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La disfunción eréctil oculta a veces otros peligros

Se estima que un 90 por ciento de los filmes de sexo explícito que se distribuyen legalmente en Estados Unidos / EFE

Hombres entre 40 y 50 años de edad que padecen la condición tienen siete veces más riesgos de sufrir infarto al miocardio

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Desde que fue inventada la pastillita azul, Juan Ernesto no tiene rollos para obtener, cuando la ocasión lo amerita, su deseada erección. A los 45 años de edad, una familia estable y una actividad laboral intensa que le impide abordar el problema desde una perspectiva médica, este caraqueño procura tener a mano la mágica solución que le garantiza llegar con éxito al acto sexual, y asunto terminado.
Lo que Juan Ernesto y muchos como él ignoran es que tras su disfunción se ocultan posibles enfermedades cardiovasculares, que no sólo ponen en riesgo la relación de pareja sino la vida. “La constante que hallamos en pacientes con disfunción eréctil ha sido justamente la enfermedad cardiovascular”, explica el médico Freddy Febres Balestrini, endocrino y director del Instituto de Prevención Cardiometabólica, al referirse a la ateroesclerosis, hipertrofia ventricular izquierda, síndrome metabólico y otros cuadros de altísimo riesgo que han sido omitidos en el tratamiento de la enfermedad.
En el foro realizado el sábado en Caracas, auspiciado y organizado por Laboratorios Biogalenic con médicos del Ipcam, Febres Balestrini, junto con la psicóloga clínica y sexóloga Isbelia Segnini, el endocrinólogo Anselmo Palacios y el urólogo Carlos Rojas, analizó el tema de la disfunción eréctil como una condición totalmente tratable en pleno siglo XXI.
Se calcula que 20% de los hombres mayores de 40 años de edad que sufren disfunción eréctil afrontan una condición psicológica, mientras que 80% refieren una causa orgánica. Por eso, cuando ocurre esa situación hay una elevada probabilidad de riesgos cardiovasculares, sobre todo la enfermedad coronaria y el infarto al miocardio, afirmó Febres Balestrini. De allí la preocupación para que la disfunción eréctil sea evaluada en términos más integrales que permitan tratar la enfermedad con un amplio espectro, tanto desde el punto de vista psicológico como orgánico.
“En el Ipcam acabamos de desarrollar un tutorial especializado en la salud sexual masculina, que incluye una evaluación cardiológica completa, que va desde la función cardiovascular con ecocardiografía, doppler arterial, evaluación psicológica, detección de placas de ateroma en las arterias y se termina con una prueba de esfuerzo”, señala Febres.
 
De terapia, prótesis y testoterona. Desde el punto de vista de la relación de pareja, Segnini advierte que la disfunción eréctil desata conflictos que deben ser abordados en conjunto, como la inseguridad, la baja autoestima, la duda acerca de la masculinidad o la capacidad de hacer feliz al otro. “Lamentablemente, nuestra cultura ha transmitido el concepto de que el orgasmo de una mujer depende del hombre, de que todas las relaciones conducen a erección-penetración y orgasmos, tanto en él como en ellas, y esas ecuaciones producen angustia; especialmente en aquel hombre que padece disfunción eréctil”.
Palacios explica que luego del examen físico, lo primero que se hace es examinar el tamaño de los testículos y la presencia de grasa intraabdominal, “eso que algunos llaman los michelines y que son cada vez más frecuentes en los hombres”. Dice que la grasa en el abdomen crea el síndrome metabólico (exceso de insulina, tendencia a la diabetes, hipertensión arterial, elevación del colesterol y  triglicéridos) y pudiera ser producto de la baja en los niveles de testosterona.
“Una de las cosas que queremos resaltar, precisamente, es que la estadística que manejamos sugiere que los hombres que presentan disfunción eréctil, así sea inicial y no severa, ya tienen disfunción endotelial (tanto en las arterias coronarias, como en las cerebrales o las cavernosas que llevan la sangre al pene y producen la erección)”, señaló.    

Prótesis
Aquellos hombres sanos que no logran solventar la disfunción eréctil con tratamiento farmacológico y/o psicológico tienen como alternativa la posibilidad de consultar al urólogo sobre la conveniencia de una intervención quirúrgica para la colocación de una prótesis, una intervención controversial. Al respecto, el urólogo y andrólogo Carlos Rojas afirma que en Estados Unidos, con una población de 330 millones, se colocan alrededor de 15.000 a 20.000 prótesis al año. En Venezuela se calcula que el número no supera las 500 anuales.