora de placer.

800 hombres y mujeres de las islas británicas del África Subsahariana fueron consultados recibiendo un muestrario de 41 partes del cuerpo humano, con el objetivo de ordenarlas de mayor a menor por “intensidad erógena” al tacto o al contacto.

La investigación, publicada en la revista Cortex, reveló que los primeros lugares se los llevan los órganos genitales pero son empatados por los labios y las manos. En orden de interés, ambos colocan la zona de senos y pezones. Aquí sorprende que ellas citaron la parte baja de la espalda como un punto que desata pasiones por encima de los glúteos, incluso, así como también el roce en el interior del cuello y las caricias en las orejas y el contorno de los hombros, esto último para ambos sexos.

Las mujeres demostraron un interés hasta ahora inusual en la entrepierna masculina y ellos en la parte exterior de los glúteos.

El hecho es que pocos o casi ninguno de los encuestados manifestó sentir placer al mirar o tocar los pies, lo que echa por tierra la teoría de que ellos son sexys por la proximidad de sus sensores al de los genitales en la corteza somatosensorial primaria.

La espalda es un centro de erotismo, porque ambos lados de la columna vertebral presentan zonas muy sensibles que responden al contacto más suave con la punta de los dedos o los labios. La parte baja de la espalda, sobre el hueso sacro, es un área que al ser masajeada en toda su extensión con los dedos despierta muchas sensaciones, por la proximidad con los glúteos.

Por su parte, las yemas de los dedos cuentan con una gran cantidad de terminaciones nerviosas que, al entrar en contacto con la piel de otra persona, pueden evocar un sinfín de experiencias. Cuando unas manos tocan otras manos, o cuando las manos entran en contacto con la piel, es posible percibir la textura, el calor, incluso las emociones de una persona y su disposición o no a hacer más profundo un encuentro.