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Un donante de riñón puede vivir sin limitaciones en su vida diaria

 Imagen de una operación de trasplante de hígado |  EFE

Imagen de una operación de trasplante de hígado | EFE

El 25 de noviembre del año 2011 se promulgó la Ley sobre Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células en seres humanos para regular los procedimientos con fines terapéuticos, de investigación o de docencia en el país sobre la materia

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La salud de la persona que dona un riñón en vida no disminuye ni queda limitada, pues el riñón restante suple la función del ausente. Lo único que debe hacer la persona después de donar su órgano es llevar una vida sana, sin fumar ni beber en exceso.

La doctora Anabela Arminio, coordinadora médico de Trasplante del Hospital Universitario de Caracas, dijo que lo único que debe hacer la persona después de donar su órgano es llevar una vida sana, sin fumar ni beber en exceso y aseguró que ello debe estar acompañado de control médico periódico.

"Al donante, luego del procedimiento, debe vigilársele la función renal mediante pruebas de laboratorio y la tensión arterial para descartar y prever irregularidades. Lo mismo pasa antes de la intervención, pues con la intención de evitar complicaciones a futuro, a quien desee ser donante se le hace una revisión minuciosa de su estado de salud y función renal para descartar que padezca patologías como: hipertensión arterial, diabetes, infecciones urinarias, entre otras que pudieran conducir a alguna alteración en la función del órgano más adelante", explicó.

Asimismo, explicó que para los pacientes con padecimientos crónicos degenerativos cuya consecuencia es la insuficiencia de algún órgano, la donación representa una oportunidad invaluable de mantenerse con vida.

Tal es el caso de las personas con insuficiencia renal que necesitan someterse a este procedimiento debido a que el tratamiento con diálisis ya no les garantiza mejoras en su calidad de vida.

Además, recordó que si bien es común que los órganos provengan de donantes cadáveres, las personas en vida también pueden ser donantes, siempre y cuando se ofrezcan de forma voluntaria y tenga algún parentesco hasta quinto grado de consanguineidad con la persona que necesite ser trasplantada.

"Es decir, hijos, hermanos, tíos, sobrinos y hasta primos. No obstante, la decisión de ayudar a otra persona de esta manera, está llena de "mitos" que hacen que la acción no sea tan frecuente", agregó.

La especialista destacó los avances que en materia de donación de órganos se han dado en el país y recordó que el artículo 27 de la Ley sobre Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células en Seres Humanos en Venezuela establece que toda persona mayor de edad, civilmente hábil, a quien se le haya diagnosticado la muerte, se presumirá donante de órganos, tejidos y células con fines terapéuticos, salvo que existiese una manifestación de voluntad en contrario, hecha al Sistema Nacional de Información sobre Donación y Trasplante.

"Quien toma la decisión de donar, está regalando vida", expresó Arminio, citado en un boletín de prensa.

El 25 de noviembre del año 2011 se promulgó la Ley sobre Donación y Trasplante de Órganos, Tejidos y Células en seres humanos para regular los procedimientos con fines terapéuticos, de investigación o de docencia en el país sobre la materia.

La normativa legal, promovida por organizaciones sociales, establece de manera especial las disposiciones que deben cumplir instituciones, establecimientos o centros de salud en los que se realice la ablación de órganos, tejidos y células para trasplantes.

Para poder recibir un riñón de otra persona, este debe provenir de:

-Un donante que sea familiar genéticamente emparentado, que esté vivo y que sea de preferencia un hermano o un descendiente del enfermo. En caso de gemelos idénticos, las probabilidades de éxito son muy grandes.

 -Un donante que no sea pariente, pero que tenga las mismas características sanguíneas con el receptor.

-Un donante fallecido recientemente y cuya muerte no se relacione con ninguna falla renal crónica u otra enfermedad infecciosa y contagiosa y cuyas características sanguíneas sean compatibles con las del receptor.