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El alzheimer también altera las emociones

487 personas murieron a causa de la enfermedad Alzheimer en Venezuela, según el Anuario de Mortalidad 2011 | Foto Francesca Commissari / Archivo

Recomiendan la toma de conciencia sobre lo que implica atender constantemente a un paciente con Alzheimer y estima inevitable el desgaste emocional / Archivo

Los problemas de memoria que provocan esta patología, van acompañados de un gran desgaste emocional de los cuidadores, quienes, en Venezuela, son generalmente miembros de la familia del paciente

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El Alzheimer es una enfermedad que está asociada con la edad. A medida que avanzan los años, mayor es la incidencia de la patología. Según lo señala la médico psiquiatra Yenny Fermín, en la medida en que avanza, además de irse deteriorando las funciones cognitivas -como fallas de memoria, atención, concentración, capacidad de hacer un análisis y de emitir un juicio-, se va alterando también el comportamiento del paciente.

“Ese es uno de los problemas más importantes que padecen la familia y los cuidadores, lidiar con el abuelo que uno quiere mucho. Como comunidades latinoamericanas, todavía tenemos la costumbre de tener a la familia como cuidadora del abuelo. Raramente tenemos un cuidador experto. Entonces, es la hija, la nuera,  la sobrina o la nieta, quien cuida al abuelo o a la abuelita”, resalta la Dra. Fermín.

La especialista recomienda la toma de conciencia sobre lo que implica atender constantemente a un paciente con Alzheimer y estima inevitable el desgaste emocional. El cuidador tiene que atender al paciente, “velar por un bebé de un tamaño importante, a quien hay que cambiarlo, bañarlo y prepararle las comidas. Todo esto hace que el cuidador se fatigue, sobresaturando su organismo”, indica la médico.

Cuando los cuidadores son familiares del paciente, el campo de las emociones se ve vulnerado. “Para ellos es mucho más difícil, porque hay un compromiso emocional: es mi abuelo, es mi papá, es mi tío, al que siempre he querido, al que le tengo respeto, el que siempre me ha tratado bien y repentinamente tiene una conducta que puede ser agresiva. En estos casos resulta complicado poder ver a la persona solo como un paciente y dejar de lado el ámbito emocional. Por ello, puede ser común tener respuestas impulsivas que generen culpa y conlleven a respuestas ansiosas por parte del cuidador”, asegura la experta.

Por ello surgen alternativas que alivian la carga emocional; una de éstas, relativa a la administración del tratamiento. En este aspecto, Fermín recomienda los parches de rivastigmina: “El problema que tenemos con pacientes de Alzheimer es que muchas veces se rehúsan a tomar la medicación oral, escondiendo o escupiendo las pastillas. El hecho de poder eliminar una, dos o cuatro tomas y cambiarlas por un parche, es un avance muy importante para el paciente y su cuidador. Esta es una de las ventajas más llamativas del medicamento”, comenta la psiquiatra. 

El paciente mayor por lo general está polimedicado, bien sea porque es hipertenso, diabético o sufre de otra patología. El parche de rivastigmina, que se coloca cada 24 horas en cualquier parte de la espalda, o en la parte superior de los brazos o en el pecho, elimina la necesidad de recurrir a la toma oral y facilita la adherencia al tratamiento.

La especialista resalta que el uso de este medicamento, administrado bajo estricta prescripción médica, enlentece la progresión de la enfermedad, incurriendo en una mejoría en el comportamiento en el paciente y eliminando sustancialmente los efectos secundarios. “El parche disminuyó en más de 75% los efectos gastrointestinales de la medicación, porque es absorbido directamente de la piel hacia el torrente sanguíneo y pasa directo al sistema nervioso central”.

Cuidados para quienes cuidan

Los cuidadores tienen que preocuparse por su salud: presentan el doble de asistencia al médico, comparados con los que no son cuidadores, se enferman el doble que los no cuidadores y también se deprimen el doble. Desarrollan trastornos de ansiedad, fatiga y además suelen presentar problemas de columna si no saben manejar a los pacientes.

“Mi recomendación es que la familia se integre y se alternen las responsabilidades semanalmente.  De igual manera, lo más aconsejable es hacer ejercicio, tomar un buen descanso en su tiempo libre, llevar una vida independiente del rol de cuidador, mantener las redes de apoyo y una vida social activa y saludable”, concluye la especialista.

Información suministrada por Agencia Comstat Rowland