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Las otras caras del botox

Aplicación de botox

El mecanismo de paralizar o relajar los músculos es su mayor beneficio

Su aplicación se amplia a usos terapéuticos más allá del rejuvenecimiento del rostro

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Es uno de los productos preferidos por todos los que quieren borrar o minimizar arrugas y mejorar su aspecto físico. Pero más allá de la estética, la famosa toxina botulínica -conocida comúnmente como botox-, tiene múltiples beneficios terapéuticos.

Eso, a pesar de que es uno de los venenos más potentes que se conocen. Pero ese mecanismo de paralizar o relajar los músculos es su mayor beneficio.

De hecho, su primer uso fue para corregir el estrabismo. Según la información médica existente, unos oftalmólogos canadienses fueron los que abrieron el camino para el uso de la toxina en 1979, cuando descubrieron que al inyectarla en el área de los músculos para restituir a la alineación ocular, se atenuaban las arrugas.

Más adelante, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) aprobó su uso para esa afección y se allanó el camino para la aplicación terapéutica en el tratamiento de otros trastornos. Desde migrañas, sudoración excesiva y tortícolis, hasta para la rigidez o espasticidad, una complicación común en personas que han sufrido daño al sistema nervioso central.

Según información publicada por el Barrow Neurological Institute de Arizona, en el Muhammad Ali Parkinson Center están usando botox para controlar los síntomas asociados con la enfermedad y otros trastornos del movimiento.

Mientras que en el Center for Voice and Swallowing Disorders, en el St. Luke’s-Roosevelt Hospital Center, en Manhattan, tienen un antídoto contra los impedimentos del habla causados por problemas en las cuerdas vocales; la inyección de botox en la laringe, según publicado en el periódico The New York Time (NYT).

Hasta ahora, la Agencia Federal de Drogas y Alimentos (FDA en inglés) solo ha aprobado el botox para tratar cinco problemas de salud: trastornos del músculo del ojo, trastornos del movimiento de los músculos del cuello, sudoración excesiva, para la migraña y para atenuar las arrugas del entrecejo.

Músculos relajados

La toxina del botulismo es una de las que más se usa para tratar trastornos del movimiento, como son las distonias, dice la neuróloga Carmen Serrano, catedrática del Recinto de Ciencias Médicas.

“Las distonias son movimientos involuntarios debido a que se contraen simultáneamente músculos agonistas y antagonistas”, explica Serrano, quien también tiene una subespecialidad en trastornos del movimiento.

Entre los ejemplos de distonia que se tratan con botox, la experta menciona la distonia cervical, blefaroespasmo (ojos), distonia del escribano (en el área de la mano), cráneo cervical (que involucra distintos músculos de la cara y el cuello y espasmo emifacial (contracción repetida de un lado de la cara y el ojo).

“El tratamiento del botox es muy efectivo en el manejo de estas condiciones. De hecho, es el tratamiento principal que utilizamos para manejarlas. Se inyecta en los músculos afectados con una aguja muy pequeña y administramos la toxina. Se tarda unos días en hacer efecto y el pico de mejoría es como a las dos semanas y dura entre 12 y 16 semanas”, explica Serrano, tras señalar que el efecto varía de acuerdo a la severidad del trastorno.

Cabe resaltar que la mayoría de los planes médicos ya cubren el tratamiento con botox para muchas de estas afecciones.

Las inyecciones de botox también se utilizan en pacientes con incontinencia urinaria que no han respondido positivamente a otros tratamientos, señala el urólogo Francisco Capó, jefe de la sección de urología del Hospital Pavía y profesor Ad Honorem de la Escuela de Medicina del Recinto de Ciencias Médicas

“La toxina botulínica, que interfiere con las señales nerviosas en los músculos y los paraliza, en cierto grado elimina o controla los espasmos que producen los síntomas de la vejiga hiperactiva”, explica Capó. Sin embargo, dice que su uso para tratar la hiperplasia benigna de la próstata no ha dado muy buenos resultados.

“Se recomienda en algunos casos y podría funcionar. Pero el costo es muy alto y los resultados no son tan espectaculares”, agrega el urólogo.

Mejora la sonrisa

El uso de botox para corregir el despliegue excesivo de encías al sonreír (conocido también como “gummy smile” en inglés) se le debe a un puertorriqueño, el ortodoncista Mario Polo, quien fue pionero en usarlo con resultados muy satisfactorios.

“Comencé con esta investigación hace como 11 años. El primer estudio piloto fue publicado en febrero de 2005 en el American Journal of Orthodontics. Y el segundo, en febrero de 2008, donde se demostró el efecto positivo del botox con las encías excesivas. Hoy doy conferencias a nivel mundial sobre la técnica que desarrollé y ya se me asocia con el tema de botox para sonrisa gingival”, cuenta con orgullo Polo, tras añadir que su investigación fue auspiciada por Allergan, compañía farmacéutica que manufactura botox.

Según explica el ortodoncista, todo comenzó con una paciente que era modelo que no se veía estéticamente bien al sonreir porque enseñaba demasiada encía.

“Para esa época se estaba empezando a utilizar para otros propósitos cosméticos. Indentifiqué la razón por la cual ocurría el problema (del despliegue excesivo de encía) y me di cuenta de que si el botox atenuaba la contracción muscular, podía ayudar a disminuir la contracción del labio”, expone Polo, mientras indica que hay varias razones que causan el “gummy smile”.

