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El empacho puede arruinar su fiesta de fin de año

Hallaca / Mario Bertocchi/El Nacional

Hallaca / Mario Bertocchi/El Nacional

Expertos recomiendan a las personas que no se confíen de los menús navideños, porque aún quedan días de celebración y el estómago corre peligro. Por excesos el paciente tiene dolores intensos

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Si sus compromisos familiares, de trabajo o con sus amistades no han terminado, lo más probable es que deba afrontar otra nutrida ronda de pavo, pescado, embutidos y postres, todos acompañados de los respectivos licores.

En estos casos, el deleite y la satisfacción de servirse los alimentos duran muy poco, pues la sensación de malestar comienza a sentirse. Las consecuencias de comer desmesuradamente terminan en una de las enfermedades más comunes de estas festividades: el empacho en el estómago.

Gabriela Escobar, médica general, explica que el empacho (o indigestión) aparece cuando hay demasiadas sustancias que no se pueden eliminar normalmente de los intestinos, lo que genera que la motricidad de esos órganos se vuelva lenta y queden residuos alimentarios. Al empacho también se le puede considerar como una intoxicación, puesto que los alimentos liberan toxinas que causan daños en el aparato digestivo.

Los síntomas de una persona con empacho pueden ser pesadez y dolor de estómago, lengua seca, falta de apetito, estreñimiento o diarrea, náusea, vómito, acidez, gases, distensión abdominal, cansancio, debilidad, dolor de cabeza y dolor de extremidades.

La nutrióloga clínica, Grace Reyes, explica que en casos más críticos puede aparecer un cólico biliar, que se manifiesta por dolor en el cuadrante superior derecho del abdomen (boca del estómago e hígado), generalmente irradiado a la espalda. Este dolor puede durar de dos a cuatro horas y luego desaparecer completamente.

Recomendaciones. Escobar advierte que cuando aparece la diarrea no se debe tomar ningún tipo de medicamento. Las medicinas tratan de anular la diarrea, que es el mecanismo de defensa que tenemos. Hay que dejar que continúe y solamente hidratar a la persona con sueros orales o aguas aromáticas.

Señala que tampoco se puede suspender la alimentación porque eso podría causar más contusiones en el estómago. Hay que optar por comidas blandas y evitar condimentos, granos, lácteos y embutidos.

Otros alimentos que afectan el buen funcionamiento del aparato digestivo y que producen acidez, según la doctora Ana Chávez, nutricionista de la Clínica Americana Adventista, son el chocolate, las cebollas, las mermeladas y los alimentos muy azucarados.

Se debe evitar comer en exceso, no ingerir comidas muy grasosas como cerdo, rellenos de pavo, carnes rojas, comidas muy condimentadas, bebidas gaseosas o alcohólicas.

En todo caso, si es inevitable asistir a una reunión en que abunde la comida, el comensal que ya ha comido bastante en otra reunión debe preferir la ensalada, la cual se debe ingerir primero. En lugar de gaseosa o jugos con azúcar, es mejor preferir el agua sin gas. Y si le insisten en probar cualquier tipo de carne, prefiera pedazos pequeños.

Asimismo, masticar despacio y totalmente la comida antes de tragar da una sensación de llenura, lo que ayuda a evitar que se coma de más.

También hace falta un poco de disciplina: hay que acostarse después de dos horas de haber comido o cenado. Algo muy importante es aprender a controlar el estrés, dormir las horas adecuadas y hacer ejercicios.

Julio Villarruel, médico naturista, recomienda las aguas aromáticas, porque ayudan a sedar un poco los intestinos: el agua de anís disminuye los dolores abdominales, combate los gases y mejora la digestión. En caso de estreñimiento, aconseja tomar agua de boldo o de zen (o de ambas plantas a la vez, en infusión); esto genera una digestión más fácil y disminuye los dolores abdominales. Ello, junto a una dieta blanda, ayudará a que el organismo se regule.
Si además del dolor de estómago aparecen las náuseas, Reyes recomienda tomar de una a tres tazas de té de jengibre. La preparación es sencilla: hervir un centímetro de jengibre en dos o tres tazas de agua por tres minutos, y luego tomarlo bien caliente. Se aconseja también beber jugo de limón en agua tibia tres veces al día. Si aparece vómito, el agua de soda o los sueros orales -que se pueden adquirir en cualquier farmacia- ayudan al paciente.

Chávez señala que el agua de orégano con cebolla es un remedio casero muy eficaz para combatir el empacho. Se debe hervir agua con un pedazo de raíz de cebolla blanca; cuando hierva se coloca el orégano, se apaga el fuego y se deja reposar por 30 segundos. Hay que evitar que el orégano se cocine mucho porque el beneficio medicinal está en tomarlo en infusión. Tomar este té caliente varias veces al día mantendrá hidratado al comensal.