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El cine porno se alimenta de mentiras

Actores con talla XL y mujeres excitadas con solo mirarlas dan una imagen distorsionada del sexo que algunos amantes son capaces de creer

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Impulsado por el calor, John se quita la camisa Armani lentamente, dejando ver los cuadritos de su abdomen, mientras la dueña de casa lo observa desde la ventana y le lanza un aullido de gata en celo que el jardinero entiende tan bien que a los dos minutos ambos están sobre la cama en el acto sexual más intenso de sus vidas. “Como dice la cuña, pasa en el cine pero no pasa en la vida real, porque sencillamente el porno es el Disneyworld del mundo adulto, y fuera de sus fronteras ese mundo maravilloso no existe”, explica el psiquiatra y sexólogo Miguel Ángel Suárez, al referirse a las “típicas mentiras” que oculta el cine triple X.

Suárez se asombra de cómo en el porno una mirada desemboca rápidamente en la genitalidad sin pasar por los besos, caricias, ni ningún tipo de juego previo. “El sexo explícito es eso, puro sexo carente de erótica, es decir, de todos los condimentos que enriquecen el acto sexual”. “Nadie sabe cuánto nos tardamos en ‘calentarnos’ para aparecer como amantes convincentes frente a las cámaras”, agrega Xabier, un actor porno venezolano de 23 años de edad que ha sido muy solicitado en el cine erótico que se rueda en Colombia. Ambos, psiquiatra y actor, ayudan a elaborar una curiosa lista de “mentiras frescas” del cine adulto que el espectador disfruta, aunque es posible, según el doctor Suárez, que algunos de esos estereotipos irreales puedan hacer peligrar la vida sexual de jóvenes parejas inexpertas por el efecto imitación.


Mentiras nada verdaderas. Lo primero a observar es que la mayoría de los actores tienen penes XL, un mito que hace pasarlo como normal. Tales proporciones no son la medida del hombre común. “Bueno aclararlo, para ahorrarse odiosas comparaciones y futuras frustraciones”, explica Suárez. Otro de los engaños recurrentes se asocia a las parejas inesperadas, conformadas por jardineros, mucamas, secretarias, repartidores de pizza y plomeros, que son atendidos por la dueña de casa, en ropa interior y sin importarle la inseguridad.

En cuanto a las mujeres, suelen exhibir un despliegue exagerado de la respuesta orgásmica. “Cierto, existen mujeres multiorgásmicas e incluso hay quienes sienten intensamente la llegada del clímax, pero, según estudios publicados recientement, ese tipo de mujer no llega a 3%”, señala el sexólogo, Miguel Ángel Suárez, al subrayar que de todas formas la respuesta orgásmica puede ser intensa y otras veces apagadas: “porque la respuesta sexual no es única, sino variable y está vinculada a factores como el estrés, las ganas y la pericia sexual de la pareja; el tipo de estimulación recibida, la fase del ciclo menstrual y la rutina”.


(RECUADRO)

No exageren, por favor

Entre otros falsos mitos, el psiquiatra Miguel Ángel Suárez explica que para el cine porno el sexo anal es apreciado en todas las mujeres, cosa que no es verdad. “Hay mujeres a las que les encanta y a otras les repugna. No todas lo encuentran agradable”, explica. Igual pasa con el uso de palabras soeces que el porno las presenta como tremendamente eróticas, lo que, a juicio del especialista, aunque no es del todo falso porque ciertas palabras durante el acto sexual pueden tener un efecto erótico, no todas las mujeres disfrutan de ellas. Lo que sí parece risible es que para excitar a una mujer es suficiente con tocarle la vagina. “Las mujeres prefieren una excitación que vaya de menos a más y que evite las zonas erógenas hasta que se haya llegado a un alto grado de excitación”.

El actor porno Xabier añade que la mayoría de las escenas en las que él participa su pareja no está excitada, “y a veces hasta da muestra de aburrimiento, lo que me ha pasado también a mí”.