“Hay seis pares de músculos responsables de elevar el labio para producir la sonrisa y de esos músculos inyectamos tres, cuya localización exacta varía de acuerdo con el tipo de cara del paciente”, explica el especialista, mientras indica que el botox es una neurotoxina que interfiere con una sustancia llamada aceticolina que es el mediador envuelto en la contracción muscular.

Sin embargo, Polo advierte sobre la importancia de no inyectar una cantidad excesiva. En ese sentido, señala que la dosis es muy importante y tiene que seleccionarse de acuerdo al grado de severidad del problema que tiene la persona. “Es algo muy individualizado. Y el profesional que lo hace tiene que estar bien familiarizado con todo lo relacionado a anatomía de cuello y cabeza y con toda la parte farmacológica y fisiológica del botox”, advierte.

Pero los resultados estéticos son muy favorables, señala el ortodoncista, quien dice que a estos pacientes les mejora la autoestima, además de que obtienen otros beneficios cosméticos asociados. Por ejemplo, el pliegue nasolabial tiende a disiparse sin necesidad de usar relleno, además de darle más expresividad al rostro.

Otro uso que se le da al botox es para aliviar el bruxismo o el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes, lo que puede causar dolor de cabeza y músculos de la mandíbula, cuello y oído.

“Se utiliza el mismo mecanismo; se inyecta el botox en músculos específicos responsables de la masticación y eso ayuda a atenuar el problema”, indica.

De la misma forma, el ortodoncista destaca que la duración del efecto, tanto para la encía como para el bruxismo, puede ser de hasta cuatro meses, aunque en ciertos casos puede durar hasta seis meses. “Siempre se recomienda que se reinyecte dos o tres veces al año”, agrega Polo.

El costo de cada procedimiento va a depender del número de unidades que haya que inyectar, señala Polo. Pero, puede variar entre $250 y $750 por tratamiento.

Evolución cosmética

Según el dermatólogo Luis Ortiz Espinosa, el uso del botox para suavizar arrugas y líneas de expresión ha evolucionado bastante en los últimos años.

“Además de las líneas del entrecejo, se usa para suavizar las ‘patas de gallina’, las arrugas en el área de la frente y el efecto es inmediato. Hoy sabemos que en las personas que se ponen botox, se aprecia a través del tiempo que los músculos se relajan y se suaviza la línea de expresión”, explica Ortiz Espinosa, quien dice que hay efectos que persisten por más de los cuatro a seis meses, tiempo de duración que indica el producto.

Sin embargo, el dermatólogo destaca que la idea no es esperar a que el efecto se vaya por completo para volverse a inyectar el botox. De hecho, agrega que cada día hay personas jóvenes usando botox. Esto es así porque “las líneas de expresión de hoy son las arrugas del mañana”. En ese sentido, afirma que el procedimiento se puede ver como algo preventivo.

“Hay otras áreas en las que también se usa el botox. Por ejemplo, alrededor de la nariz para disminuir las líneas, incluso se ha usado para subir un poco la punta de la nariz, al igual que en el labio superior e inferior para disminuir o atenuar las pequeñas líneas que surgen ahí”, explica Ortiz Espinosa, mientras resalta que actualmente hay muchas maneras de mejorar la apariencia combinando botox y otros productos que se conocen como “fillers” o rellenos.

También indica que se han añadido otros puntos donde se inyecta botox para mejorar la apariencia de la cara. Uno de ellos es un punto en la mandíbula que relaja el músculo y ayuda a que la persona pierda “la apariencia de marioneta”. También se inyecta en el cuello para disminuir las arrugas de esa área.

No obstante, Ortiz Espinosa acepta que son usos “off label”, que no están aprobados por la FDA. Pero afirma que se hace “por uso y costumbre” y que no supone un riesgo. Aunque está de acuerdo que pueden haber efectos secundarios temporeros si el profesional que inyecta el producto no está entrenado y no tiene conocimiento pleno de la técnica.

“Por ejemplo, inyectar demasiado botox en el área de la boca puede relajar tanto el músculo que puede causar que se le salga la saliva al paciente o no pueda pronunciar bien algunas palabras. También puede haber asimetría, que se te suba más una ceja que la otra o que el párpado superior se caiga un poco. Pero son efectos temporeros que duran unas dos o a tres semana”, advierte el dermatólogo. También puede haber moretones en el área en que se inyecta, dolor de cabeza y el cuerpo cortado “como si te fuera a dar la monga”.

“He usado botox por casi 12 años y no he visto ningún efecto a largo plazo”, afirma Ortiz Espinosa. Sin embargo, indica que como en todo procedimiento, se requiere “de una curva de aprendizaje” que implica también saber cuánta cantidad aplicar, cómo diluirlo y dónde ponerlo,

Ortiz Espinosa también resalta el resultado positivo que también tiene el botox para tratar la sudoración excesiva que, en términos médicos se conoce como hiperhidrosis.

“Se utiliza con gran éxito para reducir la sudoración en las axilas y las palmas de las manos; se inyectan unas unidades en unos puntos especifico”, explica el dermatólogo, quien dice que fue uno de los primeros en Puerto Rico en tratar esta afección con botox.

Junto con el botox, dice Ortiz Espinosa, también se usan otros productos, como los “fillers” o rellenos y el láser de rejuvenecimiento que ayuda a que la piel esté más lisa.

“Cada día conocemos más sobre el botox y sus usos. Y aunque inicialmente viene de una bacteria, ahora el producto se hace por ingeniería genética”, agrega, tras advertir de ir al profesionales certificados. Esto es así por el peligro de obtener un producto pueda estar adulterado.