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Planificar suaviza la atención final de los enfermos terminales

Los pacientes que mejor hablaron de la capacidad de sus médicos de comunicarse con ellos fueron los que entendían menos el objetivo de su quimioterapia que los pacientes que tenían una opinión menos favorable de sus médicos

Casi la mitad de los participantes recibieron tratamiento agresivo para prolongar su vida

Los pacientes oncológicos terminales son menos propensos a recibir un tratamiento agresivo como la quimioterapia en sus últimas dos semanas de vida si hablan con sus médicos sobre cómo quieren morir, según un estudio realizado en Estados Unidos

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El análisis, publicado en el Journal of Clinical Oncology, siguió a 1.231 personas con cáncer de pulmón o colon avanzado que murieron en un período de 14 meses, dentro de un estudio más amplio sobre la enfermedad.

Los investigadores entrevistaron a pacientes o a sus cuidadores sobre si los enfermos habían hablado con sus médicos de su tratamiento al final de la vida, y en caso afirmativo, cuándo se había producido la conversación.

El tratamiento que intenta mantener con vida a pacientes terminales suele ser caro y puede no mejorar su calidad de vida o su comodidad. También implica más tiempo en el hospital, en lugar de en casa o en una residencia.

"El tratamiento agresivo al final de la vida para pacientes concretos no es necesariamente malo, es sólo que la mayoría de los pacientes que reconoce que está muriendo no quiere recibir esa clase de atención", dijo la directora del estudio, Jennifer Mack, del Instituto Oncológico Dana-Farber, en Boston.

Mack y sus colegas comprobaron también los historiales médicos en busca de conversaciones sobre el final de la vida y de tratamientos e ingresos hospitalarios que recibieron los enfermos en su último mes de vida.

El equipo halló que la mayoría de los pacientes, el 88 por ciento, había tenido conversaciones sobre su muerte, pero más de un tercio de esas charlas se produjeron menos de un mes antes de que falleciera el paciente, cuando probablemente su salud ya estaba deteriorada. Cerca de dos tercios de las conversaciones se produjeron con los pacientes en el hospital.

Casi la mitad de los participantes recibieron tratamiento agresivo para prolongar su vida, según el equipo de Mack. Por el contrario, los que habían hablado sobre su muerte más de un mes antes de morir tenían entre un 50 y un 60 por ciento menos de probabilidades de recibir ese tratamiento extra que los pacientes que aplazaron esas conversaciones o no las tuvieron en absoluto.

Pacientes y cuidadores que dijeron haber hablado del tema con los médicos eran casi siete veces más propensos a terminar en una unidad de enfermos terminales que los que no recordaban haber mantenido conversaciones sobre la muerte.

"Muchos pacientes no quieren (un tratamiento agresivo) pero no reconocen que están muriendo o que esto sea relevante para ellos", explicó Camilla Zimmerman, jefa de cuidados paliativos en la Red de Salud de la Universidad de Toronto.

"Cuanto antes trates estas cosas, más opciones tienes. Si esperas demasiado, acabas teniendo estas conversaciones con alguien a quien no conoces, a quien acabas de encontrar, en un contexto impaciente", señaló.

Zimmermann, quien no participó en el estudio, cree que nunca es demasiado pronto para hablar sobre las preferencias del
paciente al final de su vida, aunque puede ser incómodo. "Creo que la gente teme que plantear esta conversación vaya a hacerle morir", comentó. "En realidad, tener estas conversaciones va a protegerlas de un resultado que no quieren al final", añadió.