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Sexo sin tabú: Los niños son las víctimas del porno web

Los niños son las víctimas del porno web/ Lemus

Los niños son las víctimas del porno web/ Lemus

A falta de una clara definición del delito informático, pedófilos y hackers inescrupulosos manipulan fotos para comercializarlas

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Graciela Gómez (los nombres han sido cambiados para resguardar la verdadera identidad de las víctimas) espera todavía que el Ministerio Público le responda a la solicitud de investigación introducida en mayo del año pasado contra algunos hackers inescrupulosos, que extrajeron de Facebook las fotos de su hija Carolina, de 12 años de edad, y aparecieron publicadas meses más tarde en un sitio web de pornografía.
“Se valieron de fotos familiares que nos tomamos de las últimas vacaciones en Margarita, en las que mi hija aparecía en la playa, en bikini, juntos a sus hermanos y primos”, explica la profesora de secundaria quien, en contra de su esposo y de algunos funcionarios policiales que le han recomendado olvidar el asunto, desea llevar hasta el final su lucha en solitario contra un monstruo de mil cabezas.
Pese a que, en la mayoría de los casos, se trata de burdos montajes fotográficos, donde los niños aparecen desnudos o en poses abiertamente eróticas, constituye un negocio millonario que no tiene fronteras y que por igual involucra a preadolescentes de cualquier favela de Sao Paulo o jovencitas de la clase media estadounidense.
Con no pocas experiencias en pesquisas de ese delito, tras haber descubierto en 1999 una tienda de videos que elaboraba material porno, con el gancho de “auténticas niñas venezolanas”, el comisario Arnaldo Pimentel confirma que, ciertamente, se trata de un suculento negocio por su carácter global e instantáneo. “Son imágenes que pueden ser vistas tanto en Finlandia como en San Cristóbal, y que por más que se encuentre el URL (Localizador de Recurso Uniforme –del inglés Uniform Resource Locator– dirección global de documentos y de otros recursos en la web), resulta difícil determinar que el propietario de la computadora es, a su vez, autor del material enviado o recibido”.
Pimentel es, digámoslo así, el Sancho Panza de la profesora Gómez en su empeño de derribar unos molinos de viento que no conoce ni sabe de dónde provienen. No obstante, su asesoría profesional ha servido para que el Cicpc haya descubierto y decomisado en Caracas, Maracay y Puerto La Cruz material pornográfico que involucraba imágenes de menores de edad.
 
Inocencia perdida. La pederastia podría considerarse uno de los temas clave de la cultura web de este siglo. De hecho, en 2011 fue creado el NVD (Amor del Prójimo, Libertad y Diversidad), un partido declaradamente pedófilo, cuyo objetivo es permitir la libre pornografía infantil y las relaciones sexuales entre adultos y niños. “Educar a los niños significa también habituarlos al sexo. Prohibir hace a los niños aún más curiosos”, afirmó entonces Ad Van Den Berg, un siniestro jubilado de 62 años de edad, fundador de la organización, en entrevista publicada por el diario holandés Algemeen Dagblad. Pero es obvio que la pedofilia es un acto cuestionable y cruel, aunque ciertos países con fuerte tendencia musulmana lo permitan, al obligar que las familias casen a sus niñas de 10 años de edad con hombres de 40 o más.
México, señala un reportaje de IPS, se ha vuelto la factoría más “próspera” de ese sucio negocio. En 5 años se detectaron en ese país más de 4.000 páginas de pornografía infantil en Internet, pero los pederastas cibernéticos se escapan por agujeros legales y suelen quedar impunes. En marzo, la policía española desbarató una red de pederastas que operaban también en Argentina, Chile, Costa Rica, Francia, Italia, Suecia, México, Panamá, República Dominicana y Uruguay. La operación policial permitió hallar 900 conexiones con contenido de pornografía infantil, de las cuales 200 fueron ubicadas en México.
“En Venezuela, por fortuna, aún estamos en calidad de receptores de material, lo que no excluye que se hayan detectado páginas con ese tipo de pornografía, que son investigadas y bloqueadas para evitar que los pedófilos tengan contacto con nuevas víctimas”, indicó Pimentel.
Los criminales aplican el mismo sistema estadounidense de barrer cuentas personales de correos electrónicos y Facebook, extraer fotos de menores de edad en vacaciones familiares, cumpleaños infantiles y otras celebraciones públicas, y trabajarlas a veces con un burdo photoshop, “para que luego parezcan como Candy, si son niñas rubias; Mayra, si los rasgos son innegablemente latinos, y Carmen, si se trata de niñas con piel morena”.
Tanto Gómez como Pimentel recomiendan a los padres no exponer de manera pública fotos de sus hijas prepúberes ni permitir que niñas a punto de ser adolescentes luzcan sus cuerpos en fotos de grupos en la playa o en las clásicas piyamadas. La gracia puede salirles costosa.

El Dato
Las leyes contra el delito cibernético en Venezuela limitan la acción a la pesquisa policial, pero pocas veces aparecen culpables que van a juicio y son castigados