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Critican dispositivo que "reduce" efectos nocivos del cigarrillo

El dispositivo en forma de bolígrafo tiene la cualidad de disminuir el humo y las cenizas

El dispositivo en forma de bolígrafo tiene la cualidad de disminuir el humo y las cenizas

Philip Morris inventó un sistema que cambia la combustión del cigarro 

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La compañía tabacalera Philip Morris analiza el posible lanzamiento en Latinoamérica de iQOS, un dispositivo para calentar electrónicamente los cigarrillos con el que presuntamente se reduce el riesgo de fumar, una novedad contra la que los luchadores contra el tabaco ya están lanzando sus dardos.

Beto Serrano, vicepresidente de PMI para América Latina y Canadá señaló que “en América Latina, como en otras áreas del mundo, la dinámica reciente del mercado de los cigarrillos electrónicos demuestra que los fumadores adultos están interesados en probar productos alternativos o que puedan tener el potencial de ser menos nocivos”.

Sin embargo, iQOS no es un cigarrillo electrónico. Es un dispositivo con una unidad con forma de bolígrafo en la cual se calienta los cigarrillos a 250 grados centígrados, a diferencia de los 800 grados de un cigarrillo convencional, evitando así la combustión y la producción de humo y ceniza.

El calentador funciona con una batería recargable y los cigarrillos, llamados comercialmente “heatsitcks”, son más cortos que los normales, pero están hechos con tabaco, papel y filtro y se fuman como los otros.

Según PMI, los resultados de sus investigaciones indican que el número de compuestos que se producen con el calentamiento es entre un 90 % y un 95 % inferior al del humo de un cigarrillo y los análisis clínicos van en la misma dirección.

Otro invento que fracasará

Francisco Yul Dorado, director de la ONG Corporate Accountability International para América Latina, que entre otras causas defiende la del antitabaquismo, no cree que PMI vaya a tener éxito con iQOS, que a su juicio es un producto que lo que “finalmente vende es nicotina y su poder adictivo”. “Tenemos la seguridad de que iQOS es otra apuesta comercial de PMI condenada al fracaso, más cuando tiene el reto de lograr que las autoridades sanitarias certifiquen que es un 90 % menos dañino que el cigarrillo tradicional”, señaló a Efe.

El Convenio Marco para el Control del Tabaco de la Organización Mundial de la Salud hasta ahora ha mostrado cautela ante las alternativas a los productos tradicionales de la industria tabacalera.

En 2014 las partes del Convenio reconocieron la necesidad de regular los llamados dispositivos electrónicos, tanto los que contienen nicotina como los que no, en línea con las políticas que rigen para los otros productos del tabaco.

Además, grupos alegan adicionalmente que esos dispositivos pueden servir de vía de entrada al tabaquismo para los jóvenes.

En América Latina más de 370.000 personas mueren al año debido a enfermedades causadas por el hábito tabaquito y más del 80 % de los fumadores actuales comenzó a fumar antes de los 18 años, según organizaciones no gubernamentales.