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Que el dinero no mate el amor

Pareja de enamorados

Pareja de enamorados

El problema suele ser la incapacidad para comunicarse de forma efectiva sobre el uso eficiente de los recursos de la familia

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Dicen que el amor es lo único que importa en una relación de pareja, pero quien lo crea nunca ha tenido que sentarse a preparar un presupuesto con el hombre o mujer que tanto ama y que también insiste en que tener todos los canales de cable es tan necesario como pagar el agua.

Un estudio del Instituto Americano de Contadores Públicos Autorizados revela que 27% de los estadounidenses casados o conviviendo encuestados dijeron que los desacuerdos sobre finanzas tienen más probabilidad de desencadenar una discusión, por encima de la crianza de los hijos, las tareas del hogar, el trabajo o los amigos. Mientras que una investigación realizada en el 2011 en la Universidad de Utah encontró que los matrimonios que pelean por asuntos de dinero una vez a la semana eran dos veces más propensos al divorcio que aquellos que tenían diferencias en ese renglón menos de una vez al mes.

De fondo, el problema suele ser la incapacidad para comunicarse de forma efectiva sobre el uso eficiente de los recursos de la familia. La mayoría de las parejas no discuten el tema temprano, probablemente para no matar el romanticismo, pero no se imaginan que no hay peor matapasiones que  la llamada  de un cobrador.

Antes de dar el paso a la convivencia o el matrimonio, es recomendable hablar de forma honesta sobre las expectativas de cada cual, los ingresos, las deudas y la visión que tiene cada uno sobre el manejo del dinero en pareja. Así pueden planificar si tendrán una cuenta conjunta o si mantendrán cuentas separadas, quién se encargará de enviar los pagos  y cuáles serán los criterios para hacer compras significativas.

También pueden comenzar a practicar ahorrando para una meta común –la boda, una propiedad, un negocio o unas vacaciones–.

Para aquellos que ya dieron el paso, habrá muchas conversaciones de ese tipo, porque la vida no es estática. Para evitar que cada plática sobre finanzas termine en una discusión, aquí van unas sugerencias.

Transparencia

En un artículo para U.S. News & World Report, Daniel Bortz cita a Bethany Palmer, coautora junto a su esposa de un libro de finanzas matrimoniales, al señalar que la transparencia es la base para una buena comunicación.

“Si no es abierto con su cónyuge sobre sus finanzas, es muy difícil tener una relación íntima”, dice Palmer.

Esto implica dejarle saber desde el principio sobre sus prácticas financieras, incluso las deudas, y las tarjetas de crédito. Aunque el término “infidelidad” se asocia con aspectos sexuales, también aplica al aspecto económico y el efecto de los secretos en ese renglón pueden tener un efecto igual de negativo para la pareja.

Compartir información como el informe de crédito y las planillas antes de comenzar a convivir o poco tiempo después puede servir para establecer la confianza y la transparencia a la que deben aspirar, según opina el planificador financiero Jean Dorrell en el artículo de Bortz.

“Cuando uno se enamora de alguien, no estás pensando en decir: ‘por cierto, ¿cómo está tu puntuación de crédito?’ Pero es una conversación que tienen que tener”, dice Dorrell.

Presupuesto

Tener un presupuesto establecido evitará muchas discusiones por dinero porque las dos partes están claras de los ingresos y gastos fijos, y sirve de recordatorio sobre los acuerdos a los que llegaron sobre prioridades y metas.

“Muchos de las discusiones en torno a dinero tienen mucho que ver con suposiciones y emociones. Si tienen un presupuesto, pueden enfocarse en los números, lo que les permite tener un debate basado en datos para resolver cualquier diferencia de opinión”, explica Bell.

Ahora bien, tener un presupuesto no es una varita mágica que le quitará las ganas de comprar zapatos o juegos de video, pero le da a la pareja un mapa de los compromisos que tiene.

“Todo el mundo va a querer comprarse algo que su pareja va a considerar frívolo. Cada persona debe tener una cantidad de dinero que pueda gastar sin tener que explicar. Si el presupuesto es demasiado estricto, la gente tienen mayor dificultad para seguirlo”, opina Lynn Mayabb, otra planificadora financiera entrevista por Bortz.

Personalidad

Los expertos en finanzas personales coinciden en que las persona se pueden dividir en dos grupos cuando se trata de dinero:  los que ahorran y los que gastan. Y como los opuestos se atraen, es frecuente que se emparejen una persona con un estilo más ahorrador con otra que gasta con más naturalidad, lo cual puede desembocar en una guerra diaria por la administración de los recursos familiares.

El “ahorrador” va a argumentar que cocinar en la casa es más costoeficiente y el “gastador” va a querer salir a comer con más frecuencia. “Uno pensaría que las discusiones más fuertes son por compras grandes, como una casa o un carro, cuando en realidad lo son por los aspectos del día a día”, dice Palmer.

En el caso de que se junten dos personas con el mismo estilo relajado, en el corto plazo quizás no tengan problemas, pero a la larga pueden acabar en la quiebra.

 Entender las personalidades financiera de cada uno es un paso importante para pelear menos por dinero porque  puede ponerse en los zapatos de su pareja y comprender su posición sobre determinado gasto